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Francia no sacrificará su agricultura por España

«El Gobierno francés se lo ha confirmado con claridad al presidente del Gobierno español: Francia sigue siendo favorable a la entrada de España en la CEE, pero no sacrificará su agricultura mediterránea para que así suceda.» Este comentario fue ayer el común denominador de toda la prensa parisiense, tras el paso por esta capital del presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez.«De los términos del comunicado del palacio del Elíseo, relativos a la demanda de adhesión de España al Mercado Común, hay que retener, sobre todo. las reticencias», estimó el independiente Le Quotidien de París. En los círculos financieros y comerciales se resaltó igualmente la incompatibilidad agrícola de los dos países y se indicó, además, que España tendría a corto plazo, que abrirse más ampliamente a la producción francesa. Estos medios se mostraron seguros de que el primer ministro, Raymond Barre, le había recordado a Suárez que Madrid no ha abandonado oficialmente la adopción del sistema de color Secam para televisión, aunque ya se use parcialmente el Pal alemán. De igual manera, se espera en París que se acelere la compra del Airbus para la Compañía Iberia

Como contrapunto de esta actitud francesa, intratable, se resaltó la conclusión que, por su lado, hizo el señor Suárez de sus entrevistas con los señores Giscard d'Estaing y Barre, al manifestarse en todo momento «muy satisfecho» de los resultados.

Todo el personal español, político y diplomático, que rodeaba al presidente también hizo coro en el mismo sentido, y esto irritó a no pocos expertos de las relaciones franco-españolas durante los últimos cuarenta años: « Es asombroso -se comentó entre un grupo de españoles que siguió de cerca la eevolución de la jornada del presidente-. Parece que hemos vuelto a los mejores tiempos del franquismo, cuando los ministros venían a París, pagaban sus declaraciones en la radio, hacían antesala para encontrar la oportunidad de hacerse una foto saludando a un ministro francés y, acto seguido, reunían a los corresponsales de la prensa española para informarles sobre las amplias e importantes conversaciones que habían mantenido con sus homólogos galos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de septiembre de 1977

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