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La Comisión de Derechos Humanos condena a Pinochet

La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas terminó ayer el debate sobre la violación de los derechos humanos en Chile, aprobando el proyecto de resolución que condena a la Junta Militar por veintiséis votos a favor, uno en contra y cinco abstenciones. El voto en contra corresponde a Uruguay.Estados Unidos, coautor del proyecto de resolución junto a Cuba, y otros nueve países, votó a favor de la condena al Gobierno de Pinochet.

Brady Tyson, uno de los delegados del Gobierno norteamericano ante la Comisión de los Derechos Humanos, reconoció ayer ante la prensa que los conceptos vertidos en el seno de la comisión sobre la participación de algunos agentes de su país en el golpe de Estado de Chile constituyeron declaraciones personales, de las cuales dijo no arrepentirse.

El Departamento de Estado y la Casa Blanca afirmaron que las declaraciones de Tyson no comprometen ni representan la opinión del Gobierno norteamericano sobre esa materia. El propio presidente Carter calificó ayer de «inapropiada» la declaración. Tyson en breve diálogo con los periodistas dijo que jamás pensó que con su afirmación iba a provocar tal reacción de su Gobierno.

Lo que más ha extrañado a los observadores es que mientras Tyson habló en laciornisión, estuvo a su lado Allard Lovenstein, jefe de la delegación norteamericana de la cual Tyson forma parte

También ha llamado la atención el hecho de que, hasta, ahora haya sido Lovenstein el orador norteamericano en todos los demás temas del debate, con la sola excepción del instante en que la delegación norteamericana debió referirse al problema chileno.

En todo caso, la desautorización de la Casa Blanca se refiere sólo a los conceptos vertidos en relación con el golpe de Estado que derrocó al Gobierno del presidente Allende, lo que tácitamente ratifica el resto de su intervención, durante la cual expresó su inquietud por las «desapariciones de ciudadanos en Chile y las sospechas de que muchos de ellos han sido asesinados».

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Tyson había pedido disculpas ante la Comisión por el papel jugado por algunos funcionarios gubernamentales, agencias y grupos privados norteamericanos en la subversión del Gobierno chileno democráticamente elegido, que fue derrocado por el golpe del 11 de septiembre de 1973. Carter se vio obligado a precisar que no existían pruebas que demostraran la complicidad del Gobierno estadounidense en la conspiración contra el régimen constitucional de Salvador Allende, aunque sí de que había financiado a determinados grupos políticos chilenos.

Sin embargo, Carter no comentó el hecho de que el delegado norteamericano en Ginebra haya patrocinado, junto a otros países, entre ellos Cuba, la resolución que condena la dictadura militar chilena por sus «constantes y falagrantes violaciones de los derechos humanos», incluyendo la «práctica institucionalizada de la tortura».

El presidente norteamericano reiteró, una vez más, su preocupación por el respeto a los derechos humanos en todo el mundo, incluido Chile,

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