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El Gobierno salvadoreño se inhibe sobre las amenazas contra jesuitas

Las autoridades de El Salvador han quitado importancia a las amenazas de la organización ultraderechista Unión Guerrera Blanca contra la comunidad jesuita en este país centroamericano. El propio presidente salvadoreño, general Arturo Armando Molina, no quiso hacer ningún comentario al ser preguntado sobre el tema. Otros altos funcionarios explicaron que no se podían tomar en serio asuntos de esta naturaleza, ni considerar como ciertos una serie de anónimos que amenazan de muerte a los jesuitas que trabajan en El Salvador.

Sin embargo, la oficina de prensa de la Compañía de Jesús en Roma difundió ayer un comunicado en el que se verifican las amenazas de muerte del grupo Unión Guerrera Blanca, si los Jesuitas residentes en El Salvador no abandonan el país en el plazo de treinta días. El comunicado añade que los terroristas afirmaron que a partir de ese momento «no se responsabilizaban de la muerte de los sacerdotes».

Los jesuitas que sirven actualmente en Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá han anunciado su intención de concentrarse en El Salvador, para solidarizarse con sus compañeros amenazados de muerte. El portavoz de la Compañía en Honduras declaró que los jesuítas salvadoreños están dedicados exclusivamente a resolver los problemas de las clases marginadas en sus respectivas parroquias.

La organización terrorista de ultraderecha «Unión Guerrera Blanca» acusa a los religiosos de estar vinculados a los comandos izquierdistas aútodenominados "Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí», que recientemente asesinaron al canciller salvadoreño Mauricio Borgonovo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de junio de 1977