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Tribuna:

Después de 40 años de silencio

Arturo Ballester reapareció en 1979, después de cuarenta años de forzado mutismo público. Tras la guerra civil optó por exiliarse en la propia Valencia y encerrarse en su casa estudio de Conde Salvatierra, 22, haciendo pequeños trabajos que le permitieran sobrevivir.Años antes, el Ayuntamiento le compró el cartel Palacio de las artes, que fue su primera aportación a una muestra colectiva sobre los 75 años de pintura valenciana.

Sin embargo, su trayectoria artística fue posible contemplarla por primera vez en 1979, en las paredes de la galería Val i 30 de Valencia, donde estuvieron expuestas sus obras. Parte de esta selección se incluyó en la exposición de la Bienal de Venecia dedicada a la vanguardia artística española (1936-1976).

Uno de sus carteles, el titulado El País Valenciá, a l'avantguardia d'Iberia, fue ampliamente difundido por los libreros valencianos al ilustrar la Feria del Libro de 1977. En esta corta recuperación del pintor marcó un hito importante la exposición en Madrid sobre los carteles de guerra.

Arturo Ballester no llegó a favorecerse de este lento redescubrimiento de los innovadores del arte de los años treinta y de la guerra civil. Su desaparición se produce, sin embargo, como si se tratara de un desagravio, cuando algunos de sus carteles más famosos son contemplados estos días en el marcó de la exposición de los artistas de los años treinta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de junio de 1981