Crítica | Gaza mon amourCrítica
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‘Gaza mon amour’: canto a la vida incluso en el infierno

Pese al drama y a todos los apuntes sociales y políticos, el filme es una fábula sobre el amor otoñal entre un pescador soltero y una vecina costurera y viuda

Hiam Abbass y Salim Dau, en 'Gaza mon amour'. En el vídeo, el tráiler.

Asentado en la complejidad psicológica y en la vanguardia cinematográfica, Alain Resnais compuso en 1959 uno de los romances fundamentales de la historia del cine: Hiroshima mon amour. Desde una vertiente mucho más social y con una narrativa amparada por la sencillez argumental, expositiva y de personajes, los hermanos gemelos palestinos Tarzan y Arab Nasser homenajean el título de Resnais con Gaza mon amour. Incluso en el infierno japonés de la posguerra mundial y en la devastada franja contemporánea hay lugar para el deseo y el cariño.

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Los habituales cortes de luz sufridos por la población —la electricidad llega a las casas durante apenas cuatro horas al día, decía una crónica de Juan Carlos Sanz en este periódico hace un par de semanas—. Los deseos de un personaje por emigrar a Europa incluso arriesgando la vida. Las presiones de la policía palestina y de Hamás hacia el pescador protagonista, de 65 años, tras encontrar una estatua de Apolo, acusado de posesión de antigüedad. La opresión cotidiana de la sociedad árabe hacia una joven mujer por el hecho de estar divorciada y vivir libremente. Los misiles lanzados por Israel y su control fronterizo.

Y, sin embargo, pese al drama y a todos los apuntes sociales y políticos, Gaza mon amour es casi una comedia: minimalista, quizá demasiado; ingenua, pero no demasiado; y, sobre todo, esperanzadora. Una fábula sobre el amor otoñal entre el soltero pescador y una vecina costurera y viuda, con apuntes de los forzados encuentros para el matrimonio al estilo del cine del japonés Yasujiro Ozu,y en la que tiene una aparición especialísima Julio Iglesias, cantante favorito del protagonista, del que guarda en un cajón un cargamento de casetes con las que soñar con un futuro en pareja, y del que suena a todo trapo Que no se rompa la noche.

Delicada y con un punto amargo que no ensombrece su espíritu jovial, Gaza mon amour culmina como un canto a la vida y con un desenlace precioso. Y los Nasser tampoco pierden la oportunidad de lanzar un mensaje al mundo. Desde la televisión, un tertuliano afirma: “Nadie tiene una estrategia de desarrollo para Gaza. Ni las autoridades palestinas, ni Hamás, ni los demás partidos políticos. Tampoco Jordania, Egipto, Turquía, Qatar, Estados Unidos y la Liga Árabe. Nadie lo tiene”.

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