Seis diplomáticos norteamericanos escapan de Teherán

La salida de Teherán de seis diplomáticos estadounidenses, refugiados en la embajada de Canadá desde el pasado día 4 de noviembre, podría acelerar, o retardar, el proceso de liberación de los cincuenta rehenes de la embajada de EEUU en la capital iraní, que ayer cumplieron 87 días de detención, secuestrados por los estudiantes islámicos revolucionarios. El portavoz del Departamento de Estado, Hodding Carter, confirmó las informaciones publicadas en el diario de Montreal La Presse, según el cual seis diplomáticos de Estados Unidos escaparon el pasado lunes de Teherán, con pasaporte canadiense, gracias a la operación montada por el Gobierno de Ottawa que cerró «temporalmente» su representación diplomática en Teherán y evacuó a todo su personal diplomático.

Hodding Carter dijo que los seis norteamericanos evacuados de la embajada de Canadá no habían llegado aún a Estados Unidos, pero no aportó detalles ni de la operación de salida ni de dónde se encontraban por el momento. Agradeció la actitud del Gobierno de Canadá y declaró que no esperaba medidas de represalia por parte de los estudiantes islámicos contra los cincuenta rehenes que siguen en Teherán. En medios diplomáticos de la capital norteamericana se habla de la posibilidad de que existan otros funcionarios norteamericanos albergados en otras embajadas en Teherán.Por otra parte, Washington multiplica sus esfuerzos para conseguir que la llegada al poder del nuevo presidente iraní, Abolhassan Banisadr, contribuya a una solución negociada para la liberación de los rehenes. Cyrus Vance, secretario de Estado norteamericano, explicó que las medidas de embargo económico y comercial contra Irán, excepto alimentos y medicinas, podrían ser temporalmente aplazadas si Teherán libera a los rehenes. Kurt Waldheim, secretario general de las Naciones Unidas, ultima, en Nueva York, un nuevo plan en torno a la crisis EEUU-Irán, que podría consistir en una operación «simultánea» entre la liberación de los rehenes y la formación de un comité de investigación sobre los crímenes del ex sha durante su reinado en Irán.

El dilema de Washington se caracteriza, por una parte, en la necesidad de mostrar una política de firmeza ante Teherán para conseguir terminar con el secuestro de los cincuenta rehenes. Por otra parte, la Administración Carter no puede olvidar la presencia de tropas soviéticas en Afganistán -denunciada por Banisadr- y la necesidad de defender los intereses económicos y estratégicos de Estados Unidos en la zona del golfo Pérsico. «Estados Unidos apoyará la independencia de Irán y los demás países de la zona, incluido Afganistán», declaró el portavoz del Departamento de Estado, anunciando que el embargo comercial de EEUU a Irán no era todavía operativo, «por razones técnicas».

En relación con el refuerzo de la presencia militar de EEUU en la zona de Oriente Próximo, una importante delegación diplomática y militar de EEUU viajará el jueves próximo a varias capitales de la reglón. Zbigniew Brzezinski, consejero especial del presidente Jimmy Carter para relaciones exteriores, presidirá la delegación que visitará Islamabad, donde se esperan novedades en materia de cooperación económica y militar al término de la entrevista de Brzezinski y el presidente paquistaní, el general Mohammed Zia UI-Haq, que quiere recibir mucho más que los cuatrocientos millones de dólares de ayuda militar, propuestos por Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 29 de enero de 1980.

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