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SANTIAGO MUÑOZ MACHADO | NUEVO DIRECTOR DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

“La RAE es una cuestión de Estado y es un valor universal”

El jurista, en su primera entrevista tras ser electo, asegura que los problemas económicos de la Academia se resolverán en un año y que está abierto a más términos femeninos

Santiago Muñoz Machado, ayer por la noche tras ser elegido director de la RAE, en el pleno.
Santiago Muñoz Machado, ayer por la noche tras ser elegido director de la RAE, en el pleno.

Con el cansancio sobrevenido que carga la tensión, Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, Córdoba, 69 años) se sienta en la penumbra de la llamada sala de pastas de la Real Academia Española (RAE). En ese lugar, se cuece todo en sus corrillos de los jueves. Alianzas y conspiraciones. Ahora posa y conversa él junto a los retratos de sus inmediatos predecesores. Elige el busto de don Antonio Maura para un retrato: el único jurista que lo precedió hace ahora un siglo antes de que con Ramón Menéndez Pidal se iniciara una tradición de filólogos al frente. Muñoz Machado acaba de ser elegido director de la institución. Salió ayer en segunda votación frente a otros dos candidatos, Juan Luis Cebrián, primer director de EL PAÍS y actual presidente de honor de este diario, y el lingüista José Antonio Pascual. Logró 22 votos frente a 13 del segundo y uno del tercero. Mayoría absoluta para este experto en derecho, abogado y ensayista que ingresó en la RAE en diciembre de 2012. Tiene por delante el reto de dignificar sus cuentas. La primera puerta a la que tocará: el Gobierno. “La RAE es una cuestión de Estado”, asegura. “Y debemos mentalizar a este Gobierno y a todos de nuestro valor universal”.

Pregunta. El asunto económico es el que más inquietud genera entre los miembros de la Real Academia. ¿Cómo tranquilizarles?

Respuesta. Los académicos observan la situación preocupados. Aún no he visto los números. Los examinaré detenidamente estas Navidades. Pero vamos a recuperarnos en poco tiempo. La RAE es un activo cultural que adquiere la importancia de una cuestión de Estado. Por tanto, la primera puerta a la que acudiré será la del Gobierno. Una vez responda, tocaré otras corporaciones y empresas. Pero no con ánimo de mendigar, sino para convencerles de que colaborar a nuestro lado es un honor. También podemos generar recursos propios con valor del mercado. Nuestro Diccionario, en plena transformación digital, tiene mucho potencial económico. Y la explotación de la herramienta Enclave, que pone a disposición del público todo lo que ha hecho esta casa desde su fundación en 1713, también. Mi propósito es resolver la situación de crisis a lo largo del siguiente ejercicio. En 2019 para estar listos en 2020.

Una vez responda el Gobierno, tocaré otras corporaciones y empresas. Pero no con ánimo de mendigar, sino para convencerles de que colaborar a nuestro lado es un honor"

P. ¿Así? ¿Tan fácil?

R. Sí. La crisis no justifica que no se puedan buscar recursos ni se dejen de llamar puertas.

P. Los gobiernos anteriores no se han mostrado muy generosos que digamos.

R. El Gobierno anterior, concretamente, no ha sido nada sensible con la cultura. Debemos mentalizar a este, y a todos, de nuestro valor universal. Nuestra institución es la más destacada culturalmente del Estado. No seríamos el gran país que somos sin nuestra historia ni nuestra lengua. Debemos aprovechar más la circunstancia de haber nacido en esta bendita tierra con esta lengua. Un patrimonio que, por otra parte, no nos pertenece solo a nosotros. No podemos referirnos a él como marca España, sino como un valor compartido por todos los países que conforman la comunidad panhispánica.

P. ¿Para cuándo estará listo el informe inclusivo que les ha pedido el Gobierno por medio de la vicepresidenta Carmen Calvo?

R. Esperamos tenerlo listo la primera semana de febrero. Es de tal importancia que no saldrá de aquí sin ser aprobado por el pleno. Somos conscientes de encontrarnos ante varias disyuntivas. Por un lado, está la doctrina más tradicional pero por otro no debemos ignorar que tenemos ante nuestros ojos reclamaciones vivas sobre más presencia de términos femeninos en nuestra lengua. Mi actitud es muy abierta en cuanto a estas demandas.

P. Con su llegada se rompe una tradición de varios filólogos al frente de la RAE. Sus compañeros han creído que la situación excepcional de crisis merecía alguien con un perfil de gestión. ¿Se siente con especial responsabilidad por esto?

R. La mía es una designación novedosa respecto a esa tradición. Pero no procedo de la empresa. Me siento más catedrático, ensayista o historiador. Sí es cierto que mi bufete de abogados proporciona contactos que pueden sernos de utilidad. No obstante, esa tradición se inicia con Ramón Menéndez Pidal en los años veinte. Pero justo antes que él, había dirigido la RAE otro jurista, además de gran político, como fue Antonio Maura. Él dejó una profunda huella y aproximadamente 100 años después —ejerció entre 1913 y 1925— vengo a tomar su relevo. Maura impulsó, entre otras cosas, el Boletín de la RAE, que hoy sigue siendo una referencia. Y bajo su mandato se elaboró la 15º edición del Diccionario de la Lengua, que pasó de ser denominada castellana a española. Él se leyó el manual de cabo a rabo y dejó claro que la lengua no es patrimonio exclusivo de filólogos, sino que participan en su cuidado todos los mundos posibles.

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