Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Otros templos de Debod mejor cuidados

Egipto regaló monumentos a cinco países, entre ellos España, para rescatar el patrimonio afectado por la presa de Asuán. Todos se conservan cubiertos menos el de Madrid

El New Juilliard Ensemble durante una presentación frente al templo de Dendur, en el Met, Nueva York, en 2015.
El New Juilliard Ensemble durante una presentación frente al templo de Dendur, en el Met, Nueva York, en 2015. Getty Images

Hace 60 años, la Unesco capitaneó la operación de salvamento de patrimonio más ambiciosa de la historia: el rescate y reconstrucción de los templos nubios que iban a ser devorados por la obra de la presa de Asuán. A la llamada de auxilio de la Unesco respondieron más de una docena de países, que enviaron misiones arqueológicas, que se afanaron por excavar, inventariar y trasladar a lugares seguros buena parte de los monumentos. Por el papel que realizaron en estas campañas, Egipto decidió regalar algunos de los templos salvados a Estados Unidos, Italia, Países Bajos, Alemania (se obsequió con el pórtico de acceso) y España. Todos los países los exponen en el interior de museos para asegurar su conservación, con la excepción de España, el único que lo muestra a la intemperie, donde el templo de Debod sufre grandes contrastes de temperatura y humedad, entre otros problemas.

Templo de Dendur. Museo Metropolitano de Arte (Met). Nueva York. EE UU

La piedra de Dendur, idéntica a la de Debod, “es muy blanda y se ha erosionado mucho en los últimos 2.000 años por las acciones del agua, el viento y las personas”, explica Diana Craig Patch, la conservadora principal del Departamento de Arte Egipcio en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. “El Met presentó una propuesta al Gobierno de los EE UU para proteger Dendur dentro del museo, porque Henry Fischer (jefe del Departamento de Arte Egipcio entre 1964 y 1992) conocía lo frágiles que eran los relieves en sus paredes exteriores”, recuerda. Fischer disuadió al comité presidencial que debía decidir la ubicación de emplazarlo a las orillas del río Potomac o el Charles River debido a la debilidad de los bloques de arenisca. Decidieron exhibirlo desde 1978 en el Met, donde recibe gran cantidad de visitas. “Tenemos cuidado con la forma en la que los visitantes ingresan por el vestíbulo. Las catenarias mantienen al público alejado de la decoración exterior e interior. La puerta de enlace está protegida por paneles transparentes, tanto en el interior como en el exterior, que alcanzan aproximadamente un metro de altura. Además, hay un guardia para evitar que la gente se golpee o toque el templo. Técnicos del Departamento de Arte Egipcio revisan el templo regularmente y limpian el interior”, cuenta Diana Craig Patch. En 2017 realizaron una intensa operación de aspirado de cada uno de los sillares para eliminar el polvo acumulado durante años en la estructura. La conservadora señala que la donación obligaba a conservar el templo en un espacio con temperatura estable y humedad relativa controlada. La cápsula museística les evitó la preocupación del deterioro de los sillares: “Nuestra mayor preocupación era si las piedras serían lo suficientemente fuertes como para poder resistir el proceso de reconstrucción”. En el proceso de colocación estuvieron implicados los científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts, la Universidad de Nueva York y el Laboratorio Nacional.

Templo de Ellesiya en el Museo Egipcio de Turín, Italia.
Templo de Ellesiya en el Museo Egipcio de Turín, Italia. Getty Images

Templo de Ellesiya. Museo Egipcio de Turín. Italia

Mandado construir en el siglo XV antes de Cristo por el faraón Tutmosis III, se donó a Italia en 1965 y desde entonces se encuentra dentro del Museo Egipcio de Turín. Es una de las estrellas de la colección. Beppe Moiso, uno de los comisarios del museo, explica que a lo largo de este tiempo las únicas modificaciones que ha sufrido han sido la reconstrucción del suelo y el techo, puesto que no fue posible recuperar los originales. El monumento está constantemente monitoreado, especialmente cerca de las juntas que se crearon por la disección de la roca. En la actualidad se estudia poner en marcha un nuevo sistema de vigilancia para detectar las más mínimas alteraciones en la piedra. El material del templo es lo suficientemente compacto y no tiene lesiones particulares, por lo que no se considera que esté en un estado vulnerable, aunque es “indispensable” mantenerlo en zonas estables y protegido de vibraciones intensas, como las que provoca el tráfico. En opinión del egiptólogo, un templo como este no podría estar al aire libre en una ciudad, puesto que “los agentes atmosféricos y la contaminación favorecerían su rápido deterioro”, ya que está construido con piedra muy blanda.

