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La crítica de la semana | El salto
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘El salto’: el horror de la inmigración solo se siente al final

Agradezco que me manipulen emocionalmente en una sala a condición de que lo hagan con inteligencia y arte, pero Benito Zambrano no lo logra con su tragedia sobre la valla de Melilla

Moussa Sylla, que encarna al protagonista de 'El salto', de Benito Zambrano, ante la valla de Melilla.
Carlos Boyero

Tardaba el cine en ocuparse de una tragedia cotidiana que en algunos casos, no muchos, tiene un final feliz, con gente que hace real su carísimo sueño, amenazado por pesadillas insoportablemente carnales, de instalarse en Europa y sobrevivir (o vivir en los casos más afortunados) en ella. La mayoría viene de la depauperada África y lo hace en condiciones lamentables, jugándose no solo el pellejo, sino en algunos casos también el de sus críos y sus bebés. Y es muy posible que al llegar al presunto cielo les impongan el viaje de vuelta al infierno del que intentaron huir.

Hay que ser una bestia para no sentirse conmovido ante la incesante vista de los arriesgados viajeros de los cayucos, observar la carnicería que se montó en las vallas de Melilla, constatar la esperanza o la desolación de los que han cruzado la ansiada línea después de un camino extenuante. Los espectadores de esta temática están ganados anímicamente desde el principio. Otra historia es que estuvieran dispuestos a sacrificios personales para intentar ayudar los que llegaron a puerto. Pero todos estamos dispuestos a conmovernos. Se puede hacer un cine excelente con argumentos que están de triste moda. El director italiano Matteo Garrone lo hizo de forma notable, con algunos momentos con capacidad para humedecerte los ojos, en Yo capitán. Benito Zambrano no consigue ese efecto en mí (aunque suene frecuentemente la música) con su concienciada crónica de algún inmigrante que llegó, fue devuelto, se empeñó en retornar intentando saltar esos muros de alambre que se convirtieron en una ratonera mortal.

Agradezco que me manipulen emocionalmente en el cine a condición de que lo hagan con inteligencia y arte. Estoy dispuesto a creerme todo si eso conecta con mi emoción, con las sensaciones que transmite el gran cine. Pero el discurso plagado de buenas intenciones y expresado de forma subrayada o simplista no me sirve. Aquí las víctimas son encantadoras, no andan sobradas de matices y los verdugos que les acosan, desde la arrogante y despreciativa policía a los marroquíes que les persiguen y acorralan en los bosques son demasiado elementales, villanos demasiado crueles. Probablemente la realidad sea así o peor, pero es fundamental que te resulte creíble el bien y el mal, o la mezcla de ambos. Todo está en función de la forma de contártelo, de que esta te fascine o te convenza, de que los sentimientos te parezcan reales.

Ibrahim (Moussa Sylla) y Aminata (Edith Martínez Val), en el monte Gurugú en 'El salto', de Benito Zambrano.
Ibrahim (Moussa Sylla) y Aminata (Edith Martínez Val), en el monte Gurugú en 'El salto', de Benito Zambrano.

El protagonista ejerce de esforzado currante en España. No está regularizado. Le detienen en un desganado y despreciativo control. Su hasta entonces feliz novia está embarazada. La vida de ambos tiene presente y parece poseer futuro. Todo se quiebra con su deportación. Y ahí comienza el definitivo infierno, después de haber superado anteriormente complicadas barreras. Un primo homosexual de la chica, protector y generoso, le propone casarse con ella buscando la legalización. La angustiada y separada pareja solo logra comunicarse alguna vez a través del teléfono. Él sobrevive como puede en la montaña, con múltiples personas que aspiran a entrar en España a cualquier precio. Todos solidarios, apaleados y decididos.

Hasta un determinado momento, cercano al final, he seguido la triste historia sin que me produjera ni frío ni calor, encontrándola tan previsible como llevadera. Pero en el desenlace, intentando algo tan desesperado como es trepar por las vallas, todo me resulta veraz y terrible. Me ocurren cosas en la mirada y en el corazón. Lastima que tarde tanto en llegar el horror. Lo anterior me resulta fácil y predecible.

El salto

Dirección: Benito Zambrano.

Intérpretes: Moussa Sylla, Edith Martínez Val, Nansi Nsue, Ali Useni, Eric Nantchouang. 

Género: drama. España, 2024.

Duración: 96 minutos.

Estreno: 12 de abril.

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