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CRÍTICA | LA BANDA CRÍTICA i

Las dudas de una generación

Pese a sus semejanzas estructurales con ciertos títulos del 'indie' estadounidense, la película es profundamente española

Con independencia de su calidad musical, a lo largo de los últimos meses la banda española Carolina Durante ha logrado atrapar con su espontaneidad y su sencillez el aliento de toda una generación en una canción fantástica y demoledora. Y no, no es la más famosa, Cayetano, sino la distintiva Joder, no sé: “No tengo ni 30 años / y ya estoy casi roto (…). Estoy en plena forma / pero ya estoy cansado (…). Mi respuesta a todo es / joder, no sé”.

LA BANDA

Dirección: Roberto Bueso.

Intérpretes: Gonzalo Fernández, Charlotte Vega, Pepo Llopis, Xavi Giner.

Género: drama. España, 2019.

Duración: 86 minutos.

Unas dudas razonables, un desconcierto vital y un pesimismo enquistado tras más de una década de crisis económica y laboral, que surgen del mismo modo en la estupenda película de debut de Roberto Bueso: La banda, donde, con diferencia y no por casualidad, la frase más pronunciada por su veinteañero protagonista podría ejercer de marca generacional: “No sé”.

Bueso capta la angustia juvenil de su personaje principal y de su pandilla de amigos con clasicismo, sencillez, sutileza, ternura, gracia y, por qué no, infinito dolor. Para los veinteañeros de hoy no existe certeza alguna en la barra de la vida que va de lo laboral a lo sentimental, y el relato se bifurca bien porque, junto a las dudas de los chicos, se presentan también los deseos de unos padres impotentes ante la natural incomunicación de los hijos.

Con la cámara siempre colocada en el mejor lugar, y sin que se note, Bueso ha compuesto un relato clásico de regreso al hogar, en este caso el de un clarinetista con una beca en Londres que vuelve para la boda de su hermano mayor. Estructura y personajes clásicos del cine independiente estadounidense de los años noventa y los 2000, el de obras como Beautiful girls y Garden state, y sin embargo profundamente española, con una autenticidad noble y desacostumbrada que sabrán captar todos los espectadores, pero que fascinará especialmente a los que hayan crecido en un pueblo: los que se fueron y los que se quedaron; los que se adaptaron a lo que siempre vieron, los que nunca se sintieron incómodos, los que querían huir y se quedaron atrapados. Y los que se aferraron a los recuerdos de algo que ya no existe y que quizá nunca existió: una amistad, un amor, un deseo.

De hecho, pese a sus semejanzas estructurales con ciertos títulos del indie americano, La banda, protagonizada por un refrescante grupo de intérpretes (casi) desconocidos, es tan española que su principal referente, remarcado en una preciosa secuencia en un cine, no está allí sino muy aquí: Los chicos (Marco Ferreri, 1959). Como aquellos jóvenes de clase media madrileña en la España de Franco, reunidos alrededor de un quiosco y unos billares, los músicos valencianos protagonistas de la película de Bueso no vislumbran el futuro y se conforman con agarrarse a un presente incierto, a la “cansada plena forma” de la canción de Carolina Durante. A la incertidumbre, a la incomprensión, a la falta de respuestas. Al emblemático “joder, no sé”.

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