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Los ocho monumentos destrozados desde 2006

Hispania Nostra elabora una lista con las ocho edificaciones y panorámicas culturales que se han perdido en los últimos 14 años. Denuncia que hay 900 en peligro

Centro de convenciones municipal de Ávila junto a las murallas medievales.
Centro de convenciones municipal de Ávila junto a las murallas medievales.

Ledigos de la Cueza (Palencia) es un pequeño municipio de menos de 70 habitantes a unos seis kilómetros del minúsculo Calzadilla (40 habitantes). En el siglo XII la poderosa Orden de Santiago decidió fundar a mitad de camino entre ambos núcleos un hospital para los peregrinos de la ruta jacobea, que terminaría convirtiéndose en un gran monasterio. Caminantes y nobles franceses fueron sus principales usuarios, lo que les llevó a denominarlo la Abadía del Gran Caballero. Hoy no queda una sola piedra en pie de todo aquello. Sus últimos restos fueron demolidos en 2006. Este, y otras siete edificaciones y paisajes históricos, figuran en la llamada Lista negra de la asociación Hispania Nostra, que reúne los monumentos que han sido destruidos o modificados gravemente en los últimos años. Pero no son los únicos: la asociación calcula que en peligro actualmente hay más de 900 (Lista roja), muchos de ellos declarados bienes de interés cultural (BIC); es decir, con la máxima protección legal. 

Mueva el cursor de izquierda a derecha para ver la información / Monasterio de Santa María de las Tiendas (HISPANIA NOSTRA)

En 2006, ante el estado completo de ruina del monasterio-hospital de Santa María de las Tiendas, sus propietarios derrumbaron una edificación que es citada por primera vez el 4 de agosto de 1182, cuando Alfonso VII la eximió de impuestos. En el siglo XIX seguía abierta, y dirigida por la orden de Santiago, pero tras la desamortización de 1835 pasó a manos privadas y fue convertida en una granja. “Sí, lo tiraron todo”, explica Jesús Evilio Dujo, teniente de alcalde de Ledigos. “No se podía entrar porque estaba en una propiedad privada. Lo derribaron porque estaba muy mal y podía provocar una desgracia y eso que tenía también una iglesia. Ahora hay un solar”, explica. El monasterio carecía de protección legal. 

En el listado de Hispania Nostra no solo se reflejan los monumentos derribados, sino aquellos cuyo entorno ha sido desvirtuado por edificaciones próximas, lo que les ha llevado a perder su carácter único. La asociación, por ejemplo, destaca lo que califica de la “gran vergüenza para la imagen de conservación del patrimonio español”: la construcción en 2009 del Centro Municipal de Exposiciones y Congresos de Ávila, próximo a la ciudad medieval. “Este brutal desatino”, tiene una superficie de 20.000 metros cuadrados, que “desvirtúa para siempre la bellísima y mundialmente conocida visión de las murallas”. “Este signo de la identidad de Ávila, ciudad patrimonio de la humanidad, es una referencia universal. Se trata del recinto medieval mejor conservado de España y el único militar cristiano que se conserva en Europa tal y como se construyó”. El impacto, continúa Hispania Nostra, “es atroz y destroza la vista histórica mantenida durante siglos”.

Fuentes del Ayuntamiento de Ávila disienten de esta opinión. "No se puede fosilizar una ciudad. El centro municipal está muy alejado del lienzo norte [de la muralla]. Fue construido en piedra para que se integrase en el entorno, cuenta con numerosos premios y ganó hasta un concurso internacional del Museo de Arte Moderno de Nueva York". Responsables municipales se quejan también de que "cuando se diseña un planeamiento urbanístico, nadie alega nada y cuando comienzan las obras es cuando se producen las denuncias". El Ayuntamiento reclama que las quejas contra el patrimonio no sean nunca anónimas, porque se provoca "indefensión". "Hispania Nostra sacó una foto totalmente deformada de la realidad [incluida en este artículo]. Se hizo desde un ángulo muy forzado. La realidad es que la visión general de las murallas no ha variado ni se ha perturbado, porque el centro municipal está en una hondanada. Su perfil sigue siendo igual, como desde hace siglos, desde Los Cuatro Postes o desde la carretera de Valladolid", defiende el Consistorio abulense.

