Guía de lectura de la nueva premio Nobel de Literatura

‘El acontecimiento’, que narra su propio aborto, es el mejor libro para empezar a leer a Annie Ernaux

Retrato de Annie Ernaux, en París en marzo de 2000.
Retrato de Annie Ernaux, en París en marzo de 2000.Frederic REGLAIN (Gamma-Rapho via Getty Images)

Annie Ernaux publicó su primera novela en 1974 y abandonó la ficción 10 años más tarde. Desde entonces, solo publica obras autobiográficas. O, como prefiere decir ella, “auto-socio-biográficas”. Heredera del obrerismo narrativo de Claire Etcherelli y del materialismo sociológico de Pierre Bourdieu, ha dedicado su vida a narrar su propio desclasamiento, es decir, “el desgarro social” que supuso para ella pasar “de la clase dominada a la dominante”.

El lugar. Una indagación, a medio camino entre lo personal y lo colectivo, sobre el lugar en la sociedad del padre de Annie Ernaux, un obrero reconvertido en pequeño hostelero en un pueblo normando. Y una reflexión sobre el hecho de escribir de parte de eso que Pierre Bourdieu llamaba “los herederos”. Con 44 años, Ernaux publicó el libro que, después de tres novelas, marcó su abandono de la ficción y cambió su manera de escribir. Poco después de que ella aprobara las oposiciones a profesora de instituto, moría su padre. El resultado es un libro “escrito porque no teníamos ya nada que decirnos” en el que la escritora rastrea la vida de su padre, al tiempo que se interroga sobre la manera de contar esa vida sin embellecer su dureza, sin bucolismo, ni patetismo, ni populismo. Tres años más tarde, en 1987, dedicó a su madre al libro que completa la historia: Una mujer.

Una mujer. El sello vigoroso de su condición de mujer, de una mirada inseparable de su género y su clase social, quedó impreso en este libro. En este relato fulgurante de apenas 100 páginas describe cómo su madre vendía patatas todo el día para que ella “pudiera sentarse en un anfiteatro universitario para escuchar hablar de Platón”, como recordó aquí Alex Vicente. En 1997, una década después de la aparición de Una mujer, Ernaux publicó el diario que consagró a su madre, que empezó a padecer la enfermedad de Alzheimer: No he salido de mi noche.

El acontecimiento. Es esta obra se atreve con el tabú probablemente más inextricable de la experiencia de numerosas mujeres: el aborto. Con una precisión fría y desnuda, despliega la cadena de hechos y sentimientos que conduce a su interrupción del embarazo a los 23 años: del momento de la noticia a las dudas, pasando por la angustia, la soledad o la disparidad de emociones respecto al dueño del espermatozoide que le ha causado tal tsunami personal. Es tal vez el libro más duro de Annie Ernaux y el mejor para empezar a leerla. No le sobra una sola palabra. Llevada al cine por Audrey Diwan, la película ganó el León de Oro en Venecia, en 2021.

La vergüenza. Vida de la familia Duchesne, nombre de soltera de la escritora, en el pueblo normando de Yvetot. La vida en un año concreto, 1952. El padre quiere matar a la madre y las preguntas se desatan. Una investigación sobre la vida rural y sobre la relación entre la vida pública y la privada (también la que se fragua en los colegios privados).

Pura pasión. La historia de una espera y de una obsesión: vivir es pasar el tiempo entre dos citas. Ella es una mujer culta y él, un diplomático de un país del Este. Cuando él se marcha, ella se desespera. En la primera escena la narradora ve una película pornográfica en Canal Plus. Codificada. Y de ahí extrae toda una teoría literaria.

Los años. Un libro que recorre la historia de Francia a partir de imágenes y fragmentos acompañados de narración y reflexión. Publicado en 2008, siguió a El uso de la foto, una suerte de diario escrito a cuatro manos con su pareja, Marc Marie. Esta vez partía de fotografías (incluidas en el libro) tomadas en los lugares en los que habían mantenido relaciones sexuales. Al final se convirtió también en la crónica de la curación del cáncer que sufría la escritora.

La ocupación. Otro libro, otra obsesión. Esta vez por un hombre al que la narradora ha rechazado previamente. La nueva relación de él produce en la mujer unos celos que le impiden pensar en otra cosa que no sea averiguar quién es “la otra”. Como en el resto de sus libros, Annie Ernaux va hasta el fondo de su propia irracionalidad, sin maquillar un ápice su autorretrato. Publicada en Francia en 2002, fue adaptada al cine como La otra para evitar las connotaciones franco-nazis del título original.

Los armarios vacíos. Publicado en España en 2022 por Cabaret Voltaire, como gran parte de su obra (su otra editorial española es Tusquets), la primera novela de Annie Ernaux recorre la vida atrapada de una joven en la Francia de barrio de provincias frente a las dificultades de crecer, de independizarse, de huir de una infancia de pueblo, de hules, mugre y ultramarinos en busca de un futuro de conocimiento y educación. “Detesto a mi padre porque cada mañana la cascada de pis atraviesa el tabique, hasta la última gota”, refiere la narradora para meternos en esa casa que es a la vez negocio familiar, donde pesa el aire viciado por exceso de presencia, exceso de padres, exceso de clientes, exceso de olor, de hedor. El salto de esa infancia en el bar de barrio de sus padres a una edad adulta entre libros y habitaciones está impreso en esas páginas y nos habló de ello en esta entrevista cuando pasó por Madrid, en abril.

La mujer helada. La tercera novela de la nueva Nobel supuso su abandono de la ficción. En ella recoge las miserias del matrimonio, desde el enamoramiento y la creencia en la liberación que supone la forja de tu propio hogar, tu independencia, el estreno de la vida adulta, como la decepción al ir descubriendo los recovecos en los que se refugia y engrandece el machismo. Del hombre visto como pieza clave en tu liberación al hombre visto como el que más va a cercenar tu presente. Tu futuro. Como escritora que es de la generación del 68, decepcionada de tantos charlatanes, que abrazaban una filosofía supuestamente liberadora que no practicaban con sus propias compañeras, Ernaux va defenestrando las ilusiones perdidas y trazando una segunda liberación, la que procura darse cuenta de que el hombre con el que compartiste esas ideas está esperando que le pongas la comida en el plato al volver de la universidad. Tan claro.

En una entrevista de 2008 con Babelia explicó: “Me desagradan los títulos simbolistas o que de partida evocan algo y ponen al lector en un estado de ánimo determinado. No me gustan los que imponen de entrada una lectura. Sólo me reprocho dos títulos: Ce qu’ils disent ou rien y La mujer helada. Me los impuso la editorial”. Son, respectivamente, su segunda y su tercera novela.

Hay muchos elementos característicos de la obra de la nueva premio Nobel. Su feminismo, sus principios, su independencia, su calidad literaria, su veracidad, su desnudez argumental y estructural, lo que ha llamado traición a su clase social o la crónica de la sociedad en la que creció, se ilusionó, se decepcionó y siempre supo reflejar han definido su carrera. Ernaux ha compuesto una especie de jardín de las delicias de una sociedad que transita del cielo al purgatorio o el infierno. Todo ello, sin pedir permiso a los hombres.

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