Pablo Serrano expone en Salamanca la historia de su escultura de Unamuno

Proyecto de una escultura de Unamuno por Pablo Serrano es el título genérico de la exposición que desde el pasado 15 de diciembre se está celebrando en la galería Verrón, de Salamanca, en la que se intenta mostrar el proceso de trabajo que el escultor desarrolló hasta concluir "ese farralón nervudo de bronce que es la escultura de don Miguel".

A pesar de que falta la carpeta-resumen de los comentarios y dibujos que acompañaron al proceso de creación de la escultura de Unamuno, en la presente exposición se recogen los hitos más importantes que llevaron al escultor a construir en bronce una imagen del escritor vasco, como también lo hiciera de Pérez Galdós y de Marañón.En primer lugar se muestran unas fotografías de Miguel de Unamuno descansando en el parque entre sus amigos, con su perro, un compañero para los soliloquios, en el balcón, mirando a la calle y leyendo tendido en la cama. Se expone también una serie de fotografías, tanto de otras obras de Pablo Serrano, que conservan alguna relación con la de Unamuno, como fotografías del artista trabajando en sus estudios. Pero lo que marca el proceso creativo de la estatua de Miguel son tanto los manuscritos en los que Pablo Serrano expresa sus propósitos interiores y cómo siente él la figura de Unamuno, así como los primeros tanteos y bocetos de la cabeza y del cuerpo del rector de Salamanca.

El resultado de esta investigación creativa es una estatua dividida en cabeza y tronco, «que según resaltó el hijo mayor de Unamuno, Fernando Unamuno- quedará enclavada en su bello rincón de Salamanca con la cabeza vuelta hacia lo alto, con una toga coraza de muchos llanos y pliegues, y saliendo de ella las manos, en las que se adivina el pulso que las movió para crear poesía y muchas inquietudes limpias y nobles».

La obra de Pablo Serrano es, en este caso, según los críticos Eduardo Westerdhal y Alvin Cannon, una aproximación fisionómica y anímica entre Unamuno y el escultor, porque, entre otras cosas, se presupone cierta identidad anímica, y hasta fisonómica, entre personaje y escultor. Pablo Serrano (Crivillen, Teruel 1910), que participó en la fundación del grupo El Paso, en 1957, expone también actualmente una muestra antológica en la Fundación Gubeljian, de Lisboa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de diciembre de 1980.

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