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García Sabell: "Rosalía es la máxima encarnación de Galicia"

«Ni Rosalía de Castro fue una mujer ñoña, llorona y constantemente triste, ni tampoco somos así los gallegos», afirmó el doctor Domingo García Sabell con motivo de la conferencia que pronunció ayer en Madrid sobre El alma gallega y Rosalía de Castro. Esta conferencia se inscribe dentro del ciclo Galicia hoy, que tiene lugar en la capital de España con motivo de la inauguración de la oficina principal y división internacional de la Caja de Ahorros de Galicia. Los actos tienen lugar en la Confederación de Cajas de Ahorros (Caballero de Gracia, 28), a las siete de la tarde. El pasado lunes habló Gonzalo Torrente Ballester, y mañana y pasado lo harán Juan Ramón Quintás Seoane y José Luis Meilán Gil. Al mismo tiempo, en la sede de la caja gallega (Serrano, 45), se ha abierto una exposición de 175 dibujos de Castelao, que se puede visitar por las tardes.Para el presidente de la Academia Gallega, García Sabell, existe una imagen tópica del hombre gallego, que destruye su riqueza y complejidad psicológica. Rosalía es la máxima encarnación del ser de Galicia, por lo que ahondar en Rosalía es ahondar en la gente gallega. Hay que distinguir, entonces, entre la biografía de la escritora, que se conoce con detalle gracías a la labor de eruditos e historiadores, y lo que era su existencia íntima. Para descubrirla es necesario echar mano de su propia obra, y, de ella, muy especialmente, de Cantares gallegos y Follas novas.

Cantares gallegos, señaló García Sabell, presenta un problema antropológico. En él, Rosalía es la espectadora de algunos aspectos de su pueblo. Por el contrario, en Follas novas se da lo que en la fenomenología del encuentro se denomina la llamada del mundo exterior y el eco que esa llamada despierta en el poeta. García Sabell sistematiza, según los poemas de Rosalía, los problemas a los que hace frente: la religiosidad, el problema del alma y el cuerpo, el odio y las ocultaciones y extremosidad del poeta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de junio de 1981