La representación "no oficial" de España en la Bienal de Venecia

Que la Bienal de Venecia del año en curso va a traer cola, por lo que a España concierne, es verdad tan incuestionable, como la serie de controversias y disensiones producidas a lo largo del proceso de organización y selección, y entre los propios organizadores y seleccionadores. Tiempo habrá de comentar ampliamente la suma de peripecias que han mediado desde el día en que surgió la idea de rehusar la presencia de la España oficial y aceptar el concurso de unos cuantos artistas, pensadores, críticos o simples animadores, no comprometidos o disidentes.La pugna oficial por representar en Venecia a la España no oficial se ha dado, fundamentalmente, entre dos grupos (oficialmente no oficiales) que han defendido a ultranza sus respectivos punto de vista, sin admitir mediaciones, conciliaciones razonables y otras posibilidades de concordia. Se ha roto, al parecer, el diálogo, quedando en pie las propuestas de la facción de que a continuación se da noticia. Baste por ahora con ella o con la escueta presentación del programa confeccionado por el grupo triunfante.

«Patrocinado por el Sector de Artes Visuales y arquitectura de la Bienal reza el comunicado oficial de la Organización-, (del que forman parte los críticos italianos T. Trini, R. De Grada, E. Crispolti, Pontus Hulten, director del Museo de Arte Moderno de París, el pintor español Eduardo Arroyo y el arquitecto V. Gregotti) se inaugurará una exposición en el Pabellón Central de los Guardini di Venezia con el lema ESPAÑA; VANGUARDIA ARTISTICA Y REALIDAD SOCIAL (1936-1976), en la que se analizará de forma crítica el desarrollo del arte español y sus relaciones con la realidad socio-política desde la guerra civil a nuestros días".

Comisión elaboradora

La elaboración del proyecto ha corrido a cargo de una Comisión, integrada por Antoni Tápies, Antonio Saura, Agustín Ibarrola y el Equipo Crónica (pintores); el arquitecto Oriol Bohigas, el grafista Alberto Corazón, los historiadores Tomás Lloréns y Valeriano Bozal, con la asistencia del arquitecto Víctor Pérez Escolano, la profesora Inmaculada Julián, el pintor Josep Renau y el fotógrafo José Miguel Gómez, ejerciendo funciones coordinadoras, a título de secretario, Mantiel García García, El proyecto oficial de esta representación no oficial se atiene a tres grandes apartados:1.-Arte y realidad socio política en la guerra civil española: a) Reconstrucción del Pabellón de España en la Exposición internacional de París de 1931, con la presentación de las obras de Picasso, Miró, Calder, etc., que en él estuvieron expuestas. b) Muestra del cartelismo y la gráfica durante la guerra civil, con una selección de los más destacados cartelistas (Ballester, Renau, Solá, Fontseré, Tejada, Bardanaso, etc.) y artistas (Castelao, Souto, Rodríguez Luna, Arteta Prieto, García Maroto, etc.) de la época.

2.- Muestra monográfica de los autores que estuvieron ligados a la actividad plástica de la época; Pablo Picasso, Joan Miró, Alberto Sánchez, Julio González, Josep Renau.

3.- Desarrollo crítico de la pintura y escultura española desde 1939 a 1976, con especial atención a las tendencias expresadas en el período y los grupos ligados a las mismas (Dau al Set, El Paso, Equipo 57, Estampa Popular, etc.) y a través de la presencia de los siguientes artistas: Alfaro, Arroyo, Castelao, Jorge Castillo, Alberto Corazón, Chillida, Oscar Domínguez, Equipo Crónica, Equipo 57, Grup de Traball, Estampa Popular, Luis Fernández, Ferrant, Genovés, Gordillo, José Hernández, Ibarrola, Antonio López, Julio López Hernández, Millares, Lucio Muñoz, José Ortega, Oteiza, Pacheco, Palazuelo, Ponc, Rafols-Casamada, Roldán, Saura, Sempere, Soporter-Superficie, Tápies, Teixidor, Francesc Torres.

