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La expedición para buscar el ‘San Telmo’ naufraga

La Fundación Polar, que promueve la misión en la Antártida, no está registrada, carece de fondos y de autorización oficial

Retrato del brigadier del 'San Telmo,  Rosendo Porlier y Asteguieta, en entorno a 1800, de autor desconocido
Retrato del brigadier del 'San Telmo, Rosendo Porlier y Asteguieta, en entorno a 1800, de autor desconocido

El Proyecto San Telmo 1819-2019, que encabeza la Fundación Polar Española para rescatar los restos del barco militar que naufragó en la Antártida a principios del siglo XIX con 644 militares, ha encallado. Los ministerios de Ciencia y de Cultura han reclamado a sus responsables que eliminen los nombres de, al menos, cinco funcionarios y representantes públicos que aparecen en su web —militares, diplomáticos o científicos—, porque “no tienen nada que ver con el proyecto”. Los departamentos gubernamentales sostienen que la fundación no podrá enviar ningún equipo de investigación a las heladas islas Shetland del Sur porque contraviene el Tratado Antártico. “No sabemos que hay detrás de todo esto, quizás un intento de lograr fondos públicos, pero diversos medios [EL PAÍS incluido] se están haciendo eco de esta supuesta expedición”, señalan desde Cultura.

La Fundación Polar, que no está registrada oficialmente según el Gobierno, “carece de fondos y de proyecto científico”, dice el Ministerio de Ciencia. Chema Amo, vicepresidente de la fundación, es el promotor de la expedición ante instituciones y medios. “Si no nos apoyan, iremos bajo bandera de otro país”, anunció el miércoles Chema Amo. Admite que no sabe ciencia cierta si la fundación está registrada en el Ministerio de Justicia, aunque en su web aseguran que fue presentada en el registro en diciembre de 2016. “No sé que estarán haciendo en Justicia, porque tenía que estar ya. Todo esto es muy raro. Nadie nos dice nada”. Y asegura que estudia presentar una demanda “por prevaricación” contra Cultura por no aceptar sus alegaciones a los proyectos.

La versión de Antonio Quesada, secretario técnico del Comité Polar Español, resta toda crebilidad al proyecto. “El señor Amo se cuela en los cócteles y habla con personalidades para que respalden su proyecto y luego dice que unos y otros le apoyan. Es un lío preocupante”, afirma. Un relato similar al que ofrecen fuentes del Ministerio de Cultura. “Ha insistido mucho y se ha reunido o abordado a personajes importantes de la política”, aseveran. Este periódico ha hallado una invitación cursada por la Fundación Polar el pasado 22 de febrero de 2018 para una conferencia en el Ayuntamiento de Madrid “en colaboración con el Alto Comisariado del Gobierno para la Marca España, para celebrar el XX aniversario del Protocolo Antártico”.

El 'San Telmo', en una acuarela de A. Berlinguero.
El 'San Telmo', en una acuarela de A. Berlinguero.

Cultura recuerda que el proyecto fue rechazado en tres ocasiones por la Comisión Científica de Seguimiento del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático “atendiendo a razones técnicas”. “Tras una evaluación de la propuesta teórica, metodológica, de los recursos, del equipo profesional y de la financiación del proyecto, la comisión determinó, siempre por unanimidad, que no se ajusta a los criterios científicos exigibles”. El ministerio añade que “cualquier embarcación española que pretenda ejercer una actividad en la Antártida requiere solicitar permiso al Comité Polar Español”.

El cabo Shirreff, en las islas Shetland del Sur, donde encalló el San Telmo en 1819, está bajo protección de Canadá. “La fundación propone montar una base con militares españoles. ¿Pero qué locura es esta?”, indican desde el Ministerio de Ciencia. Por su parte, el Instituto Oceanográfico Español (IOE), organismo de investigación ministerial, ha pedido que se retire el nombre de su director, Eduardo Balguerías, de la web de la fundación, donde aparece como vocal “en representación del IOE”. “Balguerías no tiene ninguna relación”, señalan fuentes próximas al investigador. No vamos a retirar sus nombres porque son fundadores. En todo caso cambiaremos algo para que quede más claro que lo hacen a título personal”, replica Amo.

Javier López Facal, vocal de la entidad y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas que participó en la creación de la base polar española de la isla de Livingston en 1988, admite que no existen “ni fondos ni proyecto científico”. “Yo soy un jubilado. Me querían hacer presidente, pero dije que no, vocal como mucho. La fundación es, en realidad, Chema Amo y unas cuantas viejas glorias como yo en buen estado de conservación”, bromea.

Por su parte, en la voluminosa documentación que la fundación ha remitido a este periódico se señala que el proyecto está dirigido por la profesora Cristina Roda, de la Universidad de Murcia. Sin embargo, la historiadora manifiesta: “En su momento solicitamos un proyecto de investigación a la universidad, en la que yo hubiere sido la investigadora principal. No nos lo concedieron y eso es todo. Por eso, no tengo nada que ver con el asunto”.

Los 150.000 euros de una empresa desconocida

El vocal de la Fundación Polar Javier López Facal admite que el “proyecto es científicamente es nulo”. “Es verdad que el plan despertó el interés para la Armada, pero la fundación carece de doctores e investigadores. Ahora están buscando que les presten una goleta”.
Chema Amo, que hace unos días contó a EL PAÍS que contaba con 150.000 euros de fondos propios, reconoce ahora que el dinero procederá de una “empresa extranjera que se ha comprometido a darlo en cuanto Cultura dé su visto bueno”. Rechaza dar su nombre.
El Ministerio de Ciencia afirma, por su parte, que el diplomático retirado Antonio de Oyarzábal, que la web presenta como “representante del Ministerio de Asuntos Exteriores”, no actúa en nombre del Gobierno. De Oyarzábal, con una larguísima carrera diplomática desde 1961, asevera que está en la fundación a “título personal” y que es “presidente honorífico, no en representación de Exteriores”. “Me pareció bien como una manera de movilizar a la opinión pública [sobre la importancia de la Antártida] y de realizar una propuesta seria al comité científico. Pero nada se ha hecho. Lo que pasa allí, yo no lo sé. No conozco sus presupuestos, no creo que los haya”. Piensa que no hay ningún proyecto para ir a la Antártida: “Es una fantasía fruto del entusiasmo personal de Chema Amo”.
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