NOVELA HISTÓRICA

Herminia Luque gana el Edhasa con una novela sobre el exilio de Isabel II en París

La editorial premia también al finalista José Manuel Aparicio por su recreación de las guerras cántabras

La ganadora y el finalista del premio de novela histórica Edhasa, Herminia Luque y José Manuel Aparicio, hoy en Barcelona.
La ganadora y el finalista del premio de novela histórica Edhasa, Herminia Luque y José Manuel Aparicio, hoy en Barcelona.

En valiente o imprudente desafío no solo al coronavirus sino a la fecha (viernes 13), la editorial Edhasa ha mantenido su convocatoria de anuncio del premio que concede de novela histórica y ha celebrado el acto de entrega en un restaurante de Barcelona. Han asistido la ganadora, la granadina Herminia Luque (1964), y el finalista, el bilbaíno José Manuel Aparicio (1975), el editor, Daniel Fernández, y miembros de su equipo, unos cuantos periodistas y uno solo de los cinco miembros externos del jurado. En total, una decena de personas que se han saludado parcamente según las normas sanitarias.

Luque ha sido proclamada ganadora del III Premio Narrativas Históricas de Edhasa por La reina en el exilio, una novela que tiene como eje la vida de Isabel II en París tras la Gloriosa (la revolución de 1868) y que presentó con el título original de Emancipación. Por primera vez, y aunque no está en las bases del premio, el jurado ha decidido declarar un finalista, José Manuel Aparicio, por su novela Bellum Cantabricum, sobre las guerras de los romanos contra los cántabros para consolidar su dominio de Hispania.

El finalista recibirá 10.000 euros, la misma cantidad que la ganadora. Ambas novelas se publicarán el próximo día 18. Con el doble premio, la editorial se asegura a su público más tradicional al galardonar una novela de guerra y romanos protagonizada por un combatiente, y a la vez se abre hacia otros lectores con una historia -menos frecuente en su catálogo- que aborda una época histórica cercana en el tiempo y tiene a diversas mujeres entre sus personajes principales. La portada de La reina en el exilio muestra a una mujer con un vestido lujoso junto a una cama y enseñando el liguero y la de Bellumn Cantabricum a un hombre con capa y capucha esgrimiendo una espada. En total este año se han presentado al galardón 276 novelas, todas en castellano, procedentes de España y Latinoamérica.

Daniel Fernández ha dicho que la editorial no ha decidido si mantener para próximas ediciones la figura del finalista o considerarla un hecho excepcional. El editor ha destacado el aumento de la calidad en general de las obras de esta edición. Luque y Aparicio han manifestado su satisfacción por entrar en el catálogo de Edhasa, a la que han considerado editorial de referencia en la novela histórica.

De su novela -de la que el jurado ha destacado la mirada insólita y crepuscular, la estructura narrativa original y unos personajes femeninos especialmente logrados-, la escritora granadina, que cuenta en su producción Amar tanta belleza, ganadora del Premio Málaga de Novela 2015, ha dicho que el personaje de la reina Isabel II le atraía “por sus muchas luces y sombras”. Ha recalcado que la reina “ha sido muy maltratada por la literatura y abordada casi exclusivamente desde el esperpento y lo grotesco”, y que ella, sin eludir elementos comprensibles en la agitada política del XIX, ha procurado ofrecer una aproximación diferente en su retrato.

“No podemos seguir teniendo esa visión caricaturesca de Isabel II, no podemos contentarnos con esa reina esperpéntica”, ha afirmado. Historiadora de formación y profesora, Luque ha reflexionado que el fracaso como reina de Isabel II es el fracaso del régimen liberal y al tiempo también “el triunfo de la misoginia y la doble moral” de la España de la época. “Hubo mucha crueldad con la reina, que fue vituperada en lo personal por no acomodarse a la imagen de esposa modelo”.

La autora ha matizado que La reina en el exilio no es una novela política, y ha recordado que en su historia, Isabel II ya no reina sino que vive en el exilio, relegada por su hijo Alfonso XII y por Cánovas y convertida en una figura del pasado. Ha subrayado que la suya no es una novela solo de reina (que además no es la que narra la historia), sino que hay una trama amorosa, intriga por unos documentos comprometedores, y otros personajes femeninos cuyas vidas contrastan con las de la corte del exilio y que muestran la dura existencia de las mujeres de las clases populares y menesterosas de entonces.

En cuanto a Bellum Cantabricum, Aparicio, bien conocido en el género al haber ganado con Banderizos (Roca, 2015) el premio de novela histórica Ciudad de Úbeda, ha señalado que “todo empezó con la lectura de joven del Yo, Claudio, de Robert Graves”, cuando decidió que “un día haría una novela de romanos”. Ese momento llegó en 2015 al descubrir el tema de la ferocidad de las guerras cántabras (29 al 19 antes de Cristo), que reúne las dos premisas que el autor quería: que no fuera un asunto muy tratado ya y que tuviera un componente épico.

El novelista ha destacado episodios como el desembarco romano en la bahía de Santander o las operaciones de las legiones en los Picos de Europa. Aparicio, que no ha querido entrar al trapo de la comparación de sus resistentes cántabros y astures con los galos de Astérix, ha señalado que visitó los escenarios de la novela, en la que también hay una historia de amor y no solo feroces escenas de combates. En Bellum Cantabricum, un ex mercenario celtíbero al servicio de Roma recala en el bastión de la resistencia cántabra, Aracillum. Su peripecia personal de desertor se imbrica con la guerra y la brutal ofensiva de las tropas romanas.

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