Documentación gráfica

Hacen constar los organizadores que el desarrollo de la muestra irá acompañado de una abundante documentación gráfica y teórica en torno a la sociedad española del momento, expresada a través de paneles, audiovisuales y testimonios cinematográficos. Dan constancia asimismo de la edición de un catálogo. libro, coordinado por Tomás Lloréns y Valeriano Bozal, en el que se analizará la época y los principales puntos referentes a la relación vanguardia artística-realidad social.

Prestigio personal

Tal es a grandes rasgos, el proyecto del grupo triunfante y representante no oficial de España en esta XXXVII Bienal de Venecia.La temática resulta del mayor interés, pareciéndome mucho más acorde con los tiempos que corren el carácter histórico-crítico de esta representación y su programa, que la idea de prestigio personal de los artistas elegidos en anteriores ocasión es, por resonantes que fueran los éxitos de entonces. He prometido para ocasión no lejana (la Bienal, a fin de cuentas, ha de extenderse desde el 13 de junio al 10 de octubre) un amplio comentario crítico, limitándome por ahora a proponer un par de reflexiones. Cuando la España oficial concurría a las grandes bienales y en ellas hacía suyos los grandes premios, fueron objeto de recriminación los personalísimos criterios con que se llevaba a cabo la selección y representación subsiguiente siempre coincidí en la censura al personalismo y oficialismo de tales arbitrariedades selectivas, y precisamente por ello, me es obligado ahora denunciar y lamentar que habiendo cambiado radicalmente el contenido de la exposición, persista el personalismo en la elección tanto de organizadores como de expositores.

Ruptura

De una parte, no deja de ser sintomático que entre los dos grupos licitantes se haya producido la ruptura. ¿Qué razones han imposibilitado la concordia o el simple complemento entre unos y otros? ¿Por qué no las da a la luz la facción triunfante, o permite a los derrotados que las manifiesten en el ámbito mismo de la Bienal? De otro lado, la nómina del Comité, y por notorio que sea el prestigio de algunos de sus miembros, no puede ocultar claros indicios de partidismo y discriminación. ¿Se ha sometido a algún tipo de encuesta o referéndum su candidatura? ¿Se ha contado para algo con un más amplio sector de probada dedicación al arte de nuestro tiempo, a su crítica e historia y de no menos probado liberalismo? Otras muchas más serían las cuestiones a debatir: la discutible validez en cuanto a que los artistas integrantes del Comité seleccionador integren igualmente el grupo de los seleccionados; el carácter híbrido entre la ideología y el prestigio- con que se ha confeccionado la lista oficial de nuestros representantes no oficiales; el dar por asistentes seguros a muchos de los simples invitados; la injustificada ausencia de otros, la escasa atención prestada a los jóvenes...Subrayo con doble trazo eso de lo oficial y lo no oficial porque en tales términos parecen haberse dirigido oficialmente a España (España a secas) los altos dirigentes y dignatarios de la muy prestigiada y no menos prestigiante Bienal de Venecia. Y ocurre que el eterno tema de las dos Españas bien pudiera hallar en el concierto o desconcierto de esta exposición (a fin de cuentas, se trata de una exposición, con todas sus glorias y quebrantos, su consabida denuncia y su garantizada publicidad),: un tercer término de nuevo cuño o recién parida significación.

Oponíase hasta ahora la España oficial (la del Régimen o Sistema) a la España no oficial (la de los no adictos y la más común del vulgo llano), siendo igualmente válido trasladar el contrapunto a estos otros dos extremos: «la España del interior» y « la España del exilio». A partir de esta XXXVII Bienal, y por su obra y gracia, será menester la adición de un tercer término, quedando así la clasificación: la España oficial, la España no oficial y la representación no oficial en Venecia de unos artistas que viven, trabajan y mercan en la España oficial.

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