50 años de ‘Lola’, de The Kinks, una historia de travestismo que todavía hoy es un enigma

Para celebrar medio siglo de este clásico se ha montado el #LolaDay: el grupo lanza una nueva versión y bandas profesionales y aficionadas realizarán interpretaciones

The Kinks a principio de los años setenta. De izquierda a derecha, John Dalton, John Gosling, Mick Avory, Dave Davies y Ray Davies.
The Kinks a principio de los años setenta. De izquierda a derecha, John Dalton, John Gosling, Mick Avory, Dave Davies y Ray Davies.GAB Archive (Redferns)

Un tema sobre un chaval de pueblo que llega a Londres, se mete en un club nocturno en un sótano y se enamora de un travestido sin saber él que esa persona que responde al nombre de Lola es un travestido, ni ya puestos, qué demonios es un travestido. Entonces, en 1970, podría haber enervado a los seguidores de The Kinks, tal vez no demasiado preparados para que Ray Davies, su cantante y líder, presentara esta canción como primer single del álbum Lola Versus Powerman and the Moneygoround, Part One. Pero, sorprendentemente para el autor y su banda, el primer escollo que tuvo que superar la canción fue ser vetada por la BBC.

“La conocí en un club en el Soho donde bebes champán y sabe a Coca Cola”, canta Davies en el arranque del tema. La política de la corporación británica con respecto a la aparición de marcas comerciales en contenidos que no fueran anuncios era por entonces muy estricta. Davies (Londres, 1944) voló inmediatamente desde Nueva York –estaba la banda de gira por EE UU- hasta Londres para volver a grabar las voces del tema y sustituir Coca Cola por “cherry cola” (cola de cereza). Y así, el 12 de junio de 1970 se lanzó una de las canciones más icónicas de la historia del rock. Hoy cumple 50 años y se va a celebrar el #LolaDay: el grupo lanza una versión con sonido mejorado y grupos profesionales y aficionados colgarán en la Red sus interpretaciones de la canción.

La política de la corporación británica con respecto a la aparición de marcas comerciales en contenidos que no fueran anuncios era por entonces muy estricta. Y vetó la primera versión de ‘Lola’

Existen dos teorías sobre el origen del tema. La original sostiene que la fuente de inspiración fue una noche de terminal borrachera de Robert Wace, manager de la banda. El hombre, al parecer, estuvo bailando y flirteando en un club con un travestido, sin darse cuenta hasta horas después de que no era una mujer. ¿Cómo lo supo? Llevaba barba. Pero en 2016, en una entrevista con la revista musical británica Q Magazine, Ray Davies cambió esa versión. “La canción viene de una experiencia en un club de París. Estuve bailando toda la noche con esta guapa rubia. Al salir de allí, ya de día, vi que le había empezado a salir la barba del día después”, reveló el cantante.

Años antes, en 2004, la revista Rolling Stone había especulado sobre la posibilidad de que la protagonista del tema fuera Candy Darling, actriz transgénero que fue pareja de Davies durante un breve periodo de tiempo y que aparece mencionada en Walk On The Wild Side, de Lou Reed. De hecho, en muchos aspectos, Lola es, siempre desde una óptica mucho más irónica y sutil (más Evelyn Waugh que Hubert Selby Jr.), un precedente del clásico de Lou Reed e incluso de Rebel Rebel, de David Bowie, dos temas que abordan la misma temática, pero desde bastante más adentro.

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Ray Davies tenía la letra escrita bastante antes de empezar a ensayar el tema con el resto de la banda. Cuando la tocaban en el local, solo tarareaba la melodía de la estrofa y luego procedía a cantar “lo lo lo lola” cuando llegaba el estribillo. No estaba muy seguro de que sus compañeros fueran a entender aquello que había escrito y que hablaba de chicos que serán chicas y chicas que serán chicos. Mientras, en lo musical, el célebre riff de la canción se convirtió en otro motivo de disputa entre Ray y su hermano Dave, guitarrista de la banda.

