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La Fiscalía investiga si el yacimiento de El Carambolo se ha convertido en un vertedero

El ministerio público sevillano ha abierto diligencias a raíz de la denuncia de EL PAÍS sobre el lamentable estado de los terrenos donde se halló el mayor tesoro tartésico de la Península

El tesoro del Carambolo
Un detalle del estado actual del Carambolo.

La Fiscalía de Medioambiente de Sevilla ha abierto una investigación de oficio por el posible abandono del yacimiento tartésico El Carambolo, situado en Camas (Sevilla), que podría estar siendo utilizado como un vertedero "con todo tipo de basura", a pesar de haber sido declarado Bien de Interés Cultural en 2016 por su alto valor arqueológico, tal y como la denunciaba este diario el domingo 12 de enero. Bajo su suelo se encuentran vestigios de hasta cuatro civilizaciones históricas y fue el lugar en el que en 1958 se descubrió el llamado Tesoro de El Carambolo, joya de la cultura tartésica compuesta por 21 piezas de oro.

Para su investigación, la Fiscalía requiere a la delegación de la Consejería de Cultura en Sevilla información sobre el estado del yacimiento y la existencia de los posibles delitos, según explica en las diligencias abiertas, a las que ha tenido acceso Efe. También reclama a la delegación las actuaciones hechas en los últimos cinco años para proteger el lugar, que está inscrito en el catálogo general del Patrimonio Histórico Andaluz, y los requerimientos y otras actuaciones durante ese periodo sobre la propietaria del terreno, la empresa inmobiliaria Gabriel Rojas.

Lo ocurrido en El Carambolo –del que la Fiscalía explica que ha tenido información a través de los medios de comunicación , puede ser constitutivo de un delito recogido en el artículo 323 del Código Penal, que castiga con entre seis meses y tres años de prisión a quien cause daños en zonas arqueológicas. La Fiscalía subraya también que la zona está protegida porque los informes explican que contiene vestigios materiales de una de las principales localizaciones protohistóricos excavadas en el Bajo Guadalquivir y supone "un hito y una referencia en el conocimiento de los periodos históricos del Bronce Final de la edad del Hierro en el sureste de la Península Ibérica".

Pese a ello, la parcela está siendo utilizada como "vertedero", con la acumulación de "todo tipo de basura, lixiviados, escombros y aguas estancadas", lamenta el ministerio público, que atribuye la conservación al dueño del terreno y su control a la Consejería de Cultura. Ese control incluye ordenar obras o adoptar actuaciones necesarias para su conservación, mantenimiento y custodia, según recoge la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. Asimismo, las indicaciones para los propietarios son tajantes: “Los propietarios o poseedores de los bienes tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos de manera que se garantice la salvaguarda de sus valores”, sostiene la ley, que otorga a la Junta de Andalucía la potestad de expropiar el territorio a sus dueños en caso de que se considerara procedente.

Un "acuerdo razonable"

A este respecto, el propietario del terreno, recordó este jueves a EL PAÍS, que estaría dispuesto a llegar "a un acuerdo razonable" con el gobierno autonómico y prescindir así de unos terrenos que, "tras la decisión arbitraria de los técnicos del anterior equipo de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, determinaron que allí no se podía construir", argumenta Gabriel Rojas. En concreto, los suelos del yacimiento de El Carambolo fueron adquiridos en el año 2000 por el grupo promotor Gabriel Rojas, con el fin de construir un hotel de 150 habitaciones que, además, integraría las ruinas del santuario donde fue encontrado el tesoro y la apertura de un centro de interpretación de la cultura tartésica: "No fue una compra exclusivamente mercantil, sino que estaba vinculada a un compromiso cultural y de conservación del patrimonio por nuestra parte", recuerda el propietario, que hasta la fecha ha sufragado las únicas catas y actuaciones arqueológicas que se han llevado a cabo en el entorno.

Sin embargo, las restricciones dictadas desde la Consejería de Cultura a esta iniciativa –que dictaminaron en contra de la construcción en el terreno– motivaron que en 2009, el citado grupo inmobiliario ofertase los terrenos a la Administración autonómica al considerar truncado su proyecto. Tres años después, Rojas emprendió una reclamación patrimonial contra la Junta de Andalucía, a cuenta de los perjuicios derivados del fracaso de su plan. Finalmente, el Tribunal Supremo resolvió en 2015 el litigio emprendido por el grupo promotor ratificando una resolución previa del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que reconocía el derecho de la empresa a una indemnización de más de 1,55 millones de euros.

El yacimiento de El Carambolo, un cerro situado en Camas, a tres kilómetros de Sevilla, ha pasado a la historia por ser el lugar en el que en 1958 se encontró el mayor tesoro tartésico-fenicio de la Península Ibérica: un ajuar funerario compuesto por 21 piezas de oro labradas al estilo oriental y cuyo origen se remonta a los siglos VII y VIII antes de Cristo. Denominado, por su ubicación, como Tesoro de El Carambolo, actualmente se encuentra custodiado en la cámara acorazada de un banco, mientras que la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla –propietario de los restos negocian una ubicación para su exposición al público. 

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