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El ministro de Cultura quiere nombrar al presidente del patronato del Prado antes de las elecciones

José Guirao busca evitar el vacío de poder en plena celebración del bicentenario de la institución.- La empresaria Alicia Koplowitz suena como candidata

José Pedro Pérez-Llorca (izquierda), el ministro de Cultura, José Guirao, y Miguel Falomir, director del Prado, en la presentación de los actos del bicentenario del museo, el pasado septiembre.
José Pedro Pérez-Llorca (izquierda), el ministro de Cultura, José Guirao, y Miguel Falomir, director del Prado, en la presentación de los actos del bicentenario del museo, el pasado septiembre.

El ministro de Cultura, José Guirao, quiere resolver la papeleta de la presidencia del patronato del Museo del Prado antes de las elecciones generales del 28 de abril. Prefiere dejar resuelto el pacto de Estado que debe señalar al elegido o elegida para ocupar el lugar que ha dejado José Pedro Pérez-Llorca, fallecido hace una semana. Tal y como ha hecho saber el propio ministro a EL PAÍS, tras la celebración del homenaje a Eduardo Arroyo, en el Museo Reina Sofía, ayer martes, está dispuesto a dar el paso “en las próximas semanas”. Guirao no quiere que un hipotético retraso —más allá de junio— en la formación del nuevo Gobierno deje sin guía al museo, sobre todo en la celebración de los importantes fastos del año del bicentenario.

Así que en los próximos días Guirao mantendrá una reunión con Miguel Falomir, director del Museo del Prado, para pensar en el candidato perfecto en esta nueva etapa de la institución. El ministro ha aclarado que el nombramiento será entre algunos de los 39 miembros vocales del actual patronato. No ocurrirá, en principio, como con Pérez-Llorca, es decir, que por orden de Moncloa, durante la primera legislatura de Mariano Rajoy, fuera colocado en lo más alto de la cadena de decisiones del Prado alguien que no estaba ligado al museo ni a las artes. Pérez-Llorca fue nombrado vocal un día antes y, una vez dentro, elegido.

La presidencia del patronato del Prado es un lugar privilegiado y goloso, un trono de prestigio y valor simbólico que ha tratado de mantenerse al margen de los vaivenes políticos, aunque es nombrado por el partido en el Gobierno (con acuerdo de la oposición). De hecho, Guirao se sentará también con el PP en la ronda de negociaciones del nuevo responsable. No es la primera vez que la inestabilidad política se cruza en este camino: el nombramiento del abogado Rodrigo Uría, en julio de 2004, ponía fin a muchos meses sin timón, tras las elecciones celebradas en marzo de ese año. Pero en este caso todo indica a que se resolverá en cuestión de días.

Captación de dinero

El puesto es clave para fortalecer la autonomía financiera con la incorporación de benefactores al seno del órgano y la captación de patrocinadores para las actividades del centro. No hay que olvidar que las previsiones de la dirección del museo vaticinan dos millones de euros menos en aportaciones de empresas —en el año del bicentenario—, pasando de 7,2 millones, en 2018, a 5,5 en 2019. El museo necesita un perfil capaz de convencer a nuevas empresas a que arrimen el hombro en lo económico para hacer sostenible el proyecto.

De ahí que en el actual patronato empiece a sonar un nombre con fuerza: Alicia Koplowitz (Madrid, 1952), vocal desde 2007. La empresaria y financiera es una de las seis mujeres (más la vicepresidenta, Amelia Valcárcel) que forman el núcleo de 22 personalidades, sin cargo en instituciones y administraciones públicas, que debaten sobre el futuro del Prado y con conocimiento en el tripartito: el museo, la institución y la empresa. Sería el primer nombramiento femenino en lo más alto de la cúpula del museo, en 200 años.

El compromiso de Koplowitz con el Prado quedó rubricado el pasado mayo, cuando la empresaria pagó 300.000 euros por el retrato de Josefa de Águila Ceballos, pintado por Federico de Madrazo en 1852. Era el cuadro que quería el museo y ella lo compró en la galería Caylus para que colgara en las salas del siglo XIX. Era el precio más alto jamás pagado por un retrato del artista, a pesar de que para los especialistas (José Luis Díez y Javier Barón) la obra maestra del artista romántico es el retrato de Sabina Seuphan Spalding (1846), por el que el museo pagó en 2014, 110.000 euros. Días después de la compra, Koplowitz fue condecorada con la medalla de Alfonso X el Sabio.

Como curiosidad, la empresaria paga cada mes la monumental decoración floral que preside el centro de información de la sala de las musas. El ministro de Cultura también hará una llamada, ha reconocido, a Miguel Zugaza, responsable del Museo de Bellas Artes de Bilbao, a quien le une una gran amistad tras haber trabajado en el Museo Reina Sofía, para que el exdirector del Prado le dé consejo.

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