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Czeslaw Milosz, premio Nobel de Literatura 1980

"No quiero ser famoso"

«Es muy importante que el premio vaya a un escritor de lengua poco conocida», declaró ayer en Berkeley (Estados Unidos) Czeslaw Milosz, poco después de que se supiera que la Academia Sueca le había concedido el más importante galardón literario del mundo. Cuando los periodistas le siguieron asediando, tuvo esta frase de defensa: «Soy muy privado. Espero no caer jamás entre las garras de la celebridad. No quiero ser famoso».En París, según cuenta Feliciano Fidalgo, se ha recordado el tiempo en que el Nobel vivió como diplomático polaco y luego como exiliado. Se autoexiliaba, recuerdan los que le trataron, «porque no soportaba el aire de los círculos polacos, en los que suponer que el hombre es un misterio representa un insulto abominable».

En Estados Unidos, según informa Ramón Vilaró, la escritora polaca residente en Nueva York Anne Frajlich, resumió así la impresión de la emigración polaca ante la concesión del Nobel: «Es un gran día para las letras polacas. Milosz se lo merece, porque pasó tiempos muy duros. Es muy importante no sólo para los polacos en el extranjero, sino también para los escritores polacos que viven en Polonia y cuya obra está reducida al silencio por las autoridades y deben editar en la clandestinidad ».

Mario Vargas Llosa, que actualmente enseña en Estados Unidos, dijo: «Es un magnífico poeta. Un poco excéntrico, más bien ligado a la corriente simbolista».

En España, Juan Carlos Onetti declaró: «Czeslaw Milosz fue uno de mis grandes entusiasmos de juventud. Leí su obra cuando tenía veinticinco años. Es uno de los grandes poetas de este siglo».

Elizabeth Lipton, hija del poeta Jozef Wittlin, traducido en España por Francisco Brines y primer polaco que acogió a Milosz en el exilio estadounidense, dijo: «Creo que el Nobel de este año es un gigante. Es una victoria tremenda, sobre todo para la emigración polaca». Halina Wittlin, viuda del citado poeta, comentó desde Varsovia para EL PAIS: «Milosz es un hombre universal que en este momento está ocupado en la traducción del Libro de Job y que siempre mostró gran entusiasmo por los Salmos y los distintos libros de la Biblia».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 1980