USA y Cuba establecen relaciones consulares

Después de dieciséis años de hostilidades, Cuba y Estados Unidos acordaron intercambiar una representación diplomática a nivel consular, en lo que supone el primer gran paso hacia una futura normalización plena de las relaciones, entre los dos países. Simultáneamente, el presidente del Consejo de Estado cubano, Fidel Castro, anunció la liberación de diez ciudadanos norteamericanos que estaban encarcelados en la isla.

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Diecisiete años de hostilidades

El anuncio oficial de este acuerdo fue hecho público ayer, simultáneamente en Washington y en La Habana. El breve comunicado señala que «este acuerdo facilitará las comunicaciones entre los dos Gobiernos y proporcionará un mayor grado de servicios consulares a los ciudadanos de los dos países que el existente en la actualidad».El intercambio de diplómáticos no se producirá hasta dentro de dos o tres meses, según afirmó ayer el portavoz del Departamento de Estado norteamericano. El motivo de este retraso es puramente técnico, ya que se necesitan obras de reparación y acondicionamiento en los edificios, sedes de las antiguas embajadas. Aunque las representaciones diplomáticas ocuparán estos edificios, la bandera que ondeará en los mismos será la de los países encargados respectivamente de los negocios norteamericanos y cubanos, es decir, Suiza, en La Habana, y Checoslovaquia en Washington.

El diplomático norteamericano de mayor rango que se trasladará a la isla será un primer secretario de embajada y el número total de los mismos oscilará entre cinco y siete, con algún personal auxiliar, hasta totalizar una decena. Las funciones a desempeñar por los diplomáticos serán esencialmente consulares, aunque evidentemente servirán también como negociadores para discutir los problemas esenciales entre los dos países.

Los acuerdos de Nueva York

El acuerdo para este intercambio de delegaciones diplomáticas se produjo durante las conversaciones secretas que mantuvieron en Nueva York la semana pasada representantes cubanos y norteamericanos. Un día después de firmarse: el acuerdo, el presidente Carter anunció un próximo «fortalecimiento de las relaciones con Cuba, muy próximo al reconocimiento diplomático». La primera declaración de Carter favorable a una normalización con el régimen castrista tuvo lugar el pasado 16 de febrero, aunque entonces la condición fue que Cuba dejara de «exportar la revolución» a Latinoamérica, al cese de la presencia militar cubana en Africa y al reconocimiento en la isla de los derechos humanos básicos.

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Posteriormente, las conversaciones sobre temas pesqueros y de soberanía marítima, provocadas por la extensión de las aguas económicas norteamericanas a doscientas millas, señalaron el comienzo de la distensión.

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Intercambio diplomático entre Washington y La Habana

Más tarde, la llamada «diplomacia del baloncesto», la supresión por Carter de la prohibición de viajar a la isla a los ciudadanos norteamericanos, algunas declaraciones de Fidel Castro en las que se refirió en términos favorables a Carter, la visita a Cuba de una serie de hombres de negocios estadounidenses y la decisión de¡ Senado de levantar parcialmente el embargo contra Cuba, contribuyeron al deshielo, que alcanza su punto culminante con el intercambio de diplomáticos anunciado ayer.Sin embargo, existen todavía serios contenciosos entre los dos países que impedirán un restablecimiento total de las relaciones diplomáticas, como recordó ayer el portavoz de¡ Departamento de Estado. Por parte norteamericana está la reclamación de 1.800 millones de dólares, valor de las propiedades USA en la isla confiscadas por el régimen castrista, además de¡ problema de los ciudadanos estadounidenses encarcelados en Cuba y los ya citados de la presencia cubana en Africa, que «entorpecen» las relaciones desde el punto de vista de Washington.

Por parte cubana, la supresión del embargo comercial que se inició en 1962 es uno de los requisitos principales para la normalización, al que se une la existencia de una base norteamericana en Guantánamo, en el este de la isla, según lo dispuesto en un tratado firmado en los años 30 que Fidel Castro considera invalidado.

Negociaciones

La decisión de La Habana de poner en libertad a diez de los treinta ciudadanos estadounidenses encarcelados en Cuba, fue considerada por el portavoz de la Secretaría de Estado como «un gesto hacia la mejora de nuestras relaciones». Sólo siete de los prisioneros norteamericanos en la isla lo están bajo la acusación de «crímenes contra el Estado», mientras que el resto cumple condena por delitos de tráfico de drogas o secuestros. Ninguno de los prisioneros que serán puestos en libertad pertenece al grupo de los acusados de crímenes políticos.

Entre los temas que serán negociados por las recién creadas representaciones diplomáticas destacan la renovación del acuerdo antipiratería aérea de 1973, que fue denunciado unilateralmente por Fidel Castro en octubre pasado, después de que 73 personas murieran en un atentado terrorista contra un avión de línea regular cubano en Barbados y cuya paternidad Castro atribuyó a la CIA. Otro tema será la dificultad con que se encuentran los ciudadanos cubanos para visitar a sus familiares exiliados en Estados Unidos.

Las relaciones diplomáticas entre Cuba y Norteamérica fueron rotas por Washington el 3 de enero de 1961, durante la Administración de Eisenhower, dos años después de¡ triunfo en la isla de la revolución castrista.

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