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La fría y trágica historia de un boxeador mexicano en Finlandia

El director Kyzza Terrazas estrena en el Festival de Morelia su nueva película 'Bayoneta', protagonizada por Luis Gerardo Méndez

Escena de la película 'Bayoneta'. / Tráiler del film.

¿Cómo criticar el boxeo con dureza y, al mismo tiempo, comprenderlo e incluso lograr que, de alguna manera, se respete? El director mexicano Kyzza Terrazas (Nairobi, 1977) lo ha conseguido. Su nueva película Bayoneta, estrenada este jueves en México, en el Festival Internacional de Cine de Morelia, y protagonizada por su compatriota Luis Gerardo Méndez (Aguascalientes, 1982), gira en torno a una reflexión que realizador y actor subrayan: "El boxeo es una institucionalización de la barbarie", expresa Terrazas, y: "El ring es un lugar donde matar es legal", afirma Méndez. La controversia está servida.

Miguel Bayoneta Galíndez es un boxeador originario de Tijuana (México), que tras un trágico acontecimiento, que solo se revela bien avanzada la película, emigra a Finlandia, donde se convierte en entrenador de boxeo. Terrazas, inspirado por el cine del finlandés Aki Kaurismäki, se ha lanzado esta vez a rodar en el país nórdico una película donde la nieve, la noche y el alcohol son aspectos principales y a trabajar con un actor con el que nunca había colaborado antes. "A decir verdad casi no conocía el oficio de Luis Gerardo", confiesa el director, "pero la mera sugerencia me pareció interesante. La película en sí misma trata de alejarse de los clichés". El también productor Méndez, que ha roto con una imagen creada en sus inicios en la profesión en comedias y series, no defrauda e interpreta al introvertido Bayoneta con grandeza. "Luis Gerardo es entregado, detallista y obsesivo con su trabajo", le elogia Terrazas.

Durante cinco meses, el intérprete se entrenó físicamente para convertirse en Mickey. Conoció y peleó con boxeadores profesionales. "Yo, que nunca había recibido un golpe, nunca, ni borracho ni en la prepa [clases pre-universitarias]...", cuenta Méndez, en rueda de prensa. "Aunque a veces me preguntaba: '¿En qué carajo me he metido?', me sentía como en un proceso de meditación; no bebía, no fumaba...", recuerda. Si en algo se parecen el actor y su personaje es en que, al igual que para Bayoneta el boxeo supuso una salida de la pobreza, para él, la actuación fue una salida para encontrarse.

Por amor al arte –"el boxeo tiene un carácter visual estético que a mí me fascina", explica Terrazas– y porque "no se había hecho en México una película en torno al boxeo, siendo un país con tanta tradición" fueron las principales razones del autor para realizar esta película, que se podrá ver en las salas de los cines mexicanos a partir del 9 de noviembre. "Realmente es un país que exporta boxeadores. Somos malos en muchas cosas, pero en boxeo somos buenos. Hay algo cultural, enraizado, que permite que el mexicano sea bueno para el maratón… y para el boxeo", afirma.

Pero la película no solo trata de este deporte, también habla de uno de los principales retos de la humanidad hoy en día. “La inmigración, entendida como un vivir en la sombra, un extraerte de tus raíces, es un tema que siempre me ha interesado”, explica el director de Somos lengua (2016). Terrazas considera que existe un "doble discurso" en México. "Por un lado, le decimos a Trump que no queremos un muro, pero nosotros mismos en la frontera sur tenemos uno", critica en referencia a la caravana de cerca de 7.000 centroamericanos que se encuentra en México rumbo a Estados Unidos.

Bayoneta, que se estrenó esta misma semana en Europa, en el Festival de Cine de Roma, compite en la sección de largometrajes de ficción con otras 10 películas, seis de ellas dirigidas por mujeres, un número que marca un récord en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Terrazas celebra el momento histórico que se está viviendo. El cineasta cree que no hay marcha atrás: "Hace falta que los hombres comencemos a hablar de nuestros propios privilegios y reconozcamos que la situación es desigual". "Yo también soy mujer. La gente piensa que soy mujer por mi nombre", bromea. De alguna manera, se siente identificado.

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