Algo parecido ocurrió a la ermita de Guía, en Jerez, construida en 1675 sobre un eremitorio del VIII. Esta edificación sigue en pie, pero sufrió en 2014 “un atentado urbanístico”, dice Hispania Nostra, ya que se construyeron a su alrededor bloques de edificios con 10 alturas que albergan casi 200 pisos. El Ateneo de Jerez convocó a distintas asociaciones y personas relacionadas con el patrimonio para intentar evitarlo. Concluyeron que era "una atrocidad". No sirvió de nada. José Manuel Simancas, presidente del ateneo, recuerda que, además, la constructora quebró y uno de los bloques quedó a medio construir. "¿Para qué esta monstruosidad? Para nada. Para destruir un paisaje tradicional de Jerez que incluso pintores del XIV reflejaron en sus cuadros por su belleza. Eso sí, como si fuera la maldición de Tutankamón, de todos los pisos solo se vendieron tres. Ahora el edificio está abandonado, sin ventanas y hecho una calamidad tras la suspensión de pagos de los promotores. ¡Qué desastre!".

Mueva el cursor de izquierda a derecha para ver la información / Casa de los Godos (HISPANIA NOSTRA)

Algunas restauraciones, sostiene Hispania Nostra, también han acabado con los "valores esenciales" de algunos monumentos, aunque estos permanezcan. Es el caso de la casa de Pico de Velasco o de los Godos, en Carasa (Cantabria). Se trataba de una edificación cuadrangular de piedra, de dos plantas y tejado a cuatro aguas del siglo XVII. Pero en 2014, y ante su mal estado, los propietarios la convirtieron, afirma la asociación, “en algo absolutamente irreconocible”. La asociación de defensa del patrimonio sostiene que los constructores parecen “haber olvidado la historia e idiosincrasia del inmueble y omitido todas las visiones fundamentales del conocimiento y comportamiento de una construcción tradicional. La actuación está totalmente descompensada en relación con el viejo edificio, que pasa a un segundo plano y altera sus valores esenciales de forma irreversible”.

El alcalde de Carasa, José Luis Trueba, señala que la obra en la casa de los Godos se llevó a cabo "hace años" con el visto bueno la Comisión Regional de Urbanismo de Cantabria. "El edificio estaba muy mal, esa es la verdad, sin tejado y con los muros en muy mal estado. Sus propietarios pidieron permiso para reformarla y, cuando tuvimos todos los informes técnicos favorables, concedimos la licencia de obras. No tengo mucho más que decir".

En 2008 comenzó el derribo del cuartel de las Heras, en Ceuta, levantado entre 1751 y 1771. Fue el lugar donde se confinaba a los desterrados y se trataba de “uno de los edificios más antiguos” de la ciudad “y el único testimonio de la época del presidio”. Se erigía en torno a “un gran patrio central y era obra del capitán de ingenieros Pedro Brozas y Garay", que luego pasó a San Agustín (Florida) donde, en 1756. reformó el fuerte de San Marcos, "obra maestra de la arquitectura militar”. 

Mueva el cursor de izquierda a derecha para ver la información / Cuartel de las Heras, en Ceuta (HISPANIA NOSTRA/ JOAQUÍN SÁNCHEZ)

Los servicios urbanísticos de la ciudad recuerdan que la comisión de urbanismo dio el visto bueno al derribo respetando algunos elementos. En las actas de aquella reunión —en la que participaron representantes de la ciudad, del Ministerio de Cultura, del Instituto de Estudios Ceutíes y del Consejo de Arquitectos, entre otros— se produjo un amplio debate sobre la demolición. Finalmente, se acordó derribarlo, pero manteniendo solo el llamado pabellón Racionalista. El prometido cuartel para la Guardia Civi que justificaba la destrucción del edificio histórico nunca se construyó.

En Úbeda, en 2014, y a pesar de las protestas políticas y ciudadanas, se demolió la cárcel modelo, excepto su fachada. Ahora hay un solar vacío. Era obra de Juan Moreno Rus, y su construcción comenzó en 1927. Se trataba de una gran nave en forma de T con pabellones laterales separados por patios. Fue diseñada en estilo neomudéjar y combina el ladrillo con piedra enfoscada sobre un basamento de piedra. Una portavoz del Consistorio manifestó que el edificio, cuando fue derribado, no era competencia municipal, sino de Instituciones Penitenciarias, que depende del Ministerio del Interior, que fue el que tomó la decisión de tirarlo. La Asociación Úbeda por la Cultura manifestó en 2014 "su pena y perplejidad por la demolición" y aseguró que la fachada se salvó "por la presión vecinal". 

Por su parte, la Subdelegación del Gobierno de Jaén explica a EL PAÍS que el edificio ya no pertenece a Instituciones Penitenciarias, sino que su propiedad fue traspasada al Ministerio de Hacienda tras su demolición. "Ya no es nuestro. No sabemos más, pero hemos oído que no hay nada previsto. Quizás en Hacienda...".

