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Coordinado por Juan Carlos Galindo
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La mejor lectura de verano: 20 novelas negras analizadas y comentadas

‘Thrillers’ adictivos, clásicos recuperados, grandes series contemporáneas, un par de comics y toda una selección con obras actuales para disfrutar

Tom Merton (Getty Images)

Sé que el verano empezó hace ya unas semanas, pero llegamos a tiempo para recomendar un conjunto de novelas (y un true crime de regalo) que merecen la pena para estos días. En esta ocasión las he agrupado por temas porque había varias coincidencias: dos precuelas excelentes de dos clásicos contemporáneos, dos de ladrones, dos pioneras que salen a escena, varios clásicos, etc. Además, he decidido meter algunos cómics (lo que se está haciendo en el género es muy notable). Como siempre, no será todo lo que hay, pero sí todo lo que puedo recomendar de lo que he leído en los últimos meses.

Empezamos con los más cañeros, los que se podrían agrupar de alguna manera bajo el epígrafe de thrillers y luego ya va todo lo demás. Pasen, lean y disfruten.

Tren bala, Kotaro Isaka (Destino, traducción de Aleix Montoto). Cinco sicarios con distintos grados de profesionalidad y fortuna en la vida coinciden en un viaje en el tren de alta velocidad japonés. Todos se disputan una maleta negra con dinero. A partir de ahí, una historia que son varias historias perfectamente entrelazadas, con un ritmo ideal para el verano y con los flashbacks justos para enriquecer a cada personaje y entender su relación con los otros. De paso, así se escapa del agobio del tren, aunque la narración explota muy bien todas las opciones del espacio cerrado y de ese elemento cultural que es el ferrocarril en Japón. Mandarina y Limón, pareja patética y letal de asesinos, o Nanao (el profesional con peor suerte de Japón) son algunos de los que más humor aportan en una historia que tiene en el tono, y la maldad absoluta de un joven maquiavélico llamado El Príncipe, otras de sus claves. La novela ha sido un éxito en todo el mundo y Brad Pitt la ha llevado al cine y se estrena el 5 de agosto. Yo no esperaría a ver la película.

1795, Niklas Natt och Dag (Salamandra, traducción de Pontus Sánchez). El autor sueco cierra con esta novela la trilogía con la que puso patas arriba el género a través de una mezcla perfecta de policiaco e histórico. Ambientada en Estocolmo durante el año del título, época turbulenta en lo político y fascinante en lo social, la historia mantiene los niveles de violencia y oscuridad de las anteriores. Se puede disfrutar como trilogía, de hecho esta retoma la trama donde la dejó 1794, pero también por separado. Dos claves a destacar. Por un lado, el personaje de Emil Winge está enorme y, por otro, el nivel de los malos sigue igual que en toda la serie: gente que da miedo de verdad, complejos y despiadados. Podría haberse enganchado a todo lo que funciona aquí (hemos visto series mucho más largas levantadas sobre cimientos más endebles) pero el sueco de apellido imposible se ha plantado. Al nivel de Hervé Le Corre o Hilary Mantel.

Los animales de ciudad no lloran, Graziella Moreno (AdN). Nadia Linde es una mujer hecha a sí misma desde abajo. Ahora que está llegando donde quería su amante, Enrique Rosado, dueño de un imperio hotelero la agrede y la amenaza. Ella lo denuncia y ese es el punto de partida de una trama de abogados con diversas conexiones, bien desplegada y bien rematada. La abogada de la víctima, Olivia, y el mundo que la rodea, son la otra parte de la historia. Sin necesidad de ningún giro espectacular, la historia va dejando al lector con ganas de más en la medida en que nada es como parece al principio. Moreno es jueza especializada en derecho penal, pero no deja que su conocimiento sobre el mundo legal ralentice la narración con mil detalles y explicaciones. Todo su conocimiento está integrado de forma orgánica. Una buena de abogados para el verano.

