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Estudio histórico sobre la neutralidad española en la segunda guerra mundial

La confirmación de la existencia de un plan británico para ocupar las Canarias y las Azores ante un posible avance del ejército de Hitler en dirección atlántica es la aportación más importante del estudio de Víctor Morales Lezcano, profesor de Historia de la Universidad Autónoma de Madrid, Historia de la no beligerancia española durante la segunda guerra mundial. Recientemente editado por la Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas, fue presentado el pasado fin de semana en la librería Marcial Pons por el historiador Angel Viñas.

«El libro abarca un período de tres años; desde junio de 1940, cuando los influyentes círculos germanófilos, alentados por los impresionantes triunfos del Ejército alemán en los Países Bajos y Francia deciden abandonar la postura de neutralidad que declaró Franco en un principio por la de no beligerancia, hasta octubre de 1943, fecha en que el nuevo Estado español adopta otra vez la neutralidad», explica el profesor Morales Lezcano. «Su contenido se centra en el análisis de las causas externas que explican estos cambios de postura más que en las de orden interno, como la debilidad económica de España en esos momentos o la indefensión del territorio peninsular».«Entre los factores externos que pongo de relieve están, por una parte, las presiones económicas, diplomáticas y militares que ejercen los alemanes con el objeto de conseguir que España entre en la guerra para cerrar el estrecho de Gibraltar y ocupar el norte de Marruecos -entonces todavía español- y el archipiélago canario, que representaba en los planes militares de Hitler el punto máximo de frontera flexible para el frente oeste. Es lo que se conoce como «Operación Félix».

Presiones económicas y políticas de Gran Bretaña

«Por otra parte, el libro da cuenta de las maniobras inglesas para contrarrestar las presiones alemanas. Los británicos actuaban a nivel económico, suministrando a cuentagotas trigo y combustible, y a nivel político, esgrimiendo como amenaza la posibilidad de fomentar una doble oposición al régimen de Franco, la que representaba don Juan, con su núcleo de partidarios en Estoril, y la del Gobierno de la República en el exilio, cuyo ministro Negrín mantenía una intensa correspondencia con Stalin, que era celosamente controlada por el Servicio de Inteligencia británico».De su minuciosa investigación sobre la serie de causas externas de la no beligerancia española en el conflicto mundial, el profesor Morales Lezcano extrae la conclusión de que la famosa dilación, la encarecida cautela de El Pardo o la prudencia del general Franco en su mítica entrevista con Hitler en Hendaya respondían al conjunto de presiones opuestas que ejercían los beligerantes más que a una libre elección. «A lo largo de estos tres años, la contraofensiva angloamericana pone en un dilema al nuevo Estado, que con la no beligerancia proclama su simpatía por Alemania», apunta el profesor Morales Lezcano. «Por eso, en octubre de 1943, España, indefensa y dividida ideológicamente, vuelve a la neutralidad, que agravaría su complejo de repulsa en la vida internacional y dificultaría todo futuro esfuerzo de homologación con los vecinos europeos».

En la realización de este estudio, al que el profesor Morales Lezcano ha dedicado tres años de investigación y acumulación de datos, han desempeñado un papel fundamental las fuentes documentales a las que el autor ha tenido acceso en la Public Records Office, de Londres. «Como historiador me gustaría llamar la atención sobre la necesidad de normalizar el funcionamiento de los archivos en España para permitir a los investigadores desarrollar su trabajo sin los múltiples inconvenientes técnicos y burocráticos que se presentan actualmente».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de mayo de 1980