En Manzanares (Ciudad Real), en la calle Empedrada número 8, se levantaba la llamada casa de la Carnicería, un edificio que respondía “a los cánones de la arquitectura vernácula manchega con más de dos siglos de antigüedad, compuesta por cueva, planta baja y primera planta con tres balcones de forja y una segunda planta rematada por alerón de madera”. Estaba flanqueada “por la mayor concentración de edificios protegidos de la localidad, incluidos en el catálogo de bienes protegidos del plan de ordenación municipal y en la carta arqueológica municipal. Constituía “una unidad urbanística e histórica indisociable" con el resto de edificios tradicionales. La asociación local Restaura Manzanares reclamó que no fuese derribada. Su petición cayó en saco roto en 2008.

La concejal de Urbanismo y Patrimonio de Manzanares, Isabel Díaz-Benito, explica que su municipio es "una de las pocas ciudades que cuenta desde 2016 con un Catálogo de Espacios y Bienes Protegidos, donde están recogidos todos los elementos a proteger y preservar". "La desaparición de la casa de la Carnicería fue en su momento un claro error [2006-2008] que debió evitarse, pero no por ello Manzanares es una ciudad que no cuida su patrimonio". Y enumera la actual restauración del pórtico de la parroquia de la Asunción, del Molino Grande, de la casa de Josito o del torreón de Larios, "Somos tremendamente escrupulosos con los temas patrimoniales en colaboración con la Comisión Provincial de Patrimonio y Cultura, que nos asiste y autoriza las intervenciones en elementos protegidos"

El 31 de marzo del año pasado, comenzó el derribo del palacete de los Condes de Benahavís, en Málaga, a pesar de que un juzgado lo paralizó y de las protestas vecinales y políticas. Era un edificio construido en 1894 por Eduardo Strachan —autor de la famosa calle de Larios— por orden de Isabel Loring, condesa de Benahavís. En 1923, el palacete albergó la sede del Gobierno Civil y, más tarde, fue residencia del gobernador. A finales del XX se instaló una pensión. Ocupaba un chaflán y poseía tres  plantas y ático, "con sus tradicionales cierros malagueños y galerías de madera acristaladas, ventanas empotradas con rejería fundida y con una sencilla portada con embocadura moldurada".  Tenía protección arquitectónica en el catálogo del Ayuntamiento de Málaga, pero se le retiró para proceder a su demolición y la construcción de un hotel de ocho plantas y ático. Hispania Nostra es contundente en su valoración. “Se perdió para completar una operación urbanística y especulativa en la zona”. 

Mueva el cursor de izquierda a derecha para ver la información / Palacete de la condesa de Benahavís (HISPANIA NOSTRA / GARCÍA-SANTOS)

El Ayuntamiento de Málaga, por su parte, recuerda que la desprotección y posterior derribo del palacete —conocido también como La Mundial— se llevó a cabo "con el informe favorable del Consejo Consultivo de Andalucía" y con el "respaldo y aval de la Fiscalía de Patrimonio Histórico", tras una denuncia presentada por un particular. El Consistorio, que quiere remodelar la plaza donde se alzaba, solo ordenó conservar la fachada y la rejería en el nuevo edificio, aún no construido. 

El Ayuntamiento insiste en que un informe de la Consejería de Cultura sostenía que "el edificio en la trama urbana había quedado descontextualizado" porque "el entorno que le acompañaba había ido modificando su imagen urbana"  y había perdido su "valor de posición" "como eje en el remate de las dos vías importantes", la calea de Atarazas y el pasillo de Atocha.

"El problema", detalla Araceli Pereda, presidenta de Hispania Nostra, "es que estos son solo los monumentos que han sido denunciados por las asociaciones culturales que trabajan con nosotros. El número final, indudablemente, es mucho más elevado". 

Un castillo del XIII en máximo peligro

Restos del castillo de Monreal, en la provincia de Toledo.
Restos del castillo de Monreal, en la provincia de Toledo.

El pasado día 5 entró en la Lista roja el Castillo de Monreal o de Carabanchel. Se alza sobre un otero a 9 kilómetros de Dosbarrios (Toledo). Quedan pocos restos, dice Hispania Nostra, de lo que “debió ser una imponente fortaleza, con fuerte muralla, foso y gran plaza de armas”. Fue edificado, en torno al año 1200, durante el reinado de Alfonso VIII, "con mampostería y argamasa de cal y arena".

Solo permanece en estado aceptable de conservación la esquina noreste, con una altura reseñable. En la cara externa del lado norte destacan dos vanos, en lo que sería la segunda planta del edificio. En el lado este todavía se alza una torre semicircular. En su interior destacan, adosadas al paño norte, dos estancias paralelas cubiertas por bóvedas de cañón.

Está declarado Bien de Interés Cultural (BIC), pero “el deterioro progresivo de la zona amurallada, así como de las estancias abovedadas interiores” pueden llevar a “su definitiva desaparición”, lo que le llevaría a ingresar en la Lista negra. La última y definitiva.

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