Colombian Psycho, Santiago Gamboa (Alfaguara). El colombiano Santiago Gamboa (responsable en el género de la estupenda Será larga la noche) nos muestra en esta ocasión un fresco de la violencia de su país, machacado por décadas de guerra y con muchas heridas abiertas. Una novela que retoma personajes de la anterior y usa la técnica del procedimental (en el punto de partida se trata de saber quién ha ordenado mutilar a un preso, antiguo paramilitar, asesino machista) a través de una pareja de la Fiscalía que colabora con una valiente periodista para desentrañar una complicada red de venganzas y muerte. El juego metaliterario (todo ocurre según una novela de Gamboa, que se convierte en personaje) es lo más arriesgado, pero el autor sale indemne. Un envite literario de primer orden en una novela con un poderoso lenguaje.

Este completo perfil de Antonio Jiménez Barca retrata a Gamboa de maravilla.

El hombre celoso, Jo Nesbø (Reservoir Books, traducción de Lotte Katrine Tollefsen). Dentro de la prolífica producción del autor noruego en los últimos años, nos llegó en abril este conjunto de relatos cuyo elemento esencial, a pesar del título, creo que son más las mentiras que los celos. Pregunté a mi compañera de crítica negra en Abc, escritora y librera Marina Sanmartín por sus preferidos y me dio estos: El hombre celoso (el único con el que no estoy de acuerdo, creo que se le ve venir y tarda demasiado en dar una explicación que es evidente); La cola (rápido y conciso, escrito con rabia, buen final); Odd (oscura reflexión sobre la creación y el mundo literario, un juego inteligente), Maculadora (una distopía, un juego sobre la memoria, menos criminal que otras, más reflexiva); Cigarras (actualización del tema de los viajes en el tiempo y las paradojas con crímenes de por medio. Muy bueno a pesar de la mirada guiri a los Sanfermines y al País Vasco). Del resto, dejo que cada uno descubra, que es lo mejor con este tipo de volúmenes llenos de relatos dispares en temas y calidad. No es Harry Hole (cada vez que tengo algo de Nesbø en las manos me pregunto, ¿cómo y cuándo va a acabar con él?) pero es un entretenimiento más que notable.

De sus anteriores novelas ajenas a la serie Harry Hole tenemos, por ejemplo, esta interesante entrevista de Laura Fernández.

Planeta, Susana Martín Gijón (Alfaguara). Tercera entrega de la serie de la inspectora Camino Vargas, un personaje que ha ido adquiriendo cuerpo y que va mucho más allá de un gran nombre. Una Sevilla casi apocalíptica y anegada por la lluvia acoge este policial clásico con el medio ambiente como gran tema. Las subtramas con el resto de policías que acompañan a Vargas funcionan bien en una narración con un ritmo excelente. Muy interesante el destino de Paco, policía de baja laboral y pareja de Camino. Quizás la parte de la trama que se desarrolla en Italia ralentiza un poco todo, pero al final adquiere sentido. Un libro que mejora los dos anteriores (Progenie y Especie) y perfecto para un buen rato de lectura veraniega.

Entre los muertos, Mikel Santiago (Ediciones B). Desde la estupenda Última noche en Tremore Beach, Santiago ha probado distintas versiones del thriller siempre con una clave en mente: retorcer el género todo lo posible. Unas veces con mejor resultado que otras. Esta novela es una vuelta a todas sus virtudes y a su capacidad para escribir un pasapáginas en el mejor de los sentidos. Un poco del argumento para situar: Nerea Arruti es una brillante inspectora de la Ertzaintza que tiene que investigar la muerte de un médico forense en un extraño accidente de coche. El problema es que ella lo acompañaba pero huyó porque era su amante y no querían que los encontraran juntos. Cuando lo dejó, estaba en perfectas condiciones y llamando al 112. ¿Qué pasó entonces? ¿Quién lo mató? ¿Por qué? Santiago va llevando al lector por un procedimental con dosis de acción y una buena estructura. Un libro ambientado en Illumbe (localidad vasca imaginada en la que ambientó El mentiroso y En plena noche) y perfecto para el verano.

