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Crítica:CINE

Realismo fantástico

Más de tres años han transcurrido desde la realización de Gulliver hasta su estreno, lo que es lamentable, no sólo por el hecho de que la película pierda actualidad o se despegue del momento concreto en que se ha realizado y de las películas de su época, sino también, porque es una muestra de la poca consideración que los exhibidores tienen hacia el cine español, incluso cuando se trata de productos dignos y bien fabricados como es este Gulliver de Alfonso Ungría. Hace dos años, la película tuvo problemas con la. censura por una fellatio que, vista hoy, resulta de lo más discreta y pudorosa. La liberalización de la censura -que no ha dejado de existir y funcionar aún, aunque con otros métodos- permitió el estreno de la película, pero ésta fue víctima de otra censura no menos poderosa, la económica, y si no fuese por la obligatoriedad del cumplimiento de la cuota de pantalla, que obliga a los cines a exhibir un tanto por ciento de cine español, la película todavía seguiría en las latas.Con una óptica oportunista, el tiempo transcurrido desde la realización de Gulliver hasta su estreno podría perjudicarla en el sentido de que ya no es posible inscribirla en la corriente de cine simbólico-alegórico -y según los autores, crítico a un segundo nivel o lectura- de que muchos se beneficiaron en tiempos recientes para hacer pasar sus elucubraciones incoherentes por profundos mensajes en clave.

Gulliver

Director: Alfonso Ungría. Guión: Fernando Fernán Gómezy A!fonso Ungría. Fotografia: José Luis Alcaine. Música: Carmelo Bernaola. Intérpretes: Fernando Fernán Gómez,Yolanda Farr, Enrique Fernández, José Jaime Espinosa, Rodolfo Sánchez. Española. 1976. Local de estreno: Palace.

Resulta, en cambio, más probable que Gulliver se haya beneficiado de esta distancia, en el sentido de que las falsas pistas han desaparecido y la película puede contemplarse como un intento de jugar con lo real y lo fantástico, con lo cotidiano y lo mítico. Porque Ungría no ha tomado del personaje de Swift, más que el nombre y el hecho de que se encuentre temporalmente entre unos seres distintos, con unas reglas y una organización sociales diferentes, para hacer su propio cuento, un cuento moderno determinado por unas obsesiones más próximas y localizadas.

A la vista de los resultados, Gulliver es un filme desigual, pero este es el menor de los precios que se suelen pagar por las aventuras arriesgadas. Y es que Gulliver es una de las empresas más extrañas del cine español, tanto a nivel de su anécdota como al de sus planteamientos de producción.

Uno de sus méritos, y no el menor, es existir en un país donde se tiende a imitar lo que dio éxito el año anterior y a repetir fórmulas estúpidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de abril de 1979

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