La "cumbre" del Pacto de Varsovia ataca el proyecto de rearme de la OTAN

Agencias

Con un duro ataque al proyecto de rearme de la OTAN, pronunciado por el primer secretario del Partido Obrero Unificado Polaco (POUP-comunista), Edvard Gierek, comenzó ayer, en la capital polaca, la reunión del Comité Político Consultivo del Pacto de Varsovia, que cumplió ayer veinticinco años, a la que asisten todos los jefes de Estado de los siete países miembros: URSS, RDA, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía y Bulgaria.

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Todos los presidentes y secretarios generales están acompañados de sus respectivos primeros ministros, ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa, salvo el caso soviético. El mariscal Dimitri Ustinov está ausente de esta cumbre, la de mayor nivel desde la invasión de Afganistán. La ausencia de Ustinov parece explicarse por motivos de enfermedad.Quien parecé gozar de un excelente estado de salud es Leónidas Brejnev, que acudió a Varsovia acompañado del primer ministro Alexei Kosiguin, en su primera visita fuera de la URSS desde su pasada enfermedad, en octubre último; de Andrei Gromiko, ministro de Exteriores, y de Constantin Chernenko, miembro del Politburó y del secretariado del PCUS.

A las reuniones de Varsovia asisten también el comandante en jefe del Pacto de Varsovia, mariscal Kulikov; su homólogo Gritikov, jefe del Estado Mayor del Pacto, y Nicolai Firiubin, secretario del Comité Político Consultivo. Preside las reuniones el presidente búlgaro, Todor Yizkov.

El ambiente que se respira en Varsovia es de indiferencia entre la población y unas estrictas medidas de seguridad en la capital. El primero en llegar al aeropuerto de la capital polaca fue el presidente rumano, Nicolae Ceaucescu, seguido, a intervalos de media hora, de los dirigentes checoslovaco, Gustav Husak; húngaro, Janos Kadar; alemán oriental, Erich Honecker; soviético, Leónidas Brejnev, y búlgaro, Todor Yizkov. Gierek, el premier polaco; Edvard Babiuch y el presidente del Consejo de Estado, Henryk Jablonski, acogieron calurosamente a sus invitados, que firmarán hoy, una declaración conjunta.

En opinión de los observadores, la cumbre de Varsovia tiene una doble vertiente. En primer lugar, reforzar la solidaridad del campo europeo oriental, lo que demostrarla la presencia de Brejnev en la reunión. Y, en segundo término, ciertas presiones de los aliados de la URSS para que Moscú tome en consideración algunas medidas a favor de la distensión,

Si bien Gierek no hizo mención al tema afgano en su discurso, el número 1 del régimen polaco subrayó «el momento delicado de la situación internacional» y el peligró que para la paz y la distensión suponían «tanto la guerra fría como las potencias imperialistas».

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 14 de mayo de 1980.

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