El templo de Taffeh, en el Museo Nacional de Antigüedades en Leiden, Países Bajos.
El templo de Taffeh, en el Museo Nacional de Antigüedades en Leiden, Países Bajos.

Templo de Taffa. Museo Nacional de la Antigüedad de Leiden. Países Bajos

El templo de Taffa es la pieza estrella del Museo Nacional de la Antigüedad de Leiden, al oeste de los Países Bajos, que cuenta con una notable colección de arte egipcio. Datado hace dos mil años, está formado por 657 bloques de arenisca que pesan unas 250 toneladas y mide 6,5 por 8 metros. Está en perfecto estado y ubicado en el vestíbulo de la sala desde finales de la década de los setenta. Allí cuenta con un sistema de control del clima y la temperatura. Cada dos años se limpia el polvo. “Como el de Debod, fue un regalo de Egipto por haber contribuido al salvamento de los monumentos nubios de la presa de Asuán. Construido en la época del emperador romano Augusto, había dos condiciones: instalarlo en un interior protegido de las inclemencias del tiempo y que contemplarlo fuera gratis”, dice Wim Weijland, director del museo, en conversación telefónica. “Cumplimos con la primera cubriendo un patio abierto a la entrada del museo. Allí puede verse sin tener que acceder luego, previo pago, al resto de la colección. Es un verdadero icono con varias vidas antes de llegar aquí, porque se alzaba junto al fuerte romano de Taffa, y pudo haberse dedicado primero a la diosa egipcia Isis. Luego fue sucesivamente un templo cristiano, islámico, una casa habitada por gente corriente y un establo. En cierto modo, es el edificio más antiguo de nuestro país, y los guías turísticos de Leiden suelen incluirlo en sus rutas”. Weijland no se pronuncia sobre el deterioro del de Debod, aunque afirma estar al día de lo que ocurre “con los edificios de la misma serie de Taffa”.

Puerta de Kalabscha. Antiguo Museo de Arte Egipcio. Berlín. Alemania

Los bloques individuales en relieve de la puerta de Kalabsha (encontrados en el patio del templo de Kalabscha, que fue trasladado por constructores alemanes en 1963 como parte de la operación de rescate de la Unesco durante la construcción de la presa de Asuán) llegaron a Alemania en 1973 como regalo de la República Árabe de Egipto a la República Federal de Alemania. El Museo Egipcio de Berlín fue elegido como el sitio de exposición permanente. En 1973 los bloques individuales se reconstruyeron en la antigua sede del museo, en la transición del edificio de Stüler Este al Marstall en Berlín-Charlottenburg. La puerta sigue estando exactamente en este lugar. Aunque el Museo Egipcio se trasladó de aquel local en 2005 (se exhibió en el Museo Altes de 2005 a 2009, y en el Neues Museum en la Isla de los Museos de 2009), la puerta permaneció en su emplazamiento original, sin embargo, porque no encontró lugar en la actual presentación de la exposición permanente. La puerta encontrará su lugar definitivo en la cuarta ala del Museo de Pérgamo, que se espera que esté terminada en 2032. Hasta entonces permanecerá en el mencionado local de Charlottenburg, que alberga desde 2007 la Colección Scharf-Gerstenberg (que forma parte de la Galería Nacional de los Museos Nacionales de Berlín). Atendiendo al mandato de Egipto de mantenerla abierta al público de forma permanente, la puerta ha podido visitarse de manera ininterrumpida desde 1973. No se conocen ejemplos de patrimonio arqueológico de esta naturaleza que se exhiban a la intemperie en Alemania.

Con información de Lorena Pacho, Isabel Ferrer y Enrique Müller.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información