En los créditos, aparece Ray como único compositor, pero Dave ha sostenido siempre que ese riff es suyo. El asunto sigue sin resolverse, pero seguro que a Dave no le hace ninguna gracia que su hermano aún le guste recordar aquel día en que entró en una tienda de instrumentos de Shaftesbury Avenue (Londres) con el fin de comprar un amplificador que le ofreciera el sonido que buscaba para Lola. Y, una vez allí, también se llevó una guitarra. Davies estaba convencido de que la canción iba a ser un éxito e iba a invertir en ella.

En más de una ocasión ha comentado que si Lola no hubiese funcionado, tal vez aquel mismo 1970 la banda se hubiese disuelto. Pero Lola fue numero dos en las listas británicas y se colocó en el puesto nueve de las estadounidenses. A finales de aquel año, Davies alquiló un apartamento en Hollywood y ahí escribió el tema Celluloid heroes, con el que casi logró hacer las paces con EE UU.

Se había especulado sobre que la protagonista del tema fuera Candy Darling, actriz transgénero que fue pareja de Ray Davies durante un breve periodo de tiempo y que aparece mencionada en ‘Walk On The Wild Side’, de Lou Reed

La historia de The Kinks cambió, de forma no intencionada, en 1965. Se fueron de gira a EE UU con el fin de mostrar al público de aquel país que podían hacer tanto ruido como The Who y escribir canciones tan buenas como The Beatles. Era el apogeo de la british invasión y no existía ningún motivo por el que el combo de los hermanos Davies no pudiera hacerse famoso en América. Pero no se contaba con el factor humano, el que hacía de The Kinks una entidad absolutamente descacharrada.

Tuvieron problemas con su promotora, quien a media gira les abandonó al no poder cumplir las exigencias de la banda de recibir su caché en metálico y antes de tocar. Una noche, los hermanos Davies y el batería Mick Avory empezaron a pelearse a puñetazos sobre el escenario. El asunto acabó con los hermanos en el hospital y el batería arrestado. Días más tarde, en San Francisco, se negaron a subir a actuar porque no les pagaban por adelantado, lo que hizo que fueran denunciados ante el sindicato de músicos de EE UU. Y, finalmente, la noche en la que iban a aparecer en el programa de televisión conducido por Dick Cavett,

The Kinks recibieron en el camerino la inesperada visita de un misterioso personaje que empezó a insultarles. “Cuando los rusos os invadan, no esperéis que volvamos a rescataros. Cuando redacte mi informe sobre vosotros no vais a volver a tocar en América. Vais a ver lo poderoso que es este país, inglesitos de mierda”. Volaron puñetazos y a la mañana siguiente aterrizó en las oficinas de la banda una prohibición de actuar en EEUU durante los siguientes cuatro años. The Kinks volvieron a Reino Unido y decidieron convertirse en la banda más inglesa que jamás hubiese visto la aún joven historia del pop. Y lo consiguieron.

Portada de 'Lola Versus Powerman and the Moneygoround, Part One' (1970).
Portada de 'Lola Versus Powerman and the Moneygoround, Part One' (1970).

“Puede ser que Lola se refiera a los géneros masculino y femenino. En español ‘lo’ se refiere al masculino y 'la’ al femenino”. Así explicaba en un artículo publicado en un boletín de la Ohio State University, la autora y docente experta en estudios de género Madeleine Camara su teoría sobre por qué Lola se llama así. Tal vez es algo enrevesado, pero sí es cierto que hay algo en la letra escrita por Ray Davies que la ha hecho prácticamente inmune al martillo del revisionismo.

Es simplemente una canción que emana ironía y a la vez ternura, en la que se encuentran una persona que no debería estar en ese bar y otra que no debería estar en ese cuerpo. ¿Podría hacerse hoy?, como se dice de tantas y tantas cosas con el fin de buscar cierta aquiescencia a la hora de referirse a tiempos pretéritos que algunos, los que pueden permitirse el lujo de no tener que empatizar con la parte más débil de la sociedad, añoran. Sin duda. De hecho, lo único que se puede echar de menos cuando se escucha este clásico es que no haya más señores blancos occidentales tratando estos temas con este humor, esta ternura y esta capacidad para reírse de uno mismo.

Sobre la firma

Xavi Sancho

Forma parte del equipo de El País Semanal. Antes fue redactor jefe de Icon. Cursó Ciencias de la Información en la Universitat Autónoma de Barcelona.

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