Dos precuelas

En lo más profundo del sur, John Connolly (Tusquets, traducción de Vicente Campos). Hay dos maneras de acercarse a este libro. Por un lado, quienes no hayan leído nunca la serie de Charlie Parker, estupenda y original, tienen aquí una buena manera de empezar. Vemos a Parker, que luego sufre tanto durante las 18 entregas que siguen a la espléndida Todo lo que muere, poco después de quedarse viudo, pero antes de atrapar al asesino de su mujer y su hija. Se encuentra en un pueblo en el sur, en lo más profundo del sur, es mediados de los noventa y todo está por ocurrir. Dudo que alguien que coja esta novela, que indaga las razones del mal a través de la investigación de la muerte de tres chicas negras, no siga con la serie. Hay una segunda forma: quienes hemos devorado las aventuras de este expolicía convertido en investigador privado y vengador disfrutamos de esta historia viendo en ella por primera vez a nuestro antihéroe, herido pero no acabado, y a sus amigos Louis y Angel. Una delicia.

Hace unos años, John Connolly nos hablaba así de la violencia y otras cosas.

El escritor Bernard Minier, en París a mediados de 2021.
El escritor Bernard Minier, en París a mediados de 2021.bruno levy

Hermanas, Bernard Minier (Salamandra, traducción de Dolors Gallart). Quinta historia del comandante Martin Servaz (ahora degradado a capitán por las consecuencias de sus últimas andanzas), que se las ve con un caso que replica el primer asunto criminal que investigó como joven policía: la muerte de dos jóvenes, hermanas, vestidas de primera comunión y atadas a sendos árboles. La novela juega con los dos espacios temporales: 1993, con un Servaz inexperto y melenudo, más parecido a un estudiante que a un policía, casado y con una hija, y 2018: un Servaz al que los más fanes reconocerán y, como ocurría con Charlie Parker, quienes no lo conozcan se engancharán. Con la ventaja de que, además, de repente aprenden tanto de este tenaz policía amante de Mahler como quienes llevamos años detrás de él. Por cierto, la trama es impecable, estamos ante uno de los maestros del thriller en francés, con un escritor oscuro como principal sospechoso (¿habrá mensaje ahí?) y es complicado no seguir del tirón hasta el final.

Aquí pueden leer la estupenda entrevista que le hizo mi compañera Silvia Ayuso (nadie ha leído más novelas negras) en Toulouse.

Dos pioneras

Maisie Dobbs, Jacqueline Winspear (Maeva, traducción de Fernando Mateo). Maisie Dobbs es una detective pionera en el Londres de 1929. Ha vivido la I Guerra Mundial, como atestiguan sus heridas externas e internas. Es brillante y los hombres con los que se cruza hacen muy mal en menospreciarla. El primer diálogo con un señor de clase alta que demanda sus servicios para saber si su mujer le es infiel hace que cualquier lector aficionado al género quiera quedarse en el mundo de Dobbs. Tramas clásicas muy bien llevadas. Los que no le tengan mucho cariño al cozy crime (subgénero maravilloso pero no plato del gusto de todos) que no se dejen despistar: la apuesta merece la pena. La segunda parte llega a España en septiembre. Lo celebramos.

La primera detective, Andrew Forrester (Siruela, traducción de Pablo González-Nuevo). No nos cansamos de loar el empeño de Siruela por traernos en buenas ediciones clásicos y pioneros del género. En este caso, la primera agente privada, Miss Gladen, protagoniza estos siete entretenidos relatos muy apropiados para amantes del género en su acepción más clásica. Gladen surge en 1864. El señor Forrester innovó mucho si tenemos en cuenta la realidad en la que vivía (hasta bien entrado el siglo XX no hubo policías mujeres en el Reino Unido) pero que nadie espere aquí una apuesta radical. Eso llegaría en 1893 con Loveday Brooke, la primera detective creada por una mujer, Catherine Louisa Pirkis, ella sí un modelo más femenino y feminista. Eso, sin embargo, es otra historia

Dos de ladrones (de coches)

Maldito asfalto, S. A. Cosby (Motus, traducción de Miguel Sanz). Me gustaría que esta extraordinaria novela no pasara desapercibida en el mar de novedades del género. Bug Montage es un mecánico que quiere hacer las cosas bien, sacar adelante su taller, cuidar de su familia. No siempre fue así: es un magnífico conductor, el mejor piloto de carreras clandestinas y fue un profesional muy apreciado por las bandas de ladrones. Pero todo se complica y necesita un último golpe para pagar deudas y salir adelante. Volver a su antigua vida para poder construir la nueva. Un punto de partida visto mil veces pero que S.A. Cosby maneja a través de personajes complejos, bien tratados, que respetan al lector. No me gustan las comparaciones de este tipo, pero diría que un Drive del siglo XXI. No es la única obra reconocida y premiada del autor. A ver si se animan con otras.

