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Cuatro mil personas en el funeral de Rentería

«La amnistía de nuestro pueblo se ha convertido en una lucha violenta para que vuelvan los presos y los exiliados a casa. La petición de la amnistía está en la voluntad de todo Euskadi. La lucha del pueblo para sacar sus presos a la calle debe ser permitida. Debemos ser dueños de nuestro porvenir.» Estas palabras forman parte de la homilía redactada por los sacerdotes en la parroquia de Santa María, de Rentería, en donde se celebró ayer a las cuatro y media de la tarde un funeral en memoria de Rafael Gómez abatido por disparos de la Guardia Civil en la noche del pasado jueves.Alrededor de 4.000 personas abarrotaban el templo para asistir al funeral que fue oficiado en euskera por un sacerdote de la parroquia. Los dos hijos del fallecido y la familia ocupaban la primera fila. Al tratarse de un funeral de cuerpo ausente, las coronas de flores fueron depositadas a un lado del altar. Una de ellas -colocada por militantes de ORT- sería retirada por un familiar de Rafael Gómez, que a sus 78 años no pertenecía a ningún grupo político.

En la homilía -leída en euskera- los sacerdotes de la parroquia, después de lamentar que las calles de un pueblo vasco se hayan visto nuevamente manchadas de la sangre de muertos y heridos, señalan: «A pesar de los peligros y de correr nuevos riesgos en el sitio en donde nos encontramos, debemos de repetir una y mil veces que no puede repetirse este tipo de violencia, ni puede la libertad lograrse así, con tanto dolor.»

«La situación que sufrimos hoy -se dijo también- es creada sobre todo por la represión de las fuerzas públicas y consecuencia de ella es la muerte de nuestro compañero Rafael. No hay derecho a la actitud de las fuerzas públicas para reprimir manifestaciones que en principio son pacíficas.»

Al término del funeral los asistentes al mismo saldrían ordenadamente a la plaza del Ayuntamiento, donde una docena de policías armados con material antidisturbio -la Guardia Civil no apareció en la localidad en toda la tarde- invitaban a las gentes a dispersarse pacíficamente. La actitud de los miembros de la fuerza pública era la antítesis de lo que habían visto las calles de Rentería en los días anteriores. « ¡Por favor. hagan el favor de dispersarse. Somos la policía del pueblo y para el pueblo. Venimos a defenderles!». «No os concentréis. No corráis. Hacer vida normal. Id a pasear, a la taberna... Estamos a su servicio. No hagan caso de consignas de tres agitadores de todos conocidos! »

Estas frases eran frecuentes en la voz de los mandos de la Policía Armada antidisturbios que a través de megáfonos se dirigían a la población de Rentería, que al final del funeral se dispersó por las calles Viteri y adyacentes y a la Alameda de Gamón. Un grupo de unas 2.000 personas -secundado por otro de un millar más, repartidos en lugares más alejados- se dirigieron hacia el lugar donde cayó muerto Rafael Gómez. Junto al túmulo -varias veces retirado por la fuerza pública, se había escrito con letras gruesas rojas: «Disolución de cuerpos represivos. Juicios populares para los asesinos.»

Posteriormente grupos de jóvenes protagonizaron diversos «saltos», con barricadas en las principales calles de la localidad. Al menos un policía armado fue atendido de una pedrada en la cara. A las siete y media comenzaban a sonar los primeros disparos de pelotas de goma. En el barrio de Beraen se escuchaban ráfagas de fusil ametrallador de la Guardia Civil.

Comunicado de la Comisión pro Amnistía

A última hora del viernes la Comisión pro Amnistía de Rentería hizo público un comunicado en el que describía la jornada de lucha del jueves y denunciaba la actuación de la Guardia Civil frente a los manifestantes. Respecto a la muerte, todavía. no aclarada de Rafael Gómez Jáuregui afirma lo siguiente:

«Hallándose en una esquina de la plaza de Gamón, junto a la carretera general, sin que hubiera grupo alguno de manifestantes en las inmediaciones y acompañado de otras dos personas también de edad avanzada, fue alcanzado por una ráfaga de metralleta que le dispararon a unos treinta metros de distancia.»

La nota finaliza pidiendo, además de la amnistía total, «la disolución inmediata de los cuerpos represivos; la exigencia de responsabilidadesjudiciales, o de otro tipo, a todos los que han participado en el grado que fuere en la represión y la total derogación de las leyes represivas y antiobreras».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 1977