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A Coruña celebra su última bienal antes de que Naturgy desenchufe el Museo de Arte Contemporáneo

La fundación decide cerrar el espacio inaugurado en 1995 por Fenosa y negocia con la Xunta de Galicia la cesión de los fondos, con obras de Maruja Mallo, Miró, Tàpies o Barceló

Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña.
Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña.

Sin políticos ni empresarios pero con muchos representantes de la cultura para dar su respaldo al proyecto que nació hace 30 años y que en diciembre será sometido a la eutanasia. El MAC (Museo de Arte Contemporáneo) de A Coruña estrenó ayer la que será su última bienal antes de ser definitivamente desenchufado a finales de diciembre por decisión de la Fundación Naturgy. El museo fue inaugurado por Fenosa (Fuerzas Eléctricas del Noroeste) en 1995 para albergar los fondos que generaban las bienales que empezó a organizar la hidroeléctrica desde 1989, primero en la Estación Marítima y después en el recinto expositivo de más de 9.000 metros cuadrados que construyó. Se trataba, entonces, de compensar a la Galicia de los 10.000 ríos por esa treintena de centrales levantadas por la compañía para alumbrar a buena parte de España. Pero la coruñesa Fenosa pasó a manos de la catalana Gas Natural hace una década y ahora, convertida en Naturgy, ha anunciado el fin de su aventura cultural.

Mientras el Ayuntamiento reclama la continuidad del edificio y la colección en A Coruña, con el objetivo de que la empresa traspase la titularidad a la ciudad, la Xunta ya anuncia que está negociando un acuerdo de cesión por comodato para que las obras, más de 600 piezas de artistas españoles, no marchen de la comunidad autónoma. Ayer el MAC, al que muchos coruñeses siguen llamando Macuf (por Unión Fenosa) a pesar de sus nuevos dueños, inauguró su 15ª Mostra bienal, la última antes del apagón. Además de las exposiciones temporales y la permanente, también desaparecerán los otros programas culturales (hasta 200 actividades al año) que gestionaba una plantilla de 10 trabajadores, como conciertos, conferencias, cine, cursos para escolares y profesionales y sobre todo residencias artísticas o becas en el extranjero para nuevos creadores.

A lo largo de los mejores tiempos vividos, el museo fue atesorando una buena colección de arte gallego, primero, y de toda España, después, desde que en 1993 se abrió la Mostra bienal a artistas de todo el país. Cada dos años se conceden tres premios, además de un cuarto que otorga el Ayuntamiento, y las obras ganadoras alimentan los fondos de la casa. Pero entre las firmas que también engrosan el patrimonio del MAC desde tiempos de Fenosa están las de Maruja Mallo, Lamazares, Patiño o Granell y las de Eduardo Arroyo, Salvador Victoria, Tàpies, Miró o Barceló. Hoy, en la web del MAC Naturgy no se puede consultar la pestaña referente a la colección, y la de "Exposiciones Futuras" está vacía.

Cartel de la última Mostra de Arte bienal tras la que cerrará el MAC.
Cartel de la última Mostra de Arte bienal tras la que cerrará el MAC.

La Consellería de Cultura aspira a que las piezas, fundamentalmente pinturas, esculturas y fotografías, perduren en Galicia mediante una fórmula de "comodato o préstamo por un mínimo de 25 años" con opción a renovarse. La Xunta "sería la usufructuaria" y la eléctrica conservaría la propiedad de unas obras que conforman, según el departamento de Cultura, "un bien cultural que debe ponerse a disposición de todos los gallegos".

Al mismo tiempo, el concejal de Culturas del Ayuntamiento coruñés, José Manuel Sande, asegura que su equipo ha iniciado "conversaciones" con la empresa y avanza que el propósito del Gobierno local (Marea Atlántica) es "impedir" el cierre, mantener la actividad cultural que promovía el recinto y lograr que la colección no se mueva de A Coruña. "Al margen de localismos, el MAC es un símbolo cultural de esta ciudad", reivindicaba esta semana el edil ante los medios de comunicación mientras planea sobre el paisaje de las negociaciones la ancha sombra de la Cidade da Cultura, el gran contenedor difícil de llenar que construyó la Xunta en Santiago.

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