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Entrevista:

"El Mercado Común deberá consolidarse interiormente antes de aceptar nuevos miembros"

La crisis económica, la ampliación de la CEE, el déficit energético y el temor de las poblaciones ante el desarrollo de la energía nuclear son puntos capitales de la Europa de hoy. De todo ello aceptó hablar, en exclusiva para EL PAIS, el señor Guido Brunner, de 47 años, liberal alemán, miembro de la Comisión Europea responsable del desarrollo del sector energético de la CEE, en una conversación sostenida en Bruselas con nuestro corresponsal ante las Comunidades, Ramón Vilaró.

EL PAIS. El cambio en la Comisión Europea, ¿favorece la solución de los problemas actuales de la Comunidad?Guido Brunner. Tenemos una nueva Comisión, pero los mismos problemas de siempre. La situación en Europa no es fácil. Hay un nivel de desempleo muy elevado, seis millones de personas sin trabajo, consecuencia de un paro estructura¡, lo cual quiere decir que no conseguiremos vencerlo rápidamente, en cuanto la convergencia de las economías siga siendo dispar. Seguirá habiendo, durante bastante tiempo, diferencias entre las regiones ricas y las regiones pobres europeas. Continuaremos sin una política económica y monetaria común, lo que complicará nuestra situación interior. Las fluctuaciones monetarias afectan a nuestro presupuesto y la política agrícola que, en el año en curso, exigirá un presupuesto suplementario.

EL PAIS. A pesar de sus dificultades, el Mercado Común Agrícola forma parte de una de las políticas más integradas de la CEE. ¿Habrá que modificarlo?

Guido Brunner. Es evidente que la situación actual limita las posibilidades de la acción comunitaria. Los gastos agrícolas tan elevados de la Europa verde representan el 80 % del presupuesto de la Comunidad, lo que da un margen de flexibilidad muy escaso, desde un punto de vista presupuestario para desarrollar nuevas políticas en otros sectores. Personalmente me afecta porque soy el responsable de la política energética y de la política de investigaciones científicas. No obstante, espero que me será posible obtener un empréstito para desarrollar la energía nuclear de unos quinientos millones de unidades de cuenta (35.000 millones de pesetas).

EL PAIS. ¿Cómo ve las relaciones exteriores de la Comunidad?

Guido Brunner. En las relaciones con el mundo exterior también tendremos problemas. Hay que afrontar la realidad de demandas de ayuda por parte de países en vías de desarrollo, con las dificultades que represente obtener todos los fondos necesarios. Existe el problema de la negociación con Grecia, que pide la adhesión. La política pesquera de la Comunidad es otro punto de fricciones. Frente a Estados Unidos estamos ante una ronda importante de negociaciones, en el acuerdo general sobre tarifas y comercio (GATT). La presión en Estados Unidos para limitar ciertas importaciones es real, lo que originará ciertos litigios.

España-CEE: adhesión con dificultades

EL PAIS. Con tantos problemas, ¿cree usted que ha llegado el momento oportuno para pensar en la ampliación de la Comunidad, concretamente en dirección hacia España?

Guido Brunner. La Comunidad tendrá que consolidarse en el interior, si quiere hacer posible la adhesión de otros países. Como tal ampliación no será inmediata, ni en estos momentos ni el año en curso, espero que tengamos una coyuntura económica mejor en el momento que negociemos la adhesión de España y Portugal.

EL PAIS. ¿Quiere decir que la perspectiva de adhesión de España a la Comunidad es favorable, por parte de la Comisión?

Guido Brenner. Por motivos de sinceridad, hacia los países que desean entrar, y hacia los propios países ya miembros de la Comunidad, hay que establecer claramente que esta Comunidad tendrá que consolidarse en el interior, si quiere ampliarse. Al mismo tiempo hay que decir, a los países que quieren ser miembros de la Comunidad, que el ser miembro no es una panacea. El desarrollo económico, industrial, agrícola y social de un país depende esencialmente del propio país. España ha dado muestras de que es capaz de obtener un crecimiento de su economía, se conoce bien en Europa la laboriosidad del pueblo español, lo sufrida que sabe ser la gente en España cuando es necesario. Ahí, en esas virtudes, reside esencialmente el futuro económico de España. El que la adhesión a la Comunidad pueda ayudar, es de desear. Ahora bien, el elemento prioritario del desarrollo y la estabilidad española reside en España.

EL PAIS. ¿Cuál será la respuesta de la Comunidad, cuando un Gobierno, surgido de las elecciones generales, pida el ingreso, de España en el Mercado Común?

Guido Brenner. Estoy convencido que en el momento en que se cumplan las condiciones que usted dice la Comunidad iniciará negociacíones de adhesión. Ahora bien, las negociaciones pueden ser difíciles y largas. No es fácil integrar una economía como la española,que es una economía con una base industrial ya marcada, dentro del conjunto de la CEE. De ahí surgen problemas para la economía española, para la adaptación de aranceles en el sector industrial. Habrá problemas también en el sector agrícola por la competitividad de los productos españoles con respecto a productos similares de otros países comunitarios. Por tanto, habrá problemas de tipo muy variado, que deberán ser negociados en detalle.

Europa: difícil independencia energética

EL PAIS. En la nueva Comisión europea, usted es responsable de la política energética. ¿Cómo ve el futuro en un sector tan clave para Europa como es la energía?

