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"Cazador de falsificaciones"

La fecha del contrato entre Sabater y Mett es casi coincidente con la de las manifestaciones públicas de Sabater, efectuadas alrededor del pasado 20 de enero, relativas a que iba a dimitir como secretario de Dalí. En un anterior contrato, en 1979, entre Sabater -obrando también en nombre y representación de Dasa, N. V.- y William D. Mett ya surgió un curioso problema. Sucede que Mett recibió el derecho de reproducción de El Cristo de Gala. Posteriormente, Mett descubrió que el Centro Nacional de Arte Georges Pompidou, de París, había efectuado a sus espaldas un tiraje que podía lesionar los derechos obtenidos mediante su contrato con Sabater.El actual colaborador o secretario de Dalí, Jean-Claude Dubarry, manifestó ayer que había encargado a su abogado parisiense Paul Quemon que presentara una querella criminal contra el diario barcelonés La Vanguardia, por lo que calificó de presunta difamación. Dubarry manifestó también que hace escasos días ya había reclamado y obtenido de dicho diario el ejercicio del derecho de réplica, a través de su abogado y respecto a otra información relativa a su persona, Sabater y Dalí. En su opinión, la presunta difamación estaba contenida en un artículo aparecido en el mencionado rotativo barcelonés el pasado martes.

Más información
Los derechos de reproducción de la obra de Salvador Dalí han sido base de la fortuna actual de su ex secretario

Dicho artículo reflejaba ampliamente los criterios de Enrique Sabater y contenía diversas manifestaciones suyas. Entre otras cosas, Sabater afirmaba textualmente: «Me considero a mí mismo un cazador implacable de falsificadores de obras de arte».

Ayer, Sabater estaba en París acompañado de su abogado de Nueva York, Michael Ward Stout, pieza clave en todos estos complejos temas. La dirección del despacho de Stout, en Nueva York, es la única conocida por propietarios de cuadros de Dalí, cuyos derechos de reproducción pertenecen a Dalart N. V. o a Dasa, N. V., como medio para ponerse en contacto con tales sociedades. Las fuentes consultadas manifestaron ignorar, en efecto, la dirección y el teléfono de las sociedades antillanas de Sabater.

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