Presidio, Randy Kennedy (RBA, traducción de Jorge Rizzo) Troy es un ladrón de coches muy particular: los roba por encargo y para moverse. Es un tipo al que le gustan los moteles, ir de acá para allá, recorrer la América rural. Un día, un pasado del que no huye pero que tampoco abraza se cruza de nuevo en su camino: su hermano Harlan quiere que lo ayude a atrapar a su exmujer, una estafadora que se ha llevado el dinero que su padre le dejó solo a él. Inmersos en la caza, roban un coche con una sorpresa dentro. El viaje es magnífico y Kennedy es un gran contador de historias (aunque algunas, narradas en el pasado, entorpecen algo el ritmo). Digamos que no es una novela tanto para amantes del policial como para quienes busquen una buena historia con criminales y crímenes. Sorprende que esta sea una primera obra de ficción. Estaremos atentos.

Cuatro clásicos

Las diabólicas, Boileau-Marcejac (Siruela, traducción de Susana Prieto). Es de celebrar la reedición de este clásico esencial de la novela negra. La pareja de autores revolucionó el panorama de la ficción criminal en los cincuenta con esta obra y Entre los muertos (Vértigo en el cine). ¿Su mérito? Eliminar al investigador, hacer novelas con la víctima en el centro y, como decía Pierre Lemaitre en su Diccionario apasionado de novela negra: “La magia perdura porque la técnica es una de las más depuradas en el panorama de la novela policiaca francesa”. Las adaptaciones al cine de las novelas de Boileau y Marcejac son una maravilla (sobre todo la de Hitchcock y la de Clouzot) pero láncense a por las novelas y disfrutarán de grandes ratos.

portada libro 'Las diabólicas', BOILEAU-MARCEJAC. EDITORIAL SIRUELA
portada libro 'Las diabólicas', BOILEAU-MARCEJAC. EDITORIAL SIRUELA

The Buenos Aires Affaire, Manuel Puig (Seix Barral). Un aviso antes de nada: esta novela es tan buena como extraña. Nadie que vaya buscando un thriller de piscina, un pasapáginas al uso o un policial más clásico va a encontrar aquí algo agradable. Ahora bien, Puig maneja aquí con soltura muchos géneros y niveles narrativos y crea un protagonista, Leo Duscrovich, que de contemporáneo y monstruoso asusta. Es lo mejor de una novela que descompone el género en distintos formatos (unos más ágiles que otros) y en la que un verdadero aficionado encontrará guiños por todas partes. También es una historia sucia, no en el sentido que, imagino, se la tomaron los censores de la época, sino sucia como esas narraciones que dejan sensaciones nada agradables en el lector. Es un libro de 1973 que ahora, junto con el resto de su obra, reedita Seix Barral en una feliz iniciativa. Para muy cafeteros.

La fiesta, Margaret Kennedy (Navona, traducción de Ainize Salaberri). Qué gran novela. Así. Una lectura para amantes de la narración clásica, muy británica, en la que un conjunto de personajes en un pequeño hotel a orillas del mar nos muestran las grandezas y miserias de la humanidad. Sabemos desde la primera página que muchos de ellos mueren aplastados por un derrumbe, pero nos da igual porque nos sumergimos en el relato de sus vidas durante siete días contados con un ritmo impecable. Y ahí está la clave del misterio y el elemento criminal. Narrada con gracia y estilo, a través de pequeñas estampas de cada núcleo protagonista y con un alarde de recursos que no molesta nada (una carta por aquí, prosa más introspectiva por allá, diálogos alegres, humor negro…), se trata de una novela absolutamente perfecta para el verano (y si no les da tiempo, cómprenla y disfrútenla en cualquier momento).

