Los 15 países miembros de la Alianza Atlántica firman el protocolo de adhesión de España

Los quince países miembros de la Alianza Atlántica firmaron ayer, a las 17.45 horas, el protocolo de adhesión de España a la Alianza Atlántica. La ceremonia, que congregó a los ministros de Asuntos Exteriores de todos los países aliados, así como a sus delegaciones, abre el auténtico proceso de integración de España en la OTAN. El ministro español José Pedro Pérez-Llorca, invitado de honor, pronunció un breve discurso, en el que fundamentalmente reafirmó solemnemente el carácter «definitivo e irreversible» del proceso democrático de nuestro país.

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Texto del protocolo

El discurso de Pérez-Llorca se dirigió sobre todo a disipar las preocupaciones de los aliados en cuanto a la solidez de la democracia española. «España, que no sin esfuerzo ha recobrado un régimen democrático de libertades públicas y respeto a los derechos del hombre, recuperando así de manera definitiva e irreversible el sentido profundo de su historia, su cultura y su significación en el mundo, empieza hoy a unir su esfuerzo al de este conjunto de democracias de Occidente, para salvaguardar la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos, fundadas en los principios de la democracia, libertades individuales e imperio de la ley», afirmó.El ministro español recordó que se conmemoran estos días el tercer aniversario de la Constitución, «que proclama estos valores», y que ayer era precisamente el 33º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, «coincidencía que quiero destacar».

Pérez-Llorca insistió en que el acto al que asistía tenía, antes que nada, el significado de defensa de esos valores y de reafirmación de la pertenencia de España a Europa y a Occidente. Dirigiéndose veladamente hacia la Unión Soviética, el ministro señaló que España daba ese paso «consciente de que, al ser esta una acción al servicio de la paz y la seguridad colectivas, ningún Estado puede sentirse afectado ni, mucho menos, amenazado por nuestra adhesión».

José Pedro Pérez-Llorca tuvo también palabras para recordar la tradicional amistad de España con los países del Mediterráneo, árabes y africanos, así como para resaltar los lazos con América Latina.

La ceremonia se inició con unas palabras del secretario general de la Alianza Atlántica, el holandés Joseph Luns, quien expresó su alegría por la iniciativa del Gobierno español», uno de los acontecimientos más importantes en la vida de la OTAN». Luns aludió también a la vocación democrática española y resaltó que nuestro país es «una carretera entre dos mares que son vitales para la defensa del espacio atlántico, un bastión esencial para los intercambios políticos, militares y económicos que definen la importancia de la cuenca mediterránea».

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El secretario general de la OTAN no ocultó que la escena internacional está actual y particularmente complicada, pero insistió en que, por ello mismo, el gesto español tenía especial significación.

El presidente de honor del Consejo Atlántico, el canadiense George Mac Guigan, resaltó también la importancia histórica del acontecimiento, y como los otros oradores, hizo hincapié en el objetivo básico de la Alianza, que es, dijo, mantener la libertad.

El momento de mayor expectación lo provocó la firma del ministro griego de Asuntos Exteriores, loannis Haralambopoulos. En medio del sonido de cámaras de televisión y flases fotográficos, el jefe de la diplomacia griega, un antiguo militar que luchó contra los coroneles griegos y que luce una espléndida melena y mostachos grises, estampó si vacilar su firma. Cuando los quince ministros hubieron cumplido también este trámite, Joseph Luns inició un aplauso que se convirtió en una nutrida ovación.

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