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CRÓNICA

En busca de la música del siglo XXI

El Festival Internacional Primavera de Praga clausura con sabor español su 74ª edición

Leticia Moreno con la Orquesta de Cadaqués, en su concierto el pasado jueves.
Leticia Moreno con la Orquesta de Cadaqués, en su concierto el pasado jueves.

Llevaba el Festival Internacional Primavera de Praga cuatro años de andadura cuando en 1950 se presentó a su concurso de jóvenes talentos un violonchelista ruso de 23 años. Se llamaba Mstislav Rostropovich. Ganó el concurso. En la segunda mitad del siglo XX, el joven intérprete forjó su mito. Y en paralelo creció también el prestigio de un festival al que Rostropovich siguió vinculado y que ha visto actuar a los mejores músicos del siglo pasado. Mañana martes clausura su 74ª edición y su recta final ha tenido sabor español.

En 1946, Europa trataba de dejar atrás una Segunda Guerra Mundial que había finalizado hacía apenas un año. Además, la Orquesta Filarmónica Checa celebraba su 50º aniversario y la ocasión era perfecta para forjar un ciclo con vocación de futuro. “Es interesante recordar que aquí han tocado los mejores artistas del siglo XX. El primer nombre que tengo que mencionar es Leonard Bernstein, famoso pianista, director y compositor estadounidense, que participó en la primera edición. Fue su debut continental. El primer concierto que ofreció en Europa. Hemos tenido además a Herbert von Karajan, Rostropovich, Daniel Barenboim… Y seguimos trabajando para conservar esa conexión con lo más alto de la música clásica”, explica Roman Belor, director del festival.

El siglo XX fue un periodo de ebullición y grandes nombres pero el festival trata ahora de dar también pasos hacia delante. “Nos complace presentarle a la audiencia personalidades y orquestas interesantes, pero también estamos tratando de trazar un mapa de la historia de la música. El pasado es una inspiración interesante, pero desde hace dos años estamos más concentrados en la música contemporánea. Estamos en las primeras décadas del siglo XXI. Así que el XX se está convirtiendo en historia”. Y desde el año 2016, añade Belor, el festival ha puesto el foco también en el mundo iberoamericano. “Hasta ahora se ha subestimado esta parte de la música. Y apostar por ella es una forma de hacer ver que España, Portugal y Centro América también nos resulta interesante”.

La Orquesta de Cadaqués y la violinista Leticia Moreno inauguraron el pasado 30 de mayo la presencia española en esta edición con un programa dedicado a Falla, Albéniz, Piazzolla y Arriaga. Les siguió el 31 de mayo el pianista Javier Perianes, que ya había debutado en el festival en 2016 y en esta ocasión tocó junto a la Orquesta Filarmónica Checa, dirigida por Louis Langrée. El trompetista Manuel Blanco fue el último artista español en actuar. Lo hizo el 2 de junio en la sala Smetana de la Casa Municipal, uno de los escenarios principales del festival. Estaba previsto que Blanco tocara bajo la dirección de Alondra de la Parra pero la directora mexicana no pudo acudir finalmente por motivos personales.

Blanco, que se enteró en la República Checa de que había ganado el premio especial en la sección de viento en la Manhattan International Music Competition, asegura que no es habitual que festivales como el de Praga pongan ese énfasis en la música e intérpretes españoles: “No suele ser lo típico. Es verdad que ya hemos roto la barrera y contamos con la suerte de tener, en los últimos años, una bandera como Javier Perianes, que nos va abriendo campo a todos, pero aún no es habitual que nos programen”.

Esta edición ha tenido de invitados a la Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia bajo la dirección de Antonio Pappano o el conjunto barroco Les Arts Florissants con su director William Christie entre otros. Pero no solo la música clásica ha sido protagonista del ciclo. La vocalista de jazz Cécile McLorin Salvant también formó parte de la programación. “Creo que es interesante mezclar la clásica con otros géneros como el rock o el jazz porque a veces existe una barrera que no es justa y nos olvidamos que tienen también artistas excelentes a los que rendirles tributo”, sentencia Belor.

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