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El sueño americano en edición limitada

CaixaForum Madrid repasa las últimas seis décadas en EE UU a través de la obra gráfica de artistas desde el pop a la actualidad

'Flags I' (1973), de Jasper Johns.
'Flags I' (1973), de Jasper Johns.jasper johns, vegap, barcelona, 2020 /

La prosperidad que los años sesenta del pasado siglo llevaron a Estados Unidos quedó encapsulada en objetos como aquellos coches descapotables que circulaban por interminables autopistas jalonadas de gasolineras, símbolo terrenal del petróleo, en la publicidad floreciente y omnipresente en todos los hogares, en una capacidad adquisitiva, para muchos, cada vez más elevada. Como reflejo de su tiempo, el arte se hizo eco de aquellos cambios, cargados no solo de la voracidad consumista, sino también de un poderoso trasfondo político e ideológico que ha marcado el devenir de la contemporaneidad en todo el planeta. Como reflejo de su tiempo, el arte se hizo eco de aquellos cambios, cargados no solo de la voracidad consumista, sino también de un poderoso trasfondo político e ideológico que ha marcado el devenir de la contemporaneidad en todo el planeta.

En las seis décadas que han transcurrido desde entonces, los creadores estadounidenses no se han desprendido de un medio de expresión, el grabado, que eclosionó en aquella época debido no solo a los ingredientes sociales, sino también a los desarrollos tecnológicos que propiciaron la experimentación en multitud de ámbitos, incluido el terreno de las artes gráficas. A modo de repaso histórico del género en EE UU, la exposición El sueño americano. Del pop a la actualidad, en CaixaForum de Madrid (desde el 9 de octubre hasta el 31 de enero de 2021), ofrece una selección de obras de artistas como Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Robert Rauschenberg, Willem De Kooning, Jasper Johns, Ed Ruscha, Chuck Close, Robert Longo, Guerrilla Girls y Jenny Holzer, que ofrece no solo una lección del arte contemporáneo de aquel país sino también una visión sociológica de su evolución.

Compuesta por 250 piezas, la muestra ha sido organizada en colaboración con el Museo Británico, que ha aportado 157, algunas de reciente adquisición y bastantes nunca exhibidas fuera del Reino Unido. “El arte moderno no se suele asociar a la colección del British Museum, pero tenemos miles de dibujos y dos millones de grabados desde el siglo XV hasta la actualidad”, explicó por videoconferencia la comisaria, Catherine Daunt, quien, dadas las actuales circunstancias, no ha podido contemplar en persona el resultado de su trabajo. “Antes se viajaba mucho para organizar una exposición, pero ahora ya solo viajan las obras. Hemos montado una exposición del Museo Británico sin el Museo Británico”, contó, este sí presencialmente, Ignasi Miró, director del área de cultura y ciencia de la Fundación La Caixa, para subrayar que, esta nueva forma de organizarse, por vía telemática “marca un antes y un después en la manera de mover la cultura de un sitio a otro”.

Con imágenes icónicas como la Elizabeth Taylor de Andy Warhol o la bandera estadounidense de Jasper Johns, una de las últimas piezas que se ha integrado en la colección del British gracias a una donación, el recorrido se divide en dos grandes apartados. El primero se concentra en el arte pop y su capacidad de fagocitar las imágenes del día a día para ponerlas de frente con la realidad del capitalismo moderno. El segundo ámbito se introduce en la relación del grabado, hasta el siglo XX más ligado a lo doméstico, con los movimientos artísticos que han definido la era más reciente en EE UU —el gestualismo, el minimalismo, el fotorrealismo, la reafirmación de la figura humana…— y con consignas políticas como el antimilitarismo, el feminismo y la lucha por el fin de la discriminación de razas.

“La guerra ha sido un sujeto al que estos artistas han vuelto muchas veces, y eso es algo que se refleja en la exposición con trabajos como los de Jenny Holzer”, contó la comisaria. “Sin embargo, es notable que tras el 11 de septiembre [de 2001] no se hicieron muchas obras, especialmente grabados, sobre aquello: quizá se explique porque fue un acontecimiento tan visual y tan traumático que los artistas no sintieron que tenían que procesarlo”. El cuestionamiento de la naturaleza ideológica y moral de EE UU supone otro de los temas que sobrevuelan la exposición, representado a través de visiones alternativas de la bandera estadounidense: el ejemplo más conocido es el de Jasper Johns, que ha hecho de esa insignia un tema recurrente en su obra, pero en la muestra hay otros artistas, como Emma Amos y William N. Copley, que también juegan con ese concepto.

La fértil capacidad para multiplicarse propia de las artes gráficas no desemboca en ningún caso en la conclusión de que los creadores adoptaran este medio como una forma de expresión secundaria. Aunque artistas como Warhol realizaron réplicas de sus propios cuadros en forma de impresiones, la mayoría de las veces estas se crean como piezas originales, si bien reproducibles en ediciones limitadas. Una circunstancia que, curiosamente, ha llevado a que una de las obras que se exponen en CaixaForum, Alfabeto Nuclear, de Chris Burden, se pueda ver ahora mismo también en otra muestra en Madrid: Disonata, en el museo Reina Sofía. Gracias a este medio, la plástica se hizo más accesible al público de clase media y además permitió experimentar con los colores y las técnicas. “Con esta exposición aspiramos a demostrar que los grabados no son simples copias”, subrayó Daunt, "sino que su uso explotó en los sesenta porque los artistas se dieron cuenta de que era un formato muy creativo”.

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