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Muere Agustina Bessa-Luís, la gran dama de la escritura portuguesa

La autora de 'La sibila' falleció a los 96 años en Oporto

Agustina Bessa-Luís.
Agustina Bessa-Luís.

"Hay personalidades que las palabras no pueden describir en lo que fueron o significaron para todos nosotros. Agustina Bessa-Luís es una de ellas". Así reaccionó el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, al conocer la muerte de la escritora, ocurrida en Oporto, hoy lunes, a los 96 años de edad. A causa de su salud, Bessa-Luís había dejado de escribir en 2004. El Gobierno del país ha declarado un día de luto nacional.

El alejamiento literario de la escritora no hizo olvidar su ingente obra -más de medio centenar, entre novelas, cuentos, biografías y obras de teatro- sino que en los últimos años la cultura portuguesa estaba recuperando, ensalzando y prestigiando la calidad de un trabajo único y singular.

Nacida en 1922 en Vila Mae (Amarante), en el norte del país, en la vida y en su obra siempre fue irreductible, irreverente y políticamente incorrecta, como han resaltado escritores como Gonçalo Tavares, prologuista en una edición de su novela más reconocida, La sibila (1954), traducida al alemán, español, francés, danés, griego e italiano. Desgraciadamente, para la proyección internacional de su obra completa, no existe una traducción al inglés.

De madre salmantina, en una entrevista a EL PAÍS en 2000, habló sobre su falta de ambición para ser reconocida: "Si la literatura tiene calidad, sobrevive. Jamás he buscado relaciones o amistades para promocionarme (...) Era un tiempo muy difícil para que los portugueses saltásemos al extranjero. Había que tener buenos padrinos y nunca me preocupé de eso. El motivo fue mi absoluta indiferencia".

“Si hay en Portugal un escritor que participe de la naturaleza del genio, es Agustina Bessa-Luís", escribió José Saramago, el único premio Nobel de la literatura portuguesa, como ha recordado su viuda Pilar del Río en su cuenta de Twitter. Otros críticos y escritores han comparado su categoría a la de Fernando Pessoa, "los dos milagros del siglo XX portugués", como dijo Antonio José Saraiva.

Bessa-Luís se casó a través de un anuncio de prensa, que puso ella para entablar correspondencia con una "persona culta". Así conoció al abogado Alberto Luís, con quien se casó en 1945 y con quien vivió hasta que este falleció en 2017, a los 94 años de edad. El matrimonio tuvo una hija, Mónica.

Si la literatura tiene calidad, sobrevive. Jamás he buscado relaciones o amistades para promocionarme

Desde los 10 años, estudió y vivió en Oporto, donde ha fallecido. Su primera obra fue la novela Mundo cerrado (1948), pero su gran éxito, La sibila, llegaría siete años después, con la que consiguió su consagración como escritora, aunque siempre fue consciente de que escribía para una minoría. "Me conoce más gente de la que me lee", solía decir en las tertulias en las que participaba, como el programa  televisivo Ella por ella (2005).

Su popularidad vital se debía a la habitual participación en los medios de comunicación del país. Chocaba su estilo literario exquisito y difícil con su acercamiento a la gente y a la sociedad. Participaba en la radio, en la televisión y en los periódicos. Fue directora del diario El primero de Enero (1986-87) y tenía colaboraciones fijas en la radio y televisión públicas, de tal modo que si influencia social fue mayor que el conocimiento de su obra en esa misma sociedad.

La actividad de Bessa-Luís y su compromiso con la profesión le llevó a aceptar la dirección de la primera palestra nacional, el Teatro Nacional Doña María II (1990-1993), aunque para ello tuviera que dejar su querido Oporto para vivir en la capital del país.

Algunas de sus novelas fueron adaptadas al cine por su amigo Manoel de Oliveira, como Fanny Owen (en cine fue Francisca, 1981), Las tierras del riesgo (El convento, 1995) y La madre de un río (Inquietud, 1998). Las furias, Placer y gloria, Un perro que sueña y Canción delante de una puerta son algunas de sus obras más celebradas, aunque escasamente conocidas por el gran público. Aparte de 46 novelas y cuentas, creó seis obras de teatro y se dedicó al género biográfico, con seis títulos, entre ellos la biografía del patrón de Lisboa, San Antonio.

"La gran señora de las letras portuguesas", como la calificaba el intelectual Eduardo Lourenço, publicó en 2002 su autobiografía y dos años después su última obra, La ronda de la noche. Un derrame cerebral debilitó su salud y dejó de escribir.

Rebelo de Sousa ha dejado escrito en la página de la Presidencia de la República: "Del 'antes romper que torcer' testimonió, con el rigor de su escritura, nunca corregida, el fin de un Portugal y el nacimiento de otro. Uno y otro, hechos del Portugal eterno, ese al que ella pertenece. Ante su genio, el presidente de la República se inclina".

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