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Ecuador presiona a USA para que retire el veto sobre los aviones israelíes

El Ecuador movilizó su Ejército a mediados de diciembre de 1975, a raíz de una falsa alarma sobre movimientos militares en el lado peruano de la frontera, y el vasto operativo pre-bélico terminó por costarle el cargo a un importante general, según informó la revista Impacto, de Quito, que acaba de ser decomisada por las autoridades ecuatorianas.

El episodio es otro reflejo del nerviosismo bélico que es visible en algunas naciones de la costa del Pacífico, en los últimos meses empeñadas en una carrera armamentista de grandes proporciones.El informe de Impacto señala que las noticias ecuatorianas sobre desplazamientos de tropas peruanas coincidieron con la cancelación de la visita a Quito del general Francisco Morales Bermúdez, presidente del Perú.

La negativa peruana a tratar sobre el conflicto limítrofe de la región selvática de Iquitos desagradó al Gobierno ecuatoriano que, en respuesta, canceló la visita del presidente peruano, prevista para cumplirse a su retorno de una visita al presidente Carlos Andrés Pérez, de Venezuela.

Esto ocurrió el 10 de diciembre. El 11 llegaron al Estado Mayor ecuatoriano en Quito dos partes de regiones fronterizas con Perú, los remotos poblados de Loja y El Oro, dando cuenta de movimientos de hombres y equipo blindado peruano. En Lima, las autoridades militares peruanas explicaron posteriormente que se trataba en realidad de tractores y motoniveladoras de un regimiento de infantería, removiendo tierra para abrir un camino.

Pese a los informes imprecisos, las fuerzas armadas ecuatorianas fueron declaradas en estado de alerta. Entre el sábado 11 y el domingo 12 de diciembre, el Colegio Militar ecuatoriano fue trasladado en emergencia desde Quito hasta la población fronteriza El Oro, según la versión de Impacto. Asimismo, la brigada de combate tipo comandos Galápagos fue desplazada desde Guayaquil hacia el Sur, mientras se producía un gran movimiento de vehículos militares por la red de rudimentarios caminos de la zona de Guayas.

Los aviones de la fuerza aérea ecuatoriana -principalmente Camberras ingleses y Tigers-Northrop americanos- se mantuvieron armados y equipados para el combate, durante todo el mes de diciembre.

Fuentes políticas en Lima estiman que esta movilización sirvió al Ecuador para presionar sobre Washington, buscando que se retire el veto a la venta de aviones Kfir de fabricación israelí. Las autoridades de Israel también han hecho presión en ese sentido. La fuerza aérea peruana, con su escuadrón de Mirages, es muy superior a la ecuatoriana y lo será aún más este año, cuando disponga de los aviones soviéticos Shukoi 22 que ha adquirido hace dos meses.

Pero las fuentes destacan que, más éxito tuvo el Gobierno de Quito al desarticular un conato de rebelión encabezado por el director de la Academia de Guerra, general Solón Espinosa, justamente en diciembre. Solón Espinosa y sus hombres de confianza fueron desplazados a guarniciones fronterizas en diciembre, con el pretexto de la emergencia bélica.

Posteriormente, Solón Espinosa, fue pasado a retiro. También renunció el ministro de Relaciones, Armando Pesantez. Los observadores políticos peruanos señalan que estas dos figuras se oponían a los planes de elecciones y retorno al poder civil que tiene la Junta Militar que preside el almirante Poveda. «No hubo peligro de guerra», comentan las autoridades peruanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de marzo de 1977

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