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Ola de protestas por la desigualdad y opacidad de la Academia de Cine francesa

En vísperas de la ceremonia de los César, 400 actores y directores reclaman cambios. La institución pide “calma” y anuncia que nombrará un mediador

Academia de Cine francesa
Manifestación en París en noviembre de 2019 contra Roman Polanski, tras el anuncio de las12 nominaciones de su película a los premios César. AFP

La Academia de Cine francesa se ha comprometido este martes a revisar sus estatutos para ser más democrática y, sobre todo, más paritaria, después de las duras críticas emitidas por unos 400 actores y directores galos que en una carta abierta publicada en Le Monde la han acusado de graves “disfunciones”. A pocos días de la ceremonia de los César, la gran fiesta del cine galo, los artistas reclaman una “reforma profunda” de la gobernanza de la Academia encargada de organizar y otorgar estos premios. La institución, preocupada porque esta última protesta pueda afectar a una gala ya amenazada por manifestaciones feministas, se ha apresurado a pedir “calma” para que “no se ponga en peligro el buen funcionamiento de la 45ª Ceremonia de los César” y ha anunciado que nombrará a un “mediador” para poner en marcha todos los cambios prometidos.

Y es que los desagravios se acumulan en los últimos tiempos. No son solo las 12 nominaciones a los César recibidas por El oficial y el espía a pesar de las nuevas acusaciones de violación que pesan sobre su director, Roman Polanski, lo que ha llevado a organizaciones feministas a convocar a protestas en la gala del 28 de febrero. También está la respuesta indiferente, por no decir escandalosa, del presidente de la Academia de los César, Alain Terzian, que replicó a las críticas afirmando que estos premios “no son una instancia que deba tener posiciones morales”. Tal como dejan claro en su tribuna actores como Bérénice Bejo, Chiara Mastroianni u Omar Sy, así como a realizadores como Michel Hazanavicius, Bertrand Tavernier o Céline Sciamma, ha molestado, y mucho, la decisión de la Academia de vetar a dos prominentes mujeres, la escritora y realizadora Virginie Despentes y la reconocida directora Claire Denis, como “madrinas” de la tradicional Cena de las Revelaciones que celebra antes de la ceremonia anual del cine francés a los jóvenes actores y actrices revelación que aspiran a uno de los ansiados galardones de los prmios de cine galos. Decisiones todas estas tomadas justo cuando se desarrolla en Estados Unidos el juicio por abusos sexuales contra el productor Harvey Weinstein que desató el movimiento feminista Me Too en todo el mundo, Francia incluida aunque con algo de retraso.

La Academia funciona de una manera “opaca” y mediante un sistema “elitista y cerrado” que redunda en una estructura donde “la mayoría de sus miembros no se reconocen en las decisiones tomadas en su nombre y que no reflejan la vitalidad del cine francés actual”, denuncian los signatarios de la tribuna en Le Monde. “Es hora de considerar una reforma con profundidad de los modos de gobernanza de la asociación para que se acerquen a los de las instituciones extranjeras y a los funcionamientos democráticos que las enmarcan”, reclaman.

Tras las primeras críticas a la falta de paridad en la institución, su director, Terzian, reconoció el pasado domingo en el Journal du Dimanche un “clima complicado” por las nominaciones a la película de Polanski y aseguró que está trabajando para lograr “una revolución cultural para conseguir la paridad”, con igual número de mujeres y hombres en todos los niveles de la Academia de Cine. Actualmente, solo ocho de los 47 miembros de la Asamblea General de la institución son mujeres, también mínimamente representadas —seis de 21— en su Consejo de Administración. La falta de mujeres es generalizada en la Academia, cuyos miembros —encargados de nominar y votar las mejores películas del año— son abrumadoramente (65%) hombres.

Aunque la Academia no selecciona directamente a sus integrantes, porque son estos los que deben presentarse candidatos y ven su candidatura automáticamente validada si cumplen los requisitos, ese organismo contempla suavizar algunas condiciones para que más profesionales del cine puedan formar parte. En la actualidad hay que tener dos padrinos y haber trabajado en tres películas en los últimos cinco años, una cifra que Terzian estudia rebajar a dos filmes.

Tras la protesta de los actores y realizadores —miembros todos de la misma Academia que critican— la institución aseguró la noche del lunes su disposición a emprender lo antes posible una “evolución”, para lo que será necesario que se modifiquen los estatutos fundadores, recordó en un comunicado, en el que también se mostró dispuesta a “remodelar los vínculos generacionales”. Este martes, se anunció que se pedirá al Centro Nacional Cinematográfico (CNC) que nombre un “mediador” encargado de realizar una “reforma profunda de los estatutos y gobernanza” de la Academia.

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