GRAMMY LATINOS

Residente, Natalia Lafourcade y Alejandro Sanz triunfan en unos Grammy Latinos que dejan sin premios al reguetón

J Balvin se llevó una de las 13 candidaturas que tenía, al igual que Bad Bunny, en una gala marcada por la pandemia y la separación de niños en la frontera de EE UU. Rosalía obtiene tres galardones técnicos

J Balvin, durante su presentación en los Grammy Latinos.
J Balvin, durante su presentación en los Grammy Latinos.ALEXANDER TAMARGO / AFP

En la 21ª entrega de los Grammy Latinos celebrada este jueves de forma semi virtual en Miami había un elefante inmenso al que el jurado no quiso mirar. El reguetón, máximo representante en los últimos años de la música latina en todo el mundo, quedó relegado a unas cuantas categorías, pero no alcanzó los principales galardones pese a las numerosas nominaciones que había recibido. La Academia Latina de la Grabación ha otorgado los más importantes de la noche a Residente y a Natalia Lafourcade. El tema autobiográfico alabado por la crítica, René, se ha convertido en la canción del año y el disco grabado de un concierto en 2019, Un canto por México, en el mejor álbum de este 2020.

A la cita de una gala sin precedentes, marcada por la crisis de la pandemia, acudía un orgulloso J Balvin con el mayor número de nominaciones de la historia, 13. El reguetonero colombiano logró solo uno de ellos, el de mejor álbum de música urbana, después de haber roto todos los récords de reproducciones en Spotify y YouTube con su disco Colores y con Oasis, una colaboración con el exitoso Bad Bunny, que solo logró un galardón menor en la gala previa a la mejor interpretación de reguetón. Balvin protagonizó una de las actuaciones más emotivas de la noche, con su canción Rojo dedicada a las víctimas de la pandemia, y junto a otros compañeros del género, como el propio Bad Bunny, Karol G, Anitta o Anuel AA, puso el ritmo a una ceremonia descafeinada, propia de estos tiempos de distancia social y ausencia de público.

Otra de las sorpresas de la noche fue el premio grabación del año, de los más importantes de la Academia, que se ha otorgado a Alejandro Sanz por segundo año consecutivo. El español, ausente en la ceremonia, fue premiado por una canción que versiona la mítica composición de Joaquín Sabina, Contigo. El Grammy se disputaba entre algunos de los hits del año como China (Anuel AA, Daddy Yankee, Karol G, Ozuna y J Balvin), Vete (Bad Bunny), Rojo (J Balvin), Tusa (Karol G y Nicki Minaj) Tutu (Camilo y Pedro Capó) y René (Residente).

Uno de los mensajes más contundentes de la noche lo dio Residente poco antes de poner fin a la gala tras recoger virtualmente su Grammy: “Espero que no me corten por lo que voy a decir... El arte no se hizo para establecer récords, ni conseguir más seguidores en Instagram ni los views en YouTube. Está hecho para hacernos sentir libres y decir y hacer lo que queramos sin miedo, aunque nos cueste la vida. Debemos sentirnos incómodos para innovar. Y esta noche veo gente con mucho talento, pero también gente con mucho miedo, miedo a que no los incluyan en una playlist de Spotify o en la radio. Y en el arte no se puede tener miedo. Esa es la diferencia en ser un negociante o un artista. Esta canción la hice sin ser miedo a ser vulnerable ante ustedes”, declaró el puertorriqueño mientras se abría una cerveza y le hablaba a una pantalla desde un rincón de su casa.

Rosalía, que en los últimos dos años se ha convertido en una de las imprescindibles de los premios y que arrasó en la anterior edición con cinco galardones por su disco El mal querer y su tema Con altura (junto a J Balvin) arrancaba la ceremonia con tres Grammy bajo el brazo. Aunque los tres fueron otorgados en la pregala, donde se premian las categorías más técnicas o menos importantes y no se emite en prime time. Los tres premios incluyen mejor fusión urbana y mejor canción urbana Yo x ti, tú x mi (junto al reguetonero Ozuna) y mejor vídeo corto musical por su single TKN junto al rapero Travis Scott que cuenta con más de 150 millones de reproducciones en YouTube. La catalana no acudió a la ceremonia de Miami, pese a tener su residencia en esta ciudad.

El compositor José Luis Perales actuó en directo desde Madrid en una ceremonia donde el beat más actual se mezcla también desde hace unos años con clásicos como él y otros representantes del folclore mexicano, como Lupita Infante y el Mariachi Sol de México, además de un Alejandro Fernández haciendo honor a la tradición ranchera de su padre Vicente junto a la banda norteña Calibre 50 y Christian Nodal. También actuaron juntos Nathy Peluso, que se estrenaba en esta ceremonia, y Fito Páez al piano. Y un homenaje a Roberto Carlos, Julio Iglesias y Juan Luis Guerra con algunos de sus temas más conocidos de la mano de Juanes, Natalia Jiménez y el rey de la bachata, Prince Royce.

El mítico cantante de reguetón Pitbull, uno de los símbolos latinos de Miami, quiso rendir un homenaje a los sanitarios, bomberos y policías que han estado en la primera línea del combate a la pandemia con su canción I believe that we will win (Confío en que ganaremos, en inglés). “Yo no puedo imaginar un mundo sin música y sin ellos de verdad que no hay música”, señaló. Aunque la promesa de una actuación emotiva erró el tiro, pues sobre el escenario en lugar de trabajadores reales, movían sus caderas una decena de atractivas bailarinas vestidas mitad enfermeras, mitad policías.

El momento más político, pocos días después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, lo protagonizaron los mexicanos Los Tigres del Norte. El grupo norteño que arrasa entre el público hispano estadounidense quiso revivir un tema icónico, Tres veces mojado, compuesto en 1980 para honrar a los migrantes centroamericanos que cruzan un México mortal y peligroso en su camino hacia el norte. Una canción más actual que nunca que la gala quiso destacar con una crítica a la separación de los menores de sus padres inmigrantes en los centros de detención de la frontera.

Sobre un puente de San Juan, Puerto Rico, Bad Bunny se había propuesto sorprender con una actuación grabada en vivo que pareciera un auténtico videoclip clásico del mundo del reguetón. Con un despliegue de decenas de cuatrimotos y coches deportivos, el boricua entonaba Bichiyal, uno de los temas de su último disco, YHLQMDLG (Yo hago lo que me da la gana), que no ha tenido ningún reconocimiento de la Academia, pero que lo encumbró hasta tal punto de convertir al reguetonero y líder del trap latino en la portada de la revista de The New York Times en octubre.

“Con la definición de real, en el diccionario aparece mi foto”, apuntaba Anuel AA hacia el final de la gala, uno de los mayores nominados de la noche que se ha ido a casa sin ningún Grammy. El cantante es uno de los más recientes exponentes del género que en esta ceremonia ha tenido una representación escasa. Como si la música latina por excelencia en los últimos años no hubiera alcanzado todavía a la Academia, aunque sí haya logrado convertirse en el nuevo pop y el español boricua y paisa resuene en medio mundo.

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