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Estados Unidos aplaza su ayuda militar a Pakistán

El Gobierno norteamericano ha decidido aplazar la entrega de material militar a Pakistán, medida que el presidente Carter había considerado urgente a raíz de la intervención soviética en Afganistán. La hostilidad de algunos sectores del Congreso a una vinculación formal con el presidente paquistaní, Zia Ul-Haq, ha decidido a la Casa Blanca a pasar por las cámaras legislativas su programa de rearme.

Fuentes del Congreso consideraban ayer que pueden transcurrir algunos meses antes de que se haga efectiva la ayuda de cuatrocientos millones de dólares prometida por Carter a Ul-Haq. La decisión norteamericana coincide con la intensificación en la Unión Soviética del ambiente de guerra fría que ha seguido a la invasión afgana. Los medios informativos de Moscú multiplican en los últimos días sus advertencias a China y Pakistán e insisten en la amenaza de guerra que se cierne sobre Asia central.La reciente visita a Pakistán del asesor de seguridad de Carter, Brzezinski, no ha servido para unificar los puntos de vista entre. Washington e Islamabad. Zia Ul-Haq no considera suficiente la ayuda militar ofrecida por Estados Unidos e insiste en una alianza formal y bilateral que Carter no parece estar en disposición de llevar adelante. El subsecretario de Estado, Warren Christopher, declaró ayer que «no han sido resueltos algunos puntos de desacuerdo entre Pakistán y Estados Unidos».

Observadores occidentales en Moscú sugieren que los dirigentes soviéticos pueden estar considerando la «necesidad» de una acción militar contra Pakistán, informa nuestro corresponsal Ismael López Muñoz. El .Kremlin considera que el rearme de China y Pakistán por Estados Unidos supone un serio peligro para el centro de Asia. Pravda atacaba ayer al Gobierno de Islamabad por «su política belicista en el exterior y represiva en el interior.

Los análisis soviéticos afirman que Washington está dispuesto a gastar 2.000 millones de dólares (130.000 millones de pesetas) en ayuda armamentista para un país, Pakistán, vital para Estados Unidos, después del fracaso de las alianzas militares de la zona: SEATO y CENTO.

Resistencia en Afganistán

La Casa Blanca confirmó ayer que el asesor Brzezinski dio seguridades al presidente Zia Ul-Haq de que Estados Unidos está dispuesto a intervenir para preservar la integridad territorial paquistaní. El secretario de Estado norteamericano, Cyrus Vance, viaja a Europa a finales de febrero para reunirse con los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN y perfilar la posibilidad de una política conjunta de respuesta a situaciones como la de Afganistán.

La persistencia en Afganistán de focos de resistencia al régimen de Babrak Karmal inquieta a la URSS, que no sólo reconoce ya abiertamente choques entre sus tropas y rebeldes afganos, sino que está enviando a Kabul centenares de hombres para reforzar a los ya desplegados.

Al mes y medio del golpe de Estado de Kabul, los soviéticos comienzan a preguntarse abiertamente cuál va a ser el precio a pagar por la intervención militar en Afganistán. La población de la URSS comienza a temer que su país vaya a pagar un precio, no sólo político, mayor que el satisfecho en Vietnam, Cuba o Camboya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 1980

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