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La cámara que se coló a la antesala de un divorcio

'Desde que bailas' narra cómo un matrimonio se resquebraja cuando la mujer decide dar un giro a su vida

Fotograma de 'Desde que bailas'.
Fotograma de 'Desde que bailas'.

En los documentales nada está escrito en piedra. Lo sabe bien el ecuatoriano Álvaro Torrelli, quien siendo estudiante de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (Escac), empezó a seguir la rutina de Nuria Rovira, una mujer en silla de ruedas que practica baile deportivo. Torrelli quería hacer una película sobre el personaje, pero descubrió una pareja asomándose al abismo de la separación. El director se quedó con su cámara en el salón de Nuria y su esposo, Joan Bosch, para contar una historia distinta a la que había imaginado. 

Desde que bailas cuenta el golpe de timón que da Nuria a la relación cuando a sus 56 años decide bailar y ponerse al frente de la empresa familiar. Joan no la reconoce, se pierde y se vuelve un discapacitado emocional tratando de recuperar a la mujer sumisa que crió a sus hijos y siempre estuvo en casa. La mexicana Beatriz Osorno, también estudiante de la Escac, se sumó al proyecto, que tuvo como referente A Married Couple, de Allan King. “No nos metimos en una cuestión personal solo por el morbo. El objetivo fue plantear que lo personal es político y que muchas de las cuestiones que vivimos en la cotidianidad pueden ser analizadas y reflexionadas. Eso nos han regalado Nuria y Joan”, cuenta Osorno vía telefónica desde México. 

El documental de 71 minutos tiene estos días su estreno doméstico en las salas de cine independiente de Quito e invita al debate sobre la violencia doméstica. “Para mí es una película íntima que aborda la separación de una pareja y está presente el tema de género, me parece importantísimo”, dice Torrelli poco después del primer pase de la cinta. Su compañera desde México añade: “Vemos a Nuria encajar la separación y seguir adelante, mientras Joan se viene abajo cuando pierde el rol de padre dador y no entiende lo que está pasando. No es su culpa, es un sistema donde todos estamos inmersos”. 

Una pelea de la pareja da título al documental. En ella, Joan achaca al baile el inicio de sus problemas. “Desde que bailas...”, le dice a Nuria para iniciar su retahíla de reproches. “Cuando Nuria conoce el baile, su mundo gira más para allá y viene el cambio”, cuenta Osorno. Apelando a la universalidad de la historia y a la generalización de la violencia machista, el baile puede ser cualquier otra actividad lejos de los roles establecidos. 

¿Qué les dejó a ambos documentalistas grabar una historia con tanta tirantez? “Para mí fue muy difícil hacer este documental, me cuestioné mucho qué somos nosotros para estar en medio de esta intimidad, pero me parece que esta historia merecía ser contada”, responde Osorno. A Torrelli, en cambio, lo tocó personalmente. “Yo vengo de una historia de padres divorciados y dudé de seguir en la historia, pero llevé las primeras grabaciones a la escuela y los profesores me animaron a seguir”. 

La pareja del documental no llega a los golpes, pero hubo momentos de tensión muy fuertes, como las recriminaciones de los hijos, que fueron editados en el corte final. Nuria y Joan vieron cómo fueron retratados y aprobaron la difusión. Esto también fue un momento difícil que los realizadores tuvieron que sobrellevar. 

El valor del documental se mide por su paso por importantes festivales de España y México. También ha conseguido un hueco en las plataformas de Movistar+ en España y en Prime Video de Amazon para Estados Unidos y México. Para Torrelli todo esto son triunfos que consolidan su ópera prima y su cambio del periodismo por el cine.

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