El nuevo Prado

Está claro que en el museo han seguido trabajando duro mientras los demás soñábamos con el reencuentro y, porque este acto generoso se ha gestado en el silencio, la nostalgia del silencio me asalta en la visita

El Museo del Prado, el día de su reapertura, el pasado 6 de junio.
El Museo del Prado, el día de su reapertura, el pasado 6 de junio.EL PAÍS

Entro al Prado y soy consciente de que llevo días pensando, en medio del bullicio que llena Madrid poco a poco, cómo en el encierro quizás hemos hablado demasiado. No me refiero a los políticos —que no han dado tregua—, sino a todos nosotros. Parecía un intento de curar el desconcierto con llamadas, reuniones interminables por Zoom; presentaciones, seminarios retransmitidos por streaming…. Ha sido una forma de no parar, de llenar nuestras vidas de contenidos online; de distraer el miedo, la incertidumbre…...

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