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Apertura canadiense a los países en vías de desarrollo

Pierre Elliot Trudeau, primer ministro canadiense, inició ayer una visita oficial a Argelia, orientada al reforzamiento de los lazos económicos y al examen del llamado «diálogo Norte-Sur» entre países industrializados y en vías de desarrollo.

En julio de este año, la capital canadiense será el escenario de una cumbre de los siete países occidentales más desarrollados, con el objetivo de elaborar una posición común ante la reunión que los jefes de Estado de los países que participan en el citado «diálogo Norte-Sur» deben celebrar en junio próximo en la capital mexicana.

Canadá aspira a promover una posición intermedia entre unos y otros, y esto justifica el viaje actual de Trudeau por Austria, Nigeria, Senegal, Brasil, México y Argelia.

Se trata, por otro lado, de la primera visita oficial de Trudeau al continente africano, donde los intereses de Canadá son notorios, así como las perspectivas de intercambios comerciales.

En noviembre del pasado año, Canadá abrió a Argelia una línea de crédito directo de 1.200 millones de dólares (la mayor de las concedidas a un país tercermundista por Ottawa). Argelia se ha convertido, gracias a esa medida, en el mercado africano más importante de Canadá, cuyas exportaciones al primer país alcanzan actualmente cerca de los quinientos millones de dólares anuales.

Estas relaciones deben incrementarse aún más en el marco del programa quinquenal argelino de desarrollo, que prevé una cifra de inversiones de unos 40.0.000 millones de dinares argelinos (un dinar, igual a veinte pesetas), destinada, en su mayor parte, a los capítulos de infraestructura y bienes sociales.

En mayo de 1979, los dos países decidieron establecer una comisión intergubernamental de desarrollo, cuya primera sesión tendrá lugar en Argel, a nivel ministerial, en las próximas semanas.

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