Versión teatral de "La muerte de Lorca", de José A. Rial

"La muerte de Lorca es un tema fundamental para mostrar cómo el intelecto está siendo aplastado. Esto pasa siempre excepto en países democráticos y en épocas democráticas. Lorca es el signo del inocente: del que creyó, en la gente siempre.». Esto dijo José Antonio Rial en la presentación de su obra teatral La muerte de Lorca, que será estrenada por la Asociación de Actores, en Granada, el 18 de agosto, próximo aniversario del fusilamiento de Federico García Lorca.La presentación a la que acudieron también Enrique Arredondo como subsecretario de la Asociación de Actores', y otros miembros de la misma, sirvió además para hacer pública esta organización que tiende a la creación de cooperativas teatrales. Y en este sentido intervinieron el propio Arredondo y Aquiles García Soero. «No he querido utilizar en esta obra -dice José Antonio Rial- un estilo lorquiano. He intentando un lenguaje teatral lo más austero posible. Evité los lorquismos hasta en lo menos objetivo de la obra, que es la parte surrealista, e incluso allí que es indudablemente poética, la poesía se muestra seca y austera.»

El señor Rial habló de la génesis de su obra que comenzó a escribirse en la cárcel canaria, en la que permaneció durante siete años, desde el final de la guerra civil. «Con todo terminé La muerte de Lorca casi cuarenta años después, pensaba yo que para contar ese hecho terrible el mejor medio era el teatro. Lorca fue un dramaturgo», dijo a EL PAIS

José Antonio Rial, canario, perteneció a ese fuerte movimiento cultural y artístico que floreció en las islas hasta la guerra civil. Sobre el fuerte influjo surrealista que informó este movimiento de vanguardia nos dijo: «Yo pertenecí de cerca al grupo Gaceta de Arte, aunque ellos eran un poco mayores que yo, participé en las dos exposiciones surrealistas y conocí a Andrés Bretón a su paso por la isla. Respecto a la poética surrealista, la he seguido y la sigo admirando: no es un estilo de un momento. Lo mejor de la creación artística y literaria en toda la historia esta penetrado de espíritu surrealista y tiene signo surrealista». Pero el surrealismo exige vivir en libertad. Es un arte para tiempos plenamente democráticos, porque si no deja resquicios interpretables por los censores como ofensas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 02 de julio de 1977.