El PSOE denuncia el recorte de fondos sanitarios para el País Vasco
El recorte en las inversiones previstas en el capítulo de la Seguridad Social del proyecto de Presupuestos Generales del Estado obligaron a paralizar todos los proyectos sanitarios del País Vasco y, en particular, la construcción de los hospitales comarcales de Llodio, Eibar y Durango, según la opinión expresada por el secretario general del PSOE de Vizcaya, el médico Ricardo García Damborenea.
Estos recortes son consecuencia, según Damborenea, de la desviación de gran parte de los recursos financieros destinados a la Sanidad hacia la firma de convenios con clínicas privadas. Esta desviación fue interpretada por Damborenea como un intento de avanzar en la «vía regresiva hacia la privatización de la Sanidad iniciada por UCD».El hecho de que al País Vasco, donde se cuenta el 5,8% de la población total del Estado, se destine únicamente el 2,5% de las inversiones previstas en Sanidad, podría interpretarse, por otra parte, como «un intento por parte de UCD de reducir las partidas destinadas a financiar las competencias que en materia sanitaria serán, en breve, transferidas a la comunidad autónoma».
Silencio del PNV
Un portavoz de la consejería vasca de Sanidad, en manos del PNV, se mostró, sin embargo, cauto al comentar las anteriores apreciaciones; de Damborenea, señalando que determinadas prestaciones sanitarias podrían resultar menos gravosas para el presupuesto público canalizándolas hacia pequeñas clínicas privadas en régimen de concierto con la administración que manteniéndolas todas en los grandes establecimientos sanitarios, en que el costo por cama es mucho más elevado.La misma fuente recordó, sin embargo, que el recorte global en materia de inversiones previstas en Euskadi ya había sido denunciado por el PNV, que ha presentado a la Cámara diversas enmiendas relacionadas con el tema. Por otra parte, la consejería no considera evidente que los recortes en el Presupuesto vayan a suponer la «Iiquidación del plan de creación de centros de salud» -como había insinuado Damborenea-,ya que «el problema no es tanto presupuestario como administrativo y de reestructuración de los actuales ambulatorios».


























































