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Interpelación comunista al Gobierno por reducción del presupuesto de productos farmacéuticos

Fernando Soto y Ramón Tamames han presentado una interpelación al Gobierno, en nombre del grupo parlamentario comunista, ante la reducción del presupuesto de la Seguridad Social para productos farmacéuticos, que en 1977 fue de 100.000 millones de pesetas y este año, de menos de 58.000 millones, mientras que el porcentaje que tiene que pagar el asegurado, que hasta ahora era de un 10% y cincuenta pesetas como máximo, se ha elevado a un 30% del precio del medicamento adquirido en farmacias.El escrito de interpelación al Gobierno dice que la reducción del gasto en productos farmacéuticos en el presente año sólo parece posible en dos formas: actuación sobre el poder monopolístico de las grandes multinacionales farmacéuticas desde el área pública o remodelación de la asistencia sanitaria de manera que el médico de la Seguridad Social deje de ser un expendedor de recetas. Tras apuntar que «el Gobierno UCD y el Ministerio de Sanidad no han tomado con decisión ninguno de los dos caminos, aunque no han faltado promesas, como en tantos otros aspectos», los representantes del grupo parlamentario comunista afirman que se «ha descubierto una tercera vía para reducir los gastos de la Seguridad Social en productos farmacéuticos», aumentar lo que el asegurado debe pagar por el medicamento de un diez a un 30% del precio en farmacia.

La interpelación comunista señala que las cantidades que tendrán que pagar por este concepto los trabajadores y beneficiarios de la Seguridad Social podría alcanzar unos 30.000 millones de pesetas, que se destinarían al incremento de los ingresos de la Seguridad Social. Se recaudaría así, de forma directa entre los trabajadores -sigue el escrito-, una cantidad superior a la prevista por cuota global del impuesto sobre la renta de las personas físicas, y el doble que el impuesto sobre rentas del capital previsto.

Por otra parte, los químicos relacionados con la industria farmacéutica están preocupados por un proyecto de decreto del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social que prevé que en las industrias químico-farmacéuticas los puestos de director técnico, jefe de fabricación, jefe de control de calidad, jefe de ensayos clínicos y sus suplentes estén ocupados exclusivamente por farmacéuticos, al igual que el responsable de la olaboración de materias primas en las empresas que cuenten con fabricación propia de las mismas.

Los químicos opinan, según Efe, que el proyecto de decreto es proteccionista para el sector farmacéutico y que, si el Gobierno lo aprueba, puede dejar sin trabajo, en un plazo de nueve meses a partir de su publicación oficial, a un número elevado de profesionales competentes -químicos, médicos, ingenieros, biólogos y veterinarios, fundamentalmente-, que desde hace años prestan sus servicios en tales industrias.

Fuentes cercanas al Colegio Oficial de Químicos de Madrid afirman que la disposición legal es «una maniobra para dar una salida a los profesionales del sector farmacéutico, distinta de la tradicional oficina de farmacia, abocada a una profunda reforma por parte de la Seguridad Social». A este respecto, las mismas fuentes han señalado que si bien esta aspiración es lógica y comprensible, «no lo son tanto los medios para conseguirlo, pues, en lugar de acudir a la libre competencia entre profesionales cualificados, tratan de hacerlo por la puerta falsa del proteccionismo, pretendiendo la promulgación de una disposición restrictiva y favorecedora, a fin de evitar la concurrencia del mejor preparado a cada puesto de trabajo».

La medicina refleja la lucha de clases

«La medicina no es simplemente una ciencia sin ideología, sino que refleja la situación concreta en un momento dado de la lucha de clases», dijo el martes el profesor Vicente Navarro, jefe del departamento de Salud Pública de la Universidad John Hopkins, de Baltimore (Estados Unidos), en una conferencia que pronunció en Barcelona. El profesor Navarro fue asesor de los Gobiernos de Cuba y Chile, con Salvador Allende, y su conferencia versó sobre el tema Salud, lucha de clases y poder político.Según informó Efe, el profesor Navarro indicó que «la creciente especialización del trabajo tiene como objetivo provocar la división entre los trabajadores», y criticó la actual estructura de la industria farmacéutica española en general, y catalana, en particular.

El profesor de Baltimore se refirió al «maridaje entre farmacéuticos y médicos, que convierte a los segundos en meros distribuidores de los fármacos y productos que fabrican los primeros», y dijo que «la medicina burguesa no puede resolver el problema de la enfermedad, sino que, simplemente, puede paliarlo, dado que para afrontar el problema a fondo es preciso acabar con la propia sociedad burguesa».

Por último, Vicente Navarro dijo, con respecto al seguro de enfermedad, que «es necesario convertirlo en un sistema de salud popular y que sea controlado por el pueblo, única vía para que tanga un funcionamiento eficaz».

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