La muerte de Belle, George Simenon (Anagrama, traducción de Núria Petit). Siguen Anagrama y Acantilado con esta empresa maravillosa de traernos poco a poco obras selectas de Simenon. En su momento, Acantilado lo intentó en solitario y ya publicó algunas de las más notables de este autor inmenso y prolífico como pocos. El proyecto empezó en octubre de 2021 con tres obras a las que ahora se suma esta. Es una novela de 1952, en su etapa americana y con el autor en plena forma (en 1948 había publicado tres obras maestras como Pedigrí, La nieve estaba sucia y El muerto de Maigret). Esta no es un Maigret, pero es oscura hasta la última página y juega con el lector y el destino de su protagonista – Spencer Ashby, un hombre acusado de la matar en su casa a la hija de unos amigos– de manera magistral.

Cómic

Los asesinatos de la mansión decagonal, Hiro Kiyoya y Yukito Ayatsuji (Distrito Manga). Primera entrega de cinco volúmenes de esta adaptación de una novela de gran éxito en Japón. ¿Qué tenemos aquí? Un grupo de universitarios absolutamente aficionados al crimen (llevan un club, revista incluida y se hacen llamar como grandes autores del género) viajan a la isla de Tsunojima (aislada y sin cobertura) donde un millonario excéntrico mandó construir una mansión de doce lados antes de ser asesinado de forma brutal junto a su mujer y dos miembros del servicio. Agatha, Carr, Poe o Lerroux vivirán momentos extraños en la mansión, donde todos sospechan de todos a raíz de ciertos mensajes recibidos. ¿A qué han ido allí realmente? ¿Quién está jugando con ellos? Mientras, una antigua socia del club investiga en tierra firme qué pasó en aquel cuádruple crimen. Una narración entregada al género y a su pasión por él, un misterio, o dos, de corte totalmente clásico y una primera entrega que hace justicia con la fama de la novela. ¿Se puede pedir más?

Contrapaso, Teresa Valero (Norma). Una buena muestra de todo lo que puede dar de sí el género negro en cómic. Una historia poderosa ambientada en la España de 1956 y protagonizada por dos periodistas (clásica pareja de veterano descreído con joven impulsivo y con ganas de comerse el mundo) que investigan un caso de niños robados. La indagación en la memoria de los crímenes que algunos prefieren olvidar se hibrida aquí con una narración social e histórica muy ágil y un caso procedimental puro que aparece al principio y al final, como conexión con entregas que están por venir. Una novela bien contada y dibujada con fuerza.

En la Semana Negra entrevisté a Valero y a algunos de sus compañeros de faena. El resultado es este reportaje para quien quiera saber más.

Ron Lafferty, de camino a su juicio en 1985, en Provo (Utah). Condenado a dos cadenas perpetuas, falleció en 2019 en la cárcel por causas naturales.
Ron Lafferty, de camino a su juicio en 1985, en Provo (Utah). Condenado a dos cadenas perpetuas, falleció en 2019 en la cárcel por causas naturales.George Frey / Getty Images

El true crime de regalo

Obedeceré a Dios, Jon Krackauer (Península). Un libro editado en 2004 y que ahora vive una segunda vida gracias a la serie que estrena esta semana Disney+. Una auténtica maravilla que parte de un doble asesinato brutal de una mujer y una niña en una comunidad de mormones fundamentalistas y polígamos para hacer un estudio exhaustivo y con gran poder narrativo de esa religión desde sus inicios. El autor de Hacia rutas salvajes vuelve a demostrar que es uno de los grandes narradores de no ficción del mundo. Prepárense para un viaje alucinante por un mundo de fe, mentiras, engaños, abusos y ultraviolencia.

Por si no tienen suficiente, Alex Vicente escribió esta semana en Pantallas sobre la serie, que se puede ver en Disney +. Aquí va su excelente análisis.

Coda

Vimos en anteriores artículos que nunca es suficiente y que si les recuerdo algunos otros artículos con más selecciones, los disfrutan. Así que, aquí van:

Y si todavía no tienen suficiente, les recuerdo las novelas elegidas por un grupo de expertos como las mejores de 2021.

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Sobre la firma

Juan Carlos Galindo

Es responsable de la sección de Pantallas y, además, escribe sobre libros en Cultura y Babelia y coordina el blog de novela negra Elemental. Lleva en EL PAÍS desde 2008 y antes estuvo en 20 minutos, entre otros medios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Relaciones Internacionales.

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