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Resurge la producción editorial en narrativa castellana

Presentación de cinco nuevas novelas españolas

Cinco nuevas novelas españolas han sido presentadas, esta última semana, así como una colección íntegramente dedicada a la publicación de obras narrativas escritas en castellano. La situación de la literatura española, muy criticada en los últimos años, parece mejorar, al menos en lo que se refiere a la cantidad de obras que se publican. En esta ocasión, tres editoriales, Cátedra, Planeta y Debate, contribuyen a la mejora de este panorama, lanzando nombres conocidos y otros inéditos, como los de Fernando Savater, Alfonso Grosso, Ramón Ayerra, Luis Pancorbo y Rosa Montero.

«Lo mejor de la literatura es que uno puede pasearse a lo largo y ancho de toda la historia, saltar adelante, volver atrás, marcharse al Japón medieval o a la Grecia clásica, inventarse y enterrar sus propios clásicos», dijo el crítico literario y redactor jefe de EL PAIS Rafael Conte, en el acto de presentación de la nueva colección Novela Cátedra, que tuvo lugar en el Casino de Madrid. «En literatura», añadió, «no existe el progreso cualitativo, y no se puede decir que Chéjov fuera mejor que Homero, o que Juan Benet, con todos los permisos, lo sea de Dostoievski».El público, lanzado sobre las bebidas y canapés, servidos de antemano, no atendió demasiado a las palabras de los presentadores. Conte rectificó sus afirmaciones, vertidas en una revista parisiense, pero escritas hace más de dos años, en el sentido del mal estado de la literatura española. «El panorama ha cambiado, ahora hay más novelas y más novelistas», señaló para terminar. Juan García Hortelano presentó la primera novela del escritor y filósofo Fernando Savater, Caronte aguarda, incluida en esta nueva colección. «Se veía venir, que Savater iba a publicar una novela», dijo García Hortelano, «pues tiene un alma novelesca. Esta novela es profundamente entretenida, trepidante y llena de reflexiones, y contiene todos los mitos de su obra anterior. La inteligencia», terminó, «a veces estorba para escribir novelas, pero Savater ha demostrado que la novela lo resiste todo, hasta la inteligencia».

Caballero Bonald presentó, por su parte, la nueva novela de Alfonso Grosso. Con flores a María, escrita en realidad en los años sesenta, y perteneciente a su primera etapa, la que analizaba la realidad andaluza, pero reescrita ahora íntegramente. «Comparecen aquí», dijo, «los usos del escritor barroco con los del cronista textual, la invención decorativa y el documento sociológico, el sueño traspapelado con la agenda consultada.». Presentando dos personajes una prostituta y un señorito, Grosso se centra en un episodio alegórico-dantesco en la romería del Rocío, «extraña mezcla de culto de hiperdulia, acracia mística y ritual erótico y religioso». Finalmente, Germán Sánchez Ruipérez, director general de Grupo Editorial, al que pertenece Ediciones Cátedra, señaló los motivos que desde hace dos años le impulsaron a la creación de esta nueva colección de narrativa exclusivamente hispánica e inédita.

Ramón Ayerra y Luis Pancorbo

La presentación de las novelas Los terroristas, de Ramón Ayerra, y Esos pólenes oscuros, de Luis Pancorbo, editadas ambas por Planeta, corrió a cargo del crítico Luis Suñén y del novelista Jesús Torbado. Para Suñén, la novela de Ayerra, que fue una de las finalistas de la última edición del Premio Planeta, se plantea como una alegoría de los resultados de la violencia como provocadora del terror colectivo. Como siempre, en los libros de Ayerra, se trata de un peculiar sentido de la escritura, basado en uno no menos peculiar de observar la realidad. En la novela predomina la reflexión sobre la acción."Por su parte, Jesús Torbado destacó la claridad de la novela de Luis Pancorbo, que obtuvo el Premio Ciudad de Marbella el año pasado, nunca reñida con planteamientos ambiciosos y bien resueltos. Es un intento de construir un relato en el que la política-ficción se desarrolla a través de múltiples rasgos culturalistas y sarcásticos. La novela sucede en Berraña -transposición de una España futura, convertida en isla- y se libera de los rasgos de las novelas primeras para alcanzar un notable grado de madurez.

Fernández Santos presenta la novela de Rosa Montero

En un acto multitudinario celebrado anoche en la Casa de la Panadería, del Ayuntamiento de Madrid, el novelista Jesús Fernández Santos presentó La función delta, segunda novela de Rosa Montero, autora de Crónica del desamor. «En el difícil salto que cruza la leve línea que separa periodismo y novela, tantas veces intentado y tan pocas cumplido, Rosa no ha escogido el camino de la historia-reportaje que casi siempre se queda en testimonio, ni se ha acercado a la novela non ficcion iniciada con éxito por Truman Capote», dijo Fernández Santos para afirmar que Rosa ha seguido el camino tradicional de interpretar la realidad «a través de sus vivencias de sus emociones, de pasadas pasiones y de presentes fobias».Según Fernández Santos, esa tarea narrativa la ha llevado a cabo Rosa Montero «sin demasiadas complicaciones formales, en un libro sencillo en apariencia, pero que esconde una decidida voluntad de sentir o vivir, de lanzar una mirada en torno y llevar a sus lectores más allá de la afinada teoría de sus páginas».

Para Fernández Santos, La función delta cuenta una historia, desde un punto de vista estrictamente personal, dentro de un subjetivismo muy propio de mujeres escritoras. Una historia en cierto modo romántica y a la vez antirromántica, pues en ella se enfrenta a un tiempo el que se reconoce hija y, por supuesto, víctima». Es también una historia clásica, «pues nos habla de tres temas imperecederos: el amor, la muerte y, por supuesto, la soledad, ese vacío de estar a solas por querer a demasiada gente o por no querer a nadie realmente, función delta normal en la actual sociedad.

«Afirma Faulkner que la finalidad de todo novelista es detener el movimiento de la vida para que, cien años después, cualquier lector sea capaz de ponerlo en movimiento», dijo Fernández Santos, para señalar luego que esa es la forma que tiene el escritor de decir: «Yo estuve aquí». «Rosa Montero está aquí, en las páginas de su libro, en esa Lucía de amor constante, conocedora de hombres como pocas, en la línea quebrada de su segunda novela y en las que han de venir después para bien de sus amigos y lectores», terminó Fernández Santos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de marzo de 1981