Guido Brunner. La perspectiva es difícil. Sabemos ya ahora que no seremos capaces de alcanzar la meta que nos habíamos impuesto. La Comunidad se había dicho, que para el año 1985 disminuiría su dependencia de importaciones de hidrocarburos del 60 % actual al 40 %. Esto no se conseguirá. Sabemos ya desde ahora, que en el año 1985 nuestra deperidencia será más o menos la misma que en la actualidad. Tenemos un retraso considerable en el desarrollo de la energía nuclear. Los costes de la enerda nuclear son muy superiores a los que se habían calculado hace cinco años. El sector nuclear que hoy cubre el 6 % en el conjunto energético, no superará el 9 % en 1985, en contra de las previsiones que esperaban llegar hasta el 13 %.

EL PAIS. La energía nuclear, ¿es la única válida para remediar la crisis del petróleo, o existen otras alternativas?

Guido Brunner. Hay otras posibilidades, pero la energía nuclear forma parte de lo necesario. Lo que hay que hacer es reducir los riesgos al mínimo. N'o obstante, hay que hacer más, hay que ahorrar energía, estableciendo planes de ahorro, con mejores aislamientos en las construcciones. Hay que desarrollar también otras fuentes de energía, como la solar, geotérmica, la energía de los vientos y mareas. Pero todo esto no conducirá a disminuir, en gran medida, nuestra dependencia de las importaciones de petróleo, que suponen una carga de 45.000 millones de dólares anuales para la CEE.

EL PAIS. Vistos los escasos resultados prácticos en materia de cooperación energética entre los nueve, particularmente, en cuanto al estudio de nuevas formas de energía, ¿cree que Europa podrá contar un día con una independencia energética?

Guido Brunner. Se refiere usted, sin duda, a la falta de progresos en el proyecto Jet de fusión termonuclear. Es verdad que por el mo,rnento no ha progresado, pero espero que, en el curso del mes de marzo, alcanzaremos un compromiso final. Si lo conseguimos será un paso decisivo para Europa, ya que en el sistema de fusión termonuclear, inverso al sistema de fisión, hay una fuente de energía potencial casi ilimitaday favorable al medio ambiente. Pero, aun así, no hay que olvidar que todo esto son esfuerzos que sólo podrán culminar en el año 2000. El hecho real es que, a partir del año 1990 tendremos en Europa una situación en la que el petróleo del mar del Norte irá disminuyendo, al mismo tiempo, y no ha brá sido posible, a través de otras fuentes de energia, suplir el hueco energético. Es muy importante que nos demos todos cuenta que la época de la energía barata ha pasado a la historia. Los costes de la energía incidirán mucho más en los costes de producción. Y, en suma, el traumatismo que se produjo en 1973 con la crisis del petróleo y que pasó muy rápidamente en la sicoloaía de los cludadanos debería subsistir. Hay, que darse cuenta que la solución a como plazo no tiene fácil remedio.

EL PAIS. Visto que Europa seguirá necesitando beber petróleo. ¿qué posibilidades hay de entenderse con los países productores de oro negro?

Guido Brunner. Será posible llegar a acuerdos generales. Ahora bien, dudo que sea posible llegar a un acuerdo entre la relación de precios del petróleo y precios de productos industriales. La idea de que un precio Índice de productos industriales pudiera darnos una salida no creo que pueda prosperar.

El átomo no es una panacea

EL PAIS. ¿En qué medida la Comisión Europea piensa tener en cuenta la oposición de los ciudadanos en el tema nuclear?

Guido Brenner. La clave en ese asunto es la sinceridad. No cabe duda que la idea que los expertos se hacían de la energía nuclear hace diez años, a saber, que eso era una fuente de energía barata y sin riesgo no es válida en toda su extensión. Los costes de la energía nuclear se han multiplicado. Los díspositivos de seguridad son mucho más caros de lo que se pensaba. El precio del combustible nuclear ha aumentado considerablemente. Los riesgos se han conseguido disminuir, en algunos casos, pero lo cierto es que subsisten otros. En suma, la energía nuclear no es una panacea. La energía nuclear, hoy en día, no es la energía más barata. Sigue siendo una energía más cara, por ejemplo, que la energía que proviene de ciertos tipos de carbones.

EL PAIS. ¿Hay posibilidades concretas de que la Comisión intervenga en el debate nuclear?

Guido Brenner. Yo me he propuesto organizar una serie de consultas con expertos de todas las ramas, economistas, medio ambiente, técnicos en energía nuclear, representantes de organizaciones de ciudadanos que temen este tipo de energía, para poder aclarar la situación y ver dónde están los puntos flacos. Parece que este tipo de consultas nos podrá conducir, en la Comisión, a tener ideas más claras, a modificar, en algunos casos, los proyectos que existen en los Estados miembros. También considero que la Comisión debería tener parte más activa en la determinación de localizaciones de centrales nucleares.

EL PAIS. ¿Qué aportación podría suponer, en el plano energético, la entrada de España a la CEE?

Guido Brunner. Se podría profundizar coníuntarriente en las investigaciones en curso. Se podría contribuir a subvencionar la extracción de algunos tipos de carbón, en España, como la hulla. Por otra parte no hay que olvidar que España es un país deficitario en energía, con importaciones tan fuertes que afectan de manera importante el equilibrio de la balanza de pagos. Por tanto, en este terreno la mayor ventaja que se podría obtener por parte de todos sería la colaboración estrecha entre científicos. En su totalidad, naturalmente, la entrada deun país a la CEE que es deficitario en energia supondría una carga suplementaria para la CEE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de febrero de 1977

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