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El anillo de Pilatos y una máscara neolítica reavivan la disputa arqueológica en Cisjordania

La Autoridad Palestina acusa a Israel ante la Unesco de apropiarse de los hallazgos en los yacimientos palestinos

Máscara neolítica de 9.000 años de antigüedad encontrada en Hebrón (Cisjordania).
Máscara neolítica de 9.000 años de antigüedad encontrada en Hebrón (Cisjordania).

Hace 50 años, durante una de las intermitentes campañas de excavación que se llevaron a cabo en el Herodión —la fortaleza construida por Herodes el Grande, cerca de Belén, en el año 23 a. C. y donde hace poco más de una década se descubrió la tumba del rey que, según la Biblia, ordenó la matanza de los inocentes— los arqueólogos encontraron, en un jardín, junto a una estructura porticada de la misma época, numerosas piezas de cristal y cerámica del siglo primero de nuestra era, monedas y puntas de flecha que datan de la primera revuelta judía (66 d. C.) así como numerosos objetos metálicos, entre ellos, un sencillo anillo de cobre, cuyo origen no fue desvelado hasta ahora.

La Sociedad de Exploración de Israel publicó, la semana pasada en su revista de divulgación de hallazgos arqueológicos, un estudio en el que afirma que tras una limpieza exhaustiva de la pieza y un análisis más a fondo, pudieron descifrar la inscripción en griego de ese anillo que habría podido pertenecer a Poncio Pilatos o a un miembro de su administración. “Hay que ser cuidadosos, en la práctica lo que tenemos es un anillo con la inscripción 'de Pilatus' pero la relación con él se nos escapa”, reconoce el actual director de las excavaciones, Roi Porat, en declaraciones a la prensa hebrea.

La sencillez del anillo —en el que la inscripción “de Pilatus” enmarca un vaso de vino tallado, distintivo de la caballería romana en esa época— y el hecho de que sea de cobre y no de oro, como correspondería a un objeto perteneciente a una figura de la importancia política de Poncio Pilatos, hace pensar a los expertos que, probablemente, se trate de un sello utilizado por sus subordinados para firmar en su nombre

Lo que los expertos no ponen en duda es el hecho de que la pieza tiene que ver con Poncio Pilatos, el gobernador romano de Jerusalén que según el Evangelio de Mateo, se lavó las manos antes de enviar a Cristo a la cruz. Una figura con un apellido poco común en la época, sobre la que hasta ahora tan solo se había encontrado una inscripción en un bloque de piedra en las ruinas de la ciudad de Cesarea, en la costa mediterránea israelí.

En paralelo a este descubrimiento, las autoridades israelíes también dieron a conocer esta semana el hallazgo de una máscara, de 9.000 años de antigüedad, tallada en piedra caliza, encontrada por un colono judío en el asentamiento de Pnei Hever, en las colinas de Hebrón, en Cisjordania. Para los expertos se trata de un descubrimiento importante porque hacía 35 años que no se encontraba una máscara de este tipo y porque de las 15 con similares características existentes en el mundo, tan solo se tiene constancia del lugar arqueológico de procedencia de la recién descubierta y de otra. "Creemos que la máscara es parte del mundo espiritual de las poblaciones del Neolítico", asegura la arqueóloga Ronit Lupu, de la unidad de Prevención de Robos de Antigüedades de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Un detalle que hace pensar a la experta israelí que podrían haber dado con un centro de producción de máscaras del Neolítico, del periodo en el que se produjo la revolución agrícola y los hombres pasaron de ser nómadas a asentarse.

Como muchos de los descubrimientos arqueológicos realizados en Tierra Santa, estos nuevos hallazgos, no están exentos de controversia. En un lugar donde el conflicto político entre israelíes y palestinos salpica prácticamente todas las esferas, estos anuncios por parte de las autoridades hebreas se producen semanas después de que la Autoridad Palestina haya denunciado ante la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que Israel se apropia de lo encontrado en “los lugares arqueológicos palestinos” en beneficio de su propia industria turística, a la vez que promociona el turismo en los asentamientos judíos en Cisjordania. "Es algo que el mundo no debe aceptar. Toda explotación natural en la Palestina ocupada, incluida la excavación arqueológica, es una violación de la legislación internacional vigente”, asegura el portavoz de la Autoridad Palestina, Ashraf Khatib.

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