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Exposición de artistas valencianos de vanguardia de los años treinta

Una selección de la obra artística del pintor Francisco Carreño (Tarragona, 1908) y de su generación pictórica de los años treinta -que en Valencia impulsó la revista Nova Cultura, dirigida por el cartelista Josep Renau- es el motivo de la última exposición de la temporada promovida por la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Valencia, abierta al público hasta el 10 de julio.La primera muestra de la llamada vanguardia de los años treinta se produjo en la sala Blava, de Valencia, el 14 de mayo de 1931. Renau, Carreño, Manuel y Antonio Ballester y Pérez Contel entendieron que el arte era un instrumento eficaz para transformar la realidad. Desde una concepción ideológicamente afín por su antifascismo y estéticamente comprometida en romper los moldes academicistas de la tradición pictórica valenciana, tuvieron una polémica actuación en la cultura de entonces hasta que el desenlace de la guerra civil les obligó al exilio.

Esta generación, que sucede en el tiempo a Jenaro Lahuerta y a otros artistas influenciados por la primera muestra cubista de 1912, convulsionó a la crítica valenciana, que llegó a considerarles representantes del arte de locos frente a las concepciones estéticas del arte puro, alejado de la lucha social. «Se vivía un clima de antagonismo y drama», señala el crítico Pablo Pérez. «La mayoría de los integrantes de esta generación tuvo clara conciencia de su responsabilidad histórica. Sus obras fueron armas ofensivo-defensivas contra el adocenamiento y la mediocridad».

La exposición retrospectiva, organizada por el Ayuntamiento, recoge, entre los documentos de la época, las informaciones de laPrensa del atentado fascista contra la exposición del grupo efectuada en 1934 en el Ateneo de Madrid. Los fascistas, después de amenazar con pistolas a los visitantes, destrozaron los cuadros de la exposición. También pueden verse las primeras pruebas del Guernica, de Picasso, que se publicaron en Nova Cultura dos meses antes que Cristian Zevros tuviera la exclusiva mundial de su divulgación, junto con el texto explicativo Sueño y mentir de Franco. Esta revista recogió la firma de todos los miembros de esta vanguardia, que cumplió el objetivo de la publicación de forma: criticar y orientar intelectual mente.

A raíz de la contienda civil, practicaron un arte más directo y utilizaron el cartel como medio expresivo militante. La exposición recoge destacadas muestras de Renau y Arturo Ballester. Después de aquellos años, el estilo de cada uno evolucionó en sentidos diferentes. El pintor Carreño Prieto, cuya donación de cuadros al Ayuntamiento es la base de la muestra, es valorado por Renau como uno de los casos más notables de aquella «batalla por una nueva cultura». «Sus dibujos de la primera etapa», asegura, «acusan una fuerte influencia de George Grosz -como en mí lo fue la de John Heartfield-, que fue paulatina y firmemente superado hasta encontrar la suya y personal forma, que culmina en su acuarela de gran formato El trágico éxodo de las masas malagueñas. Este cuadro, según Renau, es «la obra pictórica más reálista yjusta que se produjo en España durante la guerra».

La parte de la muestra dedicada a Carreño, quien reside actualmente en Palma de Mallorca, presenta sus composiciones de los refugios y las colas para abastecerse durante la guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1981