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La música de las favelas llega a España

Géneros como el ‘funk’ y el ‘pagode’ salen de los barrios más pobres de Brasil y ganan espacio en la oferta de conciertos en Europa

Brasil tiene dos grandes activos que siempre ha exportado al mundo: la magia de su fútbol y la melodía de su música. En el último medio siglo han llegado a Europa numerosos artistas desde el país sudamericano. Sobre todo de MPB (música popular brasileña) y bossa nova, entre ellos autores como Caetano Veloso, Tom Jobim y Vinicius de Moraes. En los últimos años, una nueva revolución en la música originaria de las favelas —los barrios marginales de las grandes urbes— está comenzando a dar sus frutos en el extranjero. Estos nuevos géneros que empiezan a llegar a España son el funk brasileño y el pagode (variante suburbana y favelada de la samba), al que se le une en este boom el sertanejo, un tipo de country original de la zona rural del país.

La cantante de 'funk' Ludmilla, el 18 de agosto, durante su concierto en Mon Madrid.
La cantante de 'funk' Ludmilla, el 18 de agosto, durante su concierto en Mon Madrid.

El funk, conocido al inicio como funk carioca o funk de favela, y el pagode son emblemas de la población joven negra y periférica, según Felipe Trotta, profesor de la Universidad Federal Fluminense (Río de Janeiro) y coordinador del departamento de estudios interdisciplinares de música y cultura. “Son creaciones de la población más pobre y estigmatizada por la sociedad. Son géneros musicales asociados a las favelas, suburbios y periferias de las grandes ciudades”, explica Trotta.

La unión de estos géneros con las zonas marginadas del país hizo que se generaran diferentes estereotipos sobre ellos. Algo que ha ido cambiando hasta llegar a conquistar a la clase media y alta (incluso a la televisión con la serie Sintonia, de Netflix) y de ahí a su expansión internacional. Un recorrido marcado, por ejemplo en el caso del funk, por las incorporaciones de matices de la música pop. Y sobre todo a la modificación de sus letras, que dejaron de lado la apología de la violencia, el tráfico de drogas y redujeron el contenido sexual explícito.

“Hay una demanda grande en España de funk, pagode y sertanejo, pero es muy selecta. Tienen que ser los artistas más reconocidos, los que tienen más tirón”, explica Neto Gomes, uno de los organizadores de conciertos de música brasileña en Madrid. En los últimos meses, ha llevado a la capital a funkeros como Jerry Smith y Ludmilla, a cantantes de pagode como Jeito Moleque y Belo y tiene programado para octubre a Xande de Pilares. En cuanto al forró, estilo musical del nordeste de Brasil, aún está dando pasos tímidos en España, aunque los autores más reconocidos ya realizan pequeñas giras por Europa. “Todavía no nos atrevemos, aunque mucha gente nos pide por redes sociales que traigamos a cantantes como Wesley Safadão o Xand Avião”.

Otro de los organizadores de estos conciertos en España, Rodrigo da Silva, confirma ese aumento en la demanda y un cambio desde hace unos años en estos géneros, especialmente en el funk. “Es como el reguetón de Brasil, para bailar de fiesta, que además abarca y critica muchos problemas sociales. Esa mezcla es la que está atrayendo cada vez a más gente”, afirma. Entre el público que asiste en España a este tipo de conciertos, la mayoría son brasileños, según reconocen los organizadores. Aunque cada vez más españoles se acercan: “Muchos de los que vienen es porque tienen pareja de Brasil y conocen la música o porque han vivido allí. Y otros que siguen a cantantes concretos y los escuchan por Internet”.

Así, en el boom que se está produciendo influye el factor demográfico. Con la crisis, la comunidad brasileña se redujo a partir de 2009, cuando había más de 125.000 residentes en España según el INE. El número se redujo hasta quedarse casi en la mitad en 2016. Entonces, con la mejora de la economía, la tendencia volvió a cambiar y este colectivo ha vuelto a crecer y ya rebasa los 90.000, de los que un tercio viven en Madrid y Barcelona. “Estamos aumentando el número de conciertos porque la gente responde. E incluso nos piden a muchos artistas en concreto, para que intentemos traerlos”, reconocen los organizadores. Entre las peticiones, destaca Gusttavo Lima y Marilia Mendonça (sertanejo) o Kevinho (funk), entre otros.

Momento del festival Villa Mix Lisboa 2018.
Momento del festival Villa Mix Lisboa 2018.

Villa Mix cruza el Atlántico

Una prueba inequívoca del auge de estos géneros musicales en Europa es la llegada el año pasado de Villa Mix a Lisboa, uno de los mayores festivales de música de Brasil. Lo hizo en una edición de un solo día, con aforo para 20.000 personas, y colgó el cartel de completo a dos semanas del inicio. “La edición de este año se ha ampliado a dos días [13 y 14 de septiembre] y disponemos de más zonas del Altice Arena habilitadas para el público. El aforo será de 25.000 personas por día y esperamos que se vuelva a vender todo”, asegura Pedro Neto, organizador de Villa Mix Lisboa, que añade: “Queríamos internacionalizar el festival y Lisboa es la puerta de entrada a Europa, aunque tres de cada diez entradas se vendieron para personas residentes fuera de Portugal, muchos de ellos en España”.

La idea de que Villa Mix, un festival de música sertaneja que incluye autores de forró y funk, cruzase el Atlántico ya pasaba por la cabeza de los organizadores desde hace tiempo. Y se sigue trabajando en nuevos destinos para ampliar un público ya enorme (en Brasil asisten cada año aproximadamente un millón de personas a la veintena de festivales que organiza). “En Portugal se consume mucha música brasileña y era una apuesta segura. Queremos consolidar esta edición y luego dar el salto a otros países de Europa. En esa expansión, España es sin duda una de las mejores opciones”, reconoce Neto.

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