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Redada de la Fiscalía brasileña por la compra de votos para los Juegos de Río

La policía registra la casa del presidente del Comité Olímpico Brasileño y detiene a uno de los principales adjudicatarios de obras olímpicas

Nuzman Lava Jato
El presidente COB, Carlos Arthur Nuzman REUTERS

La Fiscalía de Río de Janeiro ha lanzado este martes una operación para desentrañar la supuesta compra de votos que permitieron a la ciudad brasileña lograr la sede de los Juegos Olímpicos de 2016 desbancando a Madrid. En la redada la policía ha detenido a un empresario que logró algunos de los más sustanciosos contratos de obras de infraestructuras olímpicas y ha registrado la casa del presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), Carlos Arthur Nuzman, conducido a comisaría para declarar. La operación, bautizada como Unfair Play (juego sucio), es una consecuencia de la puesta en marcha hace unos meses por la fiscalía francesa. Las autoridades brasileñas reconocen que las revelaciones de los investigadores franceses apuntan claramente a que la compra masiva de votos por parte de Río, sobre todo entre países africanos. "La de Río era la peor candidatura desde el punto de vista técnico", ha llegado reconocer la fiscal responsable de las investigaciones, Fabiana Schneider.

Los investigadores apuntan a que las empresas que luego conseguirían importantes contratos de obras para los Juegos aportaron el dinero destinado a comprar votos entre los miembros del Comité Olímpico Internacional. Y todo ello en medio de la asombrosa trama de corrupción organizada por uno de los principales impulsores de los Juegos, el exgobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, actualmente en prisión. En sucesivas investigaciones, las autoridades han descubierto que Cabral tenía unos 100 millones de dólares en cuentas en el exterior. Ya tiene una primera condena a 14 años de prisión pero aún tiene activos otros 14 procesos.

Entre los detenidos este martes se encuentra uno de los constructores favoritos de Cabral, Arthur César de Menezes Soares Fillho, conocido en Río como O Rei Arthur, que durante la gestión de Cabral obtuvo contratos públicos por valor de 3.000 millones de reales (unos 800 millones de euros). El otro principal objetivo de la redada, aunque de momento no se encuentra oficialmente detenido, es el presidente del COB, Carlos Arthur Nuzman, a quien la investigación apunta como el hombre que "interconectó corruptos y corruptores". Tras un registro en su domicilio, la policía se incautó de dinero en metálico por valor de 480.000 reales (unos 130.000 euros) repartido entre moneda brasileña, dólares, euros, libras y francos suizos.

La Fiscalía brasileña ha explicado que los documentos suministrados por la Fiscalía francesa muestran que Papa Massata Diack, hijo del expresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), Lamine Diack, reconoció que había actuado para recolectar votos a favor de la candidatura de Río. La policía francesa verificó que, días antes de la votación que dio a la ciudad brasileña la sede olímpica, Papa Massata Diack recibió en una cuenta bancaria personal una transferencia de dos millones de dólares enviada por una de las empresas de O Rei Arthur. El empresario carioca llegó a acompañar al gobernador Cabral y a Nuzman en la reunión del COI que eligió a Río como sede.

La fiscalía francesa también consiguió la colaboración de un brasileño, Eric Maleson, expresidente de la Confederación Brasileña de Deportes de Hielo y antiguo deportista de bobsleigh. Maleson contó a las autoridades francesas que Nuzman y otro miembro del Comité Olímpico Brasileño (COB), Ruy César Miranda Reyes, hicieron viajes a África para comprar el voto de países de ese continente.

La fiscalía ha ordenado la retirada del pasaporte a Nuzman y ha ordenador bloquear bienes por valor de 1.000 millones de reales (unos 280 millones de euros) tanto de su propiedad como del empresario Arthur Soares y de una socia de este también detenida. A sus 75 años, Nuzman, jugador de voléibol en su juventud, aún había conseguido la reelección como presidente del COB hasta 2020 al no presentarse ningún candidato para hacerle sombra. Nuzman se autoproclamaba “padre de los Juegos” y solía presumir: “Yo los traje para Brasil”. En su batalla para perseguir la cita olímpica había conseguido el apoyo no solo del ahora encarcelado Sérgio Cabral –la fiscalía sospecha que él también se llevó por los Juegos 10 millones de dólares- sino del Gobierno que entonces presidía Luiz Inácio Lula da Silva y del mismísimo Pelé.

Todavía ahora Nuzman se empeñaba en calificar los Juegos de “éxito estruendoso” pese a las crecientes críticas por el despilfarro y la corrupción. Pero su impopularidad no ha hecho más que aumentar en los últimos meses. Como presidente del Comité Rio 2016 afronta un agujero de unos 100 millones de reales (unos 28 millones de euros). Empresas suministradoras han acudido a la justicia para reclamar el pago de sus deudas mientras Nuzman intenta sin éxito que las autoridades locales o federales se hagan cargo del déficit. A pesar de todo, todavía es miembro de la Comisión de Coordinación de los Juegos de Tokio 2020. Y su abogado, Sergio Mazzillo, sostiene: “Toda esta operación es un espectáculo mediático. No ha hecho nada equivocado, tiene la conciencia